Esta soy yo

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Metropolitana, Chile
Licenciada en Historia y profesora de la misma disciplina. Vivo soñando, amando y recordando. Tengo dos metas en la vida: Viajar y encontrar la plenitud. Comencé este blog en 2011, como una "catarsis", hoy, es mucho más que eso. Enjoy!

lunes, 16 de marzo de 2015

Viajando con Aída - Uruguay (Montevideo y otros)

Ay, Uruguay… Montevideo es una ciudad muy amigable,  puesto que su gente es muy cortés y amable y eso en una ciudad capital, se valora. Eso sí, es cara. Si usted está pensando en ir a Uruguay, como mínimo destine sobre 60 dólares en el ítem comidas, para dos personas. Obvio que hay opciones más “económicas” como sándwich u otros, pero los “platos reales” son caritos.  Y la ciudad, así, en términos “superficiales” está “atrasada” unos 10 años si la comparamos con Santiago. Ejemplo: No hay metro y los ómnibus (micros, buses) cuentan aún con cobradores humanos <3.
En esta segunda parte, nuevamente desglosaré por días.

10 de febrero:
Nos levantamos como de costumbre a las 7.30 am, tomamos desayuno y tuve que ir asimilando que no me quedaban muchas horas en Buenos Aires. De hecho, jajajaja, recuerdo que cuando vi alejarse el Obelisco,  me dio penita, pero nuevamente pensé: “Volveré” tal como hace 5 años.
Nos paso a buscar nuestro clásico bus y nos dejo en Puerto Madero. Desde allí, nos embarcaríamos en un Buquebus que nos llevaría directamente a la ciudad de Colonia del Sacramento. Fue una linda experiencia salir de un país, por agua… primera vez en mi vida que viajo de esa forma y puedo decir que es muuuuuy relajante. Nos demoramos alrededor de 1 hora y llegamos a la histórica y pintoresca Colonia del Sacramento.

Colonia es Patrimonio de la Unesco, tal como lo es nuestro Valparaíso. Fue una Colonia portuguesa, que hasta el día de hoy, e incluso inundada de turistas, está muy bien conservada. El casco histórico, cuenta con una callecita, que la llaman “Calle de los suspiros”, puesto que cada persona que baja por aquel lugar, lo primero que hace es suspirar, al ver tamaño paisaje. En serio, es muy lindo y “romántico”.

Cuando llegamos a este pueblito, todos teníamos hambre, pero ninguno comió ahí.  Jajajajaja, a todos se nos pasó el hambre al darnos cuenta que por un sándwich simple cobraban 7000 pesos y por un helado barquillo simple, alrededor de $4500. Yo me compré una Coca light de medio y me salió 1500, nada tan terrible, pero llegué casi desmayada a Montevideo, jajajaja.

A Montevideo, llegamos a las 18.30 hora local, es decir, una hora más que en Santiago. Como ninguno había comido nada, con el grupo acordamos ir a cenar a un restaurant que quedaba muy cerca del hotel (o sea, muy céntrico) que se llamaba “El fogón”. Fue muy bacan esa cena. La comida estaba deliciosa y la compañía perfecta. Creo que hace haaarto tiempo, no me reía tanto sin haber bebido ni una gota del alcohol. Esa onda. Al fin supe como se llamaba cada persona que estaba compartiendo experiencias con nosotras, a qué se dedicaba en sus vidas “normales” y todo entre risas. Yo cené: Entrada (jamón con ensalada rusa), más Lasagna de verduras y jamón, con una salsa de queso INOLVIDABLE y de postre: el clásico “Isla flotante”. Un postre muy típico del Río de la Plata, que es merengue a punto de nieve, licor de oporto y pasas de uva. A pesar de que suena muy dulzón, el licor lograba equilibrar muy bien los sabores. Muy recomendable, si es que van.
Alrededor de las 1 am regresamos al hotel y yo me quedé leyendo un libro que tenían disponible  en cada pieza y retrataba la historia de Uruguay contada por ellos mismos y sus lugares, obvio, más turísticos. Me llamó la atención eso sí, que decía que ellos solo recibían a las clases “aristocráticas” de Brasil, Argentina y Chile. Ahí entendí TODO, jajajaja.

