¿Les ha pasado que al leer el libro, hay una frase, una página, una anécdota relatada que las deja "marcando ocupado" hasta decir "Vaya, ni que el aut@r conociera mi vida"? A mi me ha pasado innumerables veces y algunas de ellas son las que recogeré hoy.
Tal como conté en el post de biblioteca personal, al ordenar mis libros me encontré con la "sorpresa" de una larga lista de pendientes. Afortunadamente, esta ha bajado de manera considerable, ya que desde la fecha que publique esa entrada hasta hoy, ya me he leído 13 libros y solo he caído en mi tentación de compra compulsiva con dos. Ni se nota, se los juro jajajaja.
En esta aventura de leer a los autores que habían sido olvidados en la acumulación digna del mal de Diógenes (jajaja) me he topado con dos reconocidas autoras, una de nuestro querido país y otra proveniente de México. Ambas, criticadas por escribir literatura "rosa" o lisa y llanamente "best sellers". Ya he expuesto acá, yo no soy nadie para criticar a los lectores por lo que les ofrece el mercado literario y lo que ellos posterior y libremente escogen (para gustos, colores) y segundo, no deja de parecerme misógino y con un gran sesgo de envidia, eso de criticar a la Angeles Mastretta y a la Isabel Allende de "crear literatura barata", solo porque no pertenecen a los "círculos literarios connotados" de sus países de referencia. Ahora bien, si hilamos fino como lo hacen los entendidos en literatura y disciplinas afines, obviamente la escritura es diferente si comenzamos a comparar con - por ejemplo- la literatura clásica, pero... ¿Que busca el autor cuando escribe? ¿Ser leído, criticado o ir rumbo al "éxito" de la Academia y ser aceptado en el club de doctos en literatura? o más allá aún: ¿Qué busca el lector cuando escoge? ¿Distraerse, aprender o culturizarse? Pienso que para cada una de estas características existe un nicho y no seré yo la que encasille a las autoras que relataré a continuación, eso se los dejo a los "entendidos"... esos que más que acercar y fomentar los bajos índices de lectura del país, ensanchan las diferencias entre SU establishment cultural y la del lector "común y corriente" ¿Quien disfruta más? Eso es un cuestionamiento tan subjetivo que no da para las líneas de esta "humilde servidora", jajajaja.
![]() |
| Mi cubrecamas es muy hippie, lo se jajajaja. Ah, verdad que estamos comentando libros. |
Angeles Mastretta: "Mujeres de ojos grandes"
Libro pendiente desde el año 2005, cuando un par de amigas de aquel entonces, me lo regalaron en mi cumpleaños número 16. Se compone de una serie de cuentos que relatan la vida de diferentes mujeres, la mayoría situadas en la época de la revolución mexicana. Hubo un cuento que me emociono a tal punto que me dejo pegada por más de 15 minutos. Cito la historia.
"(...) De todos modos su papá murió como estaba decidido desde que lo concibieron: el miércoles 15 de febrero de 1935 a las tres de la mañana.
Entonces, para sorpresa de la tía Isabel, la tierra no se abrió ni dejo de amanecer, ni se callaron los pájaros que todos los días escandalizaban en el fresno del jardín. Sus hermanos no se quedaron mudos, ni siquiera su madre dejó de moverse con la suavidad de su hermoso cuerpo. Peor aún, ella seguía perfectamente viva a pesar de haber creído que aquello perfectamente la mataría. Con el tiempo, supo que la cosa era peor, que esa pena iba a seguirla por la vida, con las misma asiduidad con que la seguían sus piernas.
Estaba guapo su papá muerto. Tenía la piel más blanca que nunca y las manos suaves como siempre. Cuando todos bajaron a desayunar, ella se quedó a solas con él y por primera vez en la vida no supo que decirle. Nada más pudo acomodarse contra aquel cuerpo y poner sobre su cabeza las manos inertes del hombre que la engendró.
-Que idea tuya la de morirte- le dijo- No te lo voy a perdonar nunca. Y en efecto, nunca se lo perdonó.
Veinte años después, al ver un viejo pensaba que su padre podría estar vivo como él y sentía la necesidad de tenerlo cerca con la misma premura que al día siguiente del entierro (...)"