La mami en la entrada del casco histórico de Colonia. 

Una de las tantas fotos grupales, encuentreme... porque casi ni me veo, jajaja. 

La calle de los suspiros, aaaaaaawwwww. 

Amar las ruinas <3 

Callecitas de Colonia. 

Me encantó la arboleda. 

Camino a Montevideo. Muy rural. 

La mami me tomó esta foto, justo cuando el guía dijo que estábamos llegando a Montevideo y la sonrisa es tan natural (el bronceado se vende por separado, jajaja) 

11 de febrero:
Al igual que en mi amada Buenos Aires, en Montevideo también realizamos un tour panorámico por la ciudad. Visitamos el casco histórico,  el Estadio Centenario por fuera, algunos parques (por Dios que tiene parques esa ciudad!!), de ahí nos dirigimos a Playa Pocitos y después regresamos al hotel, alrededor de las 12.00 hrs.

En Playa Pocitos, nos bajamos a tomarnos la clásica foto del turista en el letrero gigante que dice “MONTEVIDEO” y antes de llegar allí, nos “tropezamos” con hormigas cabezonas, jajajaja, eran GIGANTES. Ah, la guía nos explicó el origen del nombre de su capital y se las cuento, porque igual es medio “freak”. Tiene diversas interpretaciones, pero la más aceptada, es debido a que así le llamaban sus colonizadores portugueses en las cartografías: MONTE (porque cuentan con varios “montes”, jajaja) VI (sexto número romano) D-E-O (De Este a Oeste) y si  los juntamos, voilá leemos “MONTEVIDEO”. Fin, quedé conforme.

Al llegar al hotel, decidimos ir a caminar a “Ciudad vieja”. Me gustó esa onda de dividir imaginariamente la ciudad en dos, una “moderna”  y la más antigua y conservada, todo separado por una puerta. Ahí se me hizo más latente, lo que intentaba explicar el uruguayo Ángel Rama, cuando hablaba de “ciudades imaginarias” en muchas capitales de América Latina.
Almorzamos un sándwich en un local de “La pasiva”, algo así como el Mc Donalds de Montevideo, jajaja. En la tarde, regresamos a “Playa Pocitos” y fue lo bacan, bañarse en un río con aguas muy templadas (24 grados).

Fue bacan esa Playa, porque:
  •     Primera vez en mi vida, que estaba en una playa en otro país.
  •     Primera vez en mi vida que me entraba arenas en las uñas.
  •       El atardecer, fue muy raro. Colores bellos y una apariencia muy extraña, porque pareciera que el sol escondía a nuestras espaldas y no hacia el horizonte.

En la noche, salimos a pasear en las calles cercanas al hotel, pero sinceramente no había mucha vida nocturna.
La mami con Artigas. 

En uno de los parques... esa obra es de un escultor famoso que olvidé como se llama. Si me corría un milímetro, la alarma sonaba. 

El letrero de Montevideo con Art-Attack. La mami me dijo que en la tarde lo vio blanco, yo no me fijé.


Palacio de gobierno, ahí estaba Pepe!!! 

Puerta que dividía las 2 ciudades. 

Fuentes preciosas. 

La Catedral 

Mami mojandose las patitas en Pocitos. 

Uno de los atardeceres más lindos que he visto. 

12 de febrero:
¡Día de playas, yeeeeeyyyyy!
Salimos en dirección a Piriápolis, que es un balneario y centro turístico que recibe su nombre a uno de los “fundadores” de un complejo turístico, llamado Roberto Piria. A una hora 30 de camino, llegamos a un lugar con esta vista:
Piriápolis. 

Estuvimos alrededor de media hora, tomamos las fotografías de rigor y seguimos nuestro camino, hacia Casa Puebla. Este hotel, creado casi “imaginariamente” por Carlos Páez Vilaró, es un complejo, que se fue construyendo por partes y se dice que sus atardeceres son maravillosos. Yo me imagine que estaba en Skopelos y voilá, me enamoré del lugar. Este arquitecto y artista, es conocido en nuestro país, por ser uno de los padres de uno de los jóvenes que protagonizó la denominada “Tragedia de los Andes” (Avión que se cayó y cuyo rescatista fue un arriero chileno). Fue él, quien nunca perdió la esperanza de encontrar a su joven hijo con vida e incluso escribió un libro contando su dramática experiencia.  La entrada al lugar cuesta 8 dólares y vale totalmente la pena.

Posteriormente, anduvimos unos 20 minutos más de camino y llegamos al archi-conocido ( y topisimo, porque no decirlo) balneario de Punta del Este. Una playa, muy lujosa, donde la mayoría de sus turistas son argentinos y brasileños y donde una noche de hotel, parte desde los 500 mil pesos. Pobre.

Llegamos, buscamos un lugar para almorzar y encontramos un lugar que tenía promoción de pizza toscana mediana (en verdad un poco más grande que nuestra porción individual) por la “módica” suma de 16 mil pesos. La comimos entre las dos y al restaurant llegaron dos personas del tour, así que comimos acompañaditas :D . Ah, Uruguay, cobra el “servicio de mesa” o sea, la propina, obligatoriamente. 

Bajamos con Viviana y Carlos a la playa, una pareja de más de 55 años, que tenían una historia de amor que me hizo llorar. Y no es webeo. Viviana me contaba, que ellos después de 30 años, después de dos matrimonios fallidos,  se habían reencontrado y no se habían separado jamás. El amor siempre triunfa, dicen por ahí.

Llegamos a la playa y nunca había pisado una arena tan caliente. Así que si es algún día van, vayan preparadas y con muuuucho bloqueador.  Fui a “probar” el agua y me maravillo. Fue bacan bañarme en otro océano siempre pensando que si seguía derechito nadando, probablemente llegaría a Londres, jajajajaja. No, mentira, pero era mi primera vez en el Atlántico y cuando estuvo más cerca que nunca de las Europas. Cositas en la guata, por mil, es poco.

Me bañé por alrededor de dos horas, acompañada por una adolescente del tour y estábamos muy contentas saltando olas- algo que no hacía desde que mi prima Claudia murió-  eso, hasta que una ola muy fea nos botó, jajaja y decidimos que era hora de salirnos. Además, la hora de reunión con el grupo, ya estaba muy cercana.

Camino al bus, nos tomamos las clásicas fotos en la escultura de la mano, cuyo autor es el chileno Mario Irarrázabal (a quien he nombrado en este blog, puesto que es amigo de juventud de mi tío) y fue bacan pensar que yo conocía al chileno que hace patria con sus creaciones en un lugar tan topisimo, jajajaja.

Alrededor de las 20:00 horas, llegamos al hotel muertas de frío (todos veníamos con los trajes de baño mojados) y el chófer del bus, nos dijo que por las características del viento, lo más probable es que hubiese tormenta. Jajajaja, todos morimos de susto, porque al otro día regresábamos.
¡Las obras se podían tocaaaaaar! 

Ven, Skopelos. 

Amé su irregularidad 

Lindo <3 

El Atlántico de fondo. 

2 sirenas, jajajajaja. 

Obras de Carlos Páez. 

Obvio que aquí me hospedé, obvio. 

La mano de Mario, desde el bus. 

Callecitas comerciales de Punta del Este. 

La mamá no le gusta el mar, pero en ese lugar los disfruto mucho. De hecho, tuve que sacarla, jajaja. 

Por detrás no está muy cuidada la escultura. 

Esto es Punta del Este. 


13 de febrero:
Tomamos el clásico desayuno buffet e hicimos el check out,  al mediodía.  Visitamos una feria artesanal y una tienda de souvenirs y la chica que nos atendió dijo que por nuestro acento, ella estaba segura que éramos de Santiago y no de Valparaíso, jajaja. De verdad, insisto en la amabilidad de su gente.