Mi papá al igual que el de la tía Isabel, también murió un 15 de febrero. Siempre que él, por esas cosas de la vida me preguntaba que haría yo si él se muriera yo le decía sin pensarlo "me muero po, obvio". Así tal cual como la tía Isabel quién pensaba que los pájaros nunca más cantarían. Asimismo, el día anterior a todo, también pensé que el negrito era el más guapo de la tierra y que sus ojos se veían bellos con el reflejo del atardecer del desierto y también lo creí mino ahí, en su lecho de muerte. Y sí, también en esos primeros días, le dije llorando en el parque que no le perdonaría nunca haberme dejado aquí. Y por último, no hay día de mi vida, que no añore apoyarme en su pancita mientras veíamos alguna película o conversábamos trivialidades y sueños inconclusos. Y sí, cada vez que veo a una hija con su padre, tan amigos como eramos nosotros, lo añoro desde las entrañas. Leí esto estando en Lago Ranco, si no hubiera sido por el momento y por la maravillosa vista, me habría deprimido... pero ocurrió todo lo contrario, fue como si el negrito hubiese ido a visitarme y se me hizo latente eso de que las casualidades a veces son hermosas y siempre ocurren en el momento indicado y que por eso, yo no leí ese libro antes. Desde ahí que lo he leído muchísimas veces, entre ellas, cuando se conmemoró el tercer año de su partida y muchos de los presentes se conmovieron cuando relaté la anécdota. Yo le agradezco a la Angeles Mastretta, por interpretarme tan bien... aunque yo no sea su tía Isabel.
Isabel Allende- "Paula".
Primer libro que me leo de la Isabel. En el colegio nos habían hecho leer "La casa de los espiritus", pero no se que triquiñuelas hice, pero yo no lo leí, tal vez de pura rebelde sin causa. Después lo intente con "Inés del alma mía", pero el profesor de historia del colegio, me dijo que mejor me leyera la verdadera historia de Pedro de Valdivia y hasta ahí llegó, porque después lo preste y adivinen... nunca más regresó. Finalmente, un día X decidí hojear este libro que en su momento se lo regalaron a mi mamá y nunca leyó. A mi me gusto muchísimo, porque si alguien ve en la escritura un modo de catarsis, merece todo mi respeto y empatía. El libro es una especie de "carta" donde Allende relata los días que vivió con su hija en coma y como la intentaba aferrar a la vida por medio de su acontecida historia familiar. Ella siempre anheló que fuera Paula la que leyera el escrito, pero la misiva nunca llegó a la destinataria principal... pero si a los lectores ¿Se entiende, cierto?
Esta frase que contextualizaba la reflexión tras el nacimiento de una de sus nietas, mientras Paula estaba en coma me hizo mucho sentido: "Silencio antes de nacer, silencio después de la muerte, la vida es puro ruido entre dos insondables silencios".
Y si po... la vida es ese ruido que nos acompaña en esa "entrada y salida" que hacemos en solitario. No lo había pensado de ese modo. O quizás simplemente nunca me había detenido a pensarlo. También me gustó mucho la frase y ahí entendí porque la mamá de Claudia (mi prima) admiraba tanto a la Isabel Allende. Fue esta autora la que fue capaz de "ponerle nombre" a lo que ella experimentó cuando en el mismo día su hija moría y un nieto nacía. La dualidad de la vida que le llaman.
Bonus track.
Theodor Fontane- "La adúltera"
No puedo obviar esta frase, entre el sábado y el domingo, me leí un libro que me compré en Bariloche... en el verano del 2007. Recuerdo que lo adquirí, debido a que la edición es hermosa y porque el título genera bastantes expectativas. Ah si, también porque solo estaba a $1500, y si, "nuevecito y de paquete".
Trata sobre la infidelidad y adulterio que comete una mujer de la alta sociedad alemana. Sinceramente el libro no me cautivó tanto como si lo hizo su título y su tapa/contratapa, pero hubo una frase que me mató y la cito:
"Así la encontró Rubenh, y se preocupó seriamente porque sabía por experiencia que a estas sobreexitaciones siempre solía seguir el abatimiento, y que a estas expectativas exageradas solía corresponder una desilusión".
Y ahí es cuando me siento ultra comprendida, porque yo hasta ayer, pensaba que a la "única" pastel que le pasaba esto era a mí. Es que ni siquiera soy capaz de cuantificar cuantas veces, me imagine 100 y con suerte solo ocurrió 10 y el bajón fue tremendo, acompañado obvio de un tremendo porrazo que me decía "Aída, nunca más idealices el momento", pero bastaba que cerrará los ojos -o abiertos, daba lo mismo- para estar edificando nuevamente los famosos "castillos en el aire" como diría mi mamá, jajaja.
¿Les ha ocurrido esto de sentirse plenamente identificadas a tal punto de querer registrarlo en alguna parte y decirle al mundo con cara de sorprendid@s "Yo también lo viví"?
Mis cariños!!


