Muchas personas nos habían recomendado comer “chivita”, que según yo, era carne de chivo, pero no, es un sándwich, muy contundente, porque lleva muchos ingredientes: carne de vacuno o de pollo, lechuga, tomate, huevo frito, cebollas, papas fritas, o sea, como una chorrillana, pero más surtida. Los padres de la chica adolescente, nos recomendaron un lugar para almorzar donde la comida no salía más de 5000 pesos y almorzamos junto a ellos. Fue bacan. Los padres de la chica, eran muy amables y transmitían ser una familia feliz, a mi me cayeron regio y eso casi nunca ocurre, cuando veo gente sospechosamente alegre, pero no, ellos tenían como un aura de paz.

Después del almuerzo, caminamos nuevamente hacia “ciudad vieja” a comprar los últimos souvenirs y aprovechar al máximo las dos horas que nos quedaban en Montevideo.
Nos retiramos del hotel a las 17.00 hrs y el vuelo, salía a las 20.00 horas. Había que salir más temprano de lo normal, porque justo ese fin de semana, era el comienzo del fin de semana largo por el carnaval, así que había mucho TACO.  Llegamos al aeropuerto de Carrasco, revisamos el duty free, tomamos el vuelo y llegamos a Santiago a las 22.50 hrs. Mi viaje más largo en avión, jajajaja.

Este si era nuestro hotel, mucho mejor que el Conrad dijo la picá. 

Chivitaaaaa. 

Los ómnibus. (fijarse en el nombre de la calle <3 ) 

Todos los que llegaban tarde a reunirse con el grupo debían contar un chiste, mi mamá fue una, jojojo. 


Y nuevamente, mucho menos compras en Uruguay, pero obvio que había que traerse algún souvenirs… porque… ¿Qué es un viaje sin souvenirs, ah? 

Me enamoré de los colores, pero la calidad no es muy buena. 

Una joyita que encontré en la última media hora a 2.500 pesos chilenos. 

El imán para el refri, de uno de los lugares más lindos que vi en las vacaciones <3 

Decía barroco, debía comprarlos (los aaaaaaamo) 

Un pin de corazón, porque yo amo los corazones. 

Aún quedan :D (la cajita la guardaré) 

Conocí todos esos lugares!!!
Fueron unos lindos días, un viaje muy sanador y como síntesis, les puedo decir 4 cosas:
  •           Volvería a tomar tours para conocer ciertas ciudades, pero en los lugares que siempre he soñado con ir, me costaría un poco tomar la decisión, porque los tours por las ciudades en cuestión son “panorámicos” y yo hay ciertas ciudades en las que me gustaría “perderme” (Hola París)
  •        Volvería mil quinientas veces a Baires, porque lo amo y punto, pero no sé si invertiría mi dinero nuevamente en Montevideo.
  •     Pepe Mujica, era un amor, pero Uruguay, con educación gratis incluida, igualmente tiene una deuda pendiente con los profesores y eso uno solo lo sabe,  “in situ”.
     Es bacan estar en un lugar donde la marihuana está en marcha blanca para su libre consumo. Se siente en la gente las maravillas de la hierbita milagrosa

Si alguna vez van y desean datos, ¡¡¡feliz se los comparto!!!
¡Abrazos!


martes, 24 de febrero de 2015

Viajando con Aída - Buenos Aires

No había encontrado tiempo para escribir este post, lo tuve en mi disco duro cerebral, por días.. pero por diversas razones, no había podido sentarme, relajarme, poner en orden mis ideas y ¡escribir! La verdad, es que tenía todo planeado para comenzar el lunes 16, pero como eso siempre es al día siguiente del aniversario de mi papá, quedó  muy agotada y este año se juntó además que justo al día siguiente, llegaron las cenizas de la Mily (quién hoy cumple 1 mes sin nosotras) y fue un remolino de emociones gigantesco.  Ya, pero menos preámbulo y vamos por el primer recuento: Mi segundo paso por Buenos Aires.


Como les conté en el post anterior, este año decidimos viajar en modalidad de tour, algo totalmente nuevo para mí y absolutamente recomendable. Por recomendación (valga la redundancia) de mi amiga Camila, compramos un pack turístico a la agencia de viajes ATI y fueron unas vacaciones “cortitas” pero muy bien aprovechadas. De hecho, la vez anterior, yo estuve 10 días en Buenos Aires y en esta ocasión que estuve alrededor de 3 días, conocí muchísimo más de la capital trasandina.

Dos cosas antes de comenzar a desglosar por días:
1- La noche anterior a viajar, me ofrecí salir a regar y me caí.  ¡Hace como 15 años que no me caía y me tenía que caer 8 horas antes de viajar! Y como consecuencia, me doble un pie, jajajaja.  Así que anduve a media máquina, durante 2 días aproximadamente. Sin embargo, nada me impidió caminar eternamente por Corrientes y Santa Fe, dos de mis avenidas favoritas de Baires.
2- Yo siempre ando diciendo que amo viajar en avión, que no me da miedo y me hago la SUPERVALIENTE, pero el cruce cordillerano hacia a Argentina, en esta ocasión estuvo muy cuatico. A tal punto, que el piloto cada 5 segundos recordaba que en ningún momento uno se podía desabrochar el cinturón y me dio de verdad pánico, cuando dijo “Se apagara la luz del cinturón, PERO YO les RECOMIENDO no desabrocharlo durante todo el trayecto, porque tendremos HARTA TURBULENCIA”. Se me hizo ETERNO ese vuelo y eso que llegamos más rápido de lo esperado (de 1 hora 30 esperado  a 1 hora 5 min)

Al igual que el año pasado, desglosaré por días, de acuerdo a lo escrito en mi cuadernito de viajes.

Sábado 07 de febrero:
Cuando compramos el tour, supuestamente  llegaríamos a Buenos Aires a las 9.30 am…  y a mediados de enero, nos dijeron que finalmente arribaríamos a las 12.30 y 17 horas antes de viajar, LAN mandó un mail diciendo que el vuelo se iniciaría a las 12.25, así que se aterrizaría tipo 14.10, hora local. Fue fome,  cuando llegamos finalmente al hotel como a las 15.30, me bajó una pena tremenda, al darme cuenta que solo estaría dos días y medio en mi ciudad favorita. Anduve triste durante todo el almuerzo y después pensé: “Aída, cambia el switch, que sea cortito, pero bien disfrutado” y fue tal cual.

Ese día, después de instalarnos en el hotel, que estaba a una cuadra del Obelisco, salimos a buscar algún lugar para almorzar y llegamos a Corrientes, que estaba a una cuadra también, yo comí pizza y mi mamá escogió la clásica fugazzeta (mozarella más cebolla) y una bebida. Los del tour, quedaron de juntarse a las 18.30 para salir a caminar por los alrededores, pero nosotras decidimos que mejor recorreríamos por Corrientes solitas. Eso era muy bacan del tour, porque por lo general, las actividades en grupo eran en las mañanas, pero en las tardes uno quedaba totalmente con libre albedrío de hacer lo que quisiera, jajaja.  Recorrimos muchas librerías. Mi santa madre, tiene una paciencia infinita para acompañarme en mis panoramas seudoculturales y yo no sé si tengo tanta, cuando ella propone algo. Mal ahí.

Llegamos alrededor de las 20.00 hrs al hotel, descansamos un rato y escapamos un ratito del calor húmedo, tan característico de Baires en pleno verano. Eso sí, este año sentí mucho menos calor que en el 2010. Tomamos oncecita en el hotel, salimos a recorrer nuevamente por Corrientes, pero antes caminamos en dirección  hacia el Teatro Colón, nos devolvimos por la calzada sur y a una cuadra de Corrientes, había un espectáculo de tango  al aire libre.  No estaba soñando, era Baires. 
Mi pizza, que onda la cantidad de queso!

En Corrientes, tenían una especie de paseo de la fama, jaja... aquí la de Cerati.

Con la mami <3

Teatro Colón. 


Domingo 08 de febrero:
Nos levantamos tempranito (7.00 de la mañana) y fuimos a tomar desayuno. Nada que reclamar, ante el maravilloso desayuno buffet de los dos hoteles que estuve.  A las 9.30 salimos a recorrer la ciudad con el grupo y anduvimos, por Plaza de Mayo, Barrio la Boca, Caminito, San Telmo, Barrio Recoleta y por el principio de Palermo. 
Llegamos alrededor de las 14.00 horas al hotel y fuimos a almorzar a un tenedor libre de la calle Lavalle que NO recomiendo para nada, jajaja. Estaba TODA LA COMIDA FRÍA y yo diría que hasta medio pasada y con suerte había un postre disponible y todo por la no módica suma de 7000 pesos, después cache que los dueños eran chinos y yo no sabía, pero los peores tenedores libres del mundo mundial están a cargo de ellos.  

A las 16.30, caminamos hacia Avenida de Mayo, acortando camino por Calle Florida. Habíamos decidido tomar un taxi hasta San Telmo, pero preferimos caminar y disfrutar desde el comienzo la conocida feria de antigüedades que se pone cada domingo. Llegamos hasta la calle Chile, porque queríamos tomarnos algunas fotos con la Mafalda.  ¿Pueden creer que la vez anterior que estuve, nunca me enteré que había una Mafalda en San Telmo? Bueno, esta vez saldé mi deuda.

Quisimos seguir por la calle Chile y llegamos a Puerto Madero.  Caminamos hasta el Puente de la Mujer,  disfrutamos del lugar (muuuy tranquilo un día domingo!) y alrededor de las 20.00 horas, volvimos al hotel, siempre caminando.  Habían pronosticado lluvia esa noche, así que preferimos descansar, porque realmente habíamos andado todo el día patiperreando, jajaja.

Esa noche,  mientras mi mamá dormía,  me levanté, fui a mirar por la ventana, vi el Obelisco y de pronto en la tele, sonó la canción “Crimen” de Cerati. Fue un SUPER momento, que hasta me hizo soltar un par de lagrimones, porque al fin, AL FIN AL FIN, estaba ahí, donde siempre quise volver y reafirme aún más mis anhelos de vivir una temporada, allende Los Andes. 

Tanta historia reciente develada en este círculo de la plaza de Mayo (de mashó, jaja) 

Era TAN temprano que recién se estaban instalando los puestos de la calle Defensa. 

La mami, en la bombonera. 

La mami <3

Mural en calle Chile. 

Puente de la mujer, Puerto madero. 

Asientos de la calle que parecen de tela, pero no.. puro cemento. Los ame. 

Me dio tanta pena volver a Recoleta, pero es tan bonito este sector, que igual merece una foto en este registro. 


Lunes 09 de febrero:
Amanecí enferma del estómago, a causa, según yo, de la comida del tenedor libre.  Igualmente tomé desayuno y a las 09.30, salimos a recorrer la provincia de Buenos Aires, o sea, las “afueras” de la ciudad. Compramos un tour alternativo hacia Deltas del Río Paraná, también conocido como “Tigre”. Es un lugar, muy bonito, muy veraniego y donde vi muchas cosas nuevas (por ejemplo: un kiosko lancha). Antes de llegar a destino, pasamos por la residencia de Los Olivos (donde viven los presidentes de la Argentina, actualmente Cristina K) y nos bajamos en San Isidro, a recorrer un par de ferias artesanales, jajaja.

En Deltas del Paraná, recorrimos en Catamarán, la parte final del Río Paraná, justo antes que desemboque en el Río de la Plata. Es un lugar, donde la gente mayoritariamente, tiene casas de veraneo y el único medio de transporte, es la lancha. Hay gente que vive ahí, incluso la guía contaba que había un colegio y los profesores y los niñ@s eran trasladados GRATIS, hacia sus destinos. Este era otro de nuestros pendientes, porque la vez anterior, nos habían dicho que fueramos hacia Tigre, que aquí Sandro había grabado varias de sus películas, pero el costo era tremendo (60 mil pesos en taxi). Esta vez, pagamos 40 dólares cada una, para después enterarnos, que yendo hacia Retiro, sale un tren que te cobra la quinta parte.  Se los cuento, por si es que alguien se anima a viajar de esa forma. A mí me gustó en verdad que me pasaran a buscar y a dejar al hotel, sin  preocuparme de nada más, jajajaja.

Nuevamente llegamos al hotel a las 14.00 horas. Yo andaba con un dolor aún más fuerte de estómago, pero nada me detenía, jajaja. Decidimos tomar metro (subte) hacia Santa Fe, dos estaciones desde el hotel, para así hacer la clásica parada en el Ateneo Grand Splendid. En mi segunda visita, me decepcionó aún más, porque en la primera ocasión, noté que los precios eran similares a la Antártica, pero al menos valoraba su graaaaaaan catálogo. Esta vez, ni eso, jajaja. Pregunte por 3 libros, entre esos, uno de Saramago (“Ensayo sobre la lucidez” continuación de “Ensayo sobre la ceguera") y ninguna librería lo tenía, aquí me dijeron que desde el 2012, no aparecía en el catálogo. Estuvimos menos de 10 minutos y nos fuimos a almorzar.

Almorzamos algo muy liviano, justo al frente del Ateneo. Alrededor  de las 17.00 horas, le pedí a mi mamá nuevamente que me acompañara  a comprar los miles de pendientes que me quedaban, jajaja.
Llegamos alrededor de las 19.30 al hotel, yo dormí un rato tratando de que el dolor de estomago se me pasara y reviví, para ir al Café Tortoni.  Siempre guardaré un especial cariño por este café, por dos razones:  Esta considerado uno de los 15 mejores cafés del mundo y dos, fue aquí donde comenzó a gustarme esto de ir a tomar oncecita afuera. Pedimos chocolate caliente,  pan tostado con jamón para dos y una torta belga, que aún no me puedo sacar de la cabeza. Ese día en la noche también estaba lloviendo y a cantaros, así que fuimos y nos devolvimos al hotel en taxi. Pucha que es bacan tomar taxis en otras ciudades, porque uno conoce tanto de su gente en el trayecto. Me acuerdo que el taxista que nos llevó de vuelta, nos dijo “En su país, una vez, me tomé una piscola y quedé borrado”, jajajaja.
El estadio de River, también merece estar en este compendio, jaja. 

Antes de subir a la embarcación. 
Parte del recorrido. 

La "casita" de veraneo de D. F. Sarmiento, protegida con vidrio porque data del siglo XIX. 

Embarcaciones amigas. 

El tortoni. 

Ir al Tortoni, es una experiencia museística en sí misma. 

Parte de la once :D 

Torta belga, del amors. 

Borges, Gardel y mi queridisima Alfonsina Storni, eran asiduos visitadores del Tortoni. 

Mami y yo, en un espejo gigante que había en el Tortoni. 


¿Qué recomiendo si va pronto a Baires?
  •      Ande con precaución, puesto que la delincuencia en el país está bastante elevada. Ok, los santiaguinos estamos acostumbrados a esto, pero esta vez en Argentina, en dos oportunidades, unos tipos nos señalaron para robarnos y antes de salir del hotel, estuvieron a punto de robarle la maleta al guía (de hecho, el guardia del hotel, tiró al suelo al ladrón, frustrando así el robo) y a dos chicas del tour, les avisaron que se cambiaran de calle, porque dos tipos andaban tras ellas. Me imagino, que aquí si influye la constante fluctuación económica.
  •     Vaya con moneda argentina, puesto que el dólar, al menos en el comercio formal, lo están “castigando”.
  •           Cómase una fugazzeta y una torta belga, en mi nombre, jajaja.


Ahora a lo importante:

¿Qué compré en Baires?
¡Libros! Traté de controlarme, porque ustedes saben que estoy combatiendo con esto de la acumulación de libros, pero de estos, ya he leído dos.

La mayoría los compré en librerías "alternativas" y el de Galeano, si bien, había leído varios capítulos, me faltaba tenerlo original. 

Chiches, porque me ENCANTAN. Conocí en 2010, la tienda de accesorios "Clandestine". Esta vez, no la encontré tan ¡wuau! pero igual me tenté con unos aritos. En todo eso, gasté 6 mil. 

Mención honrosa para la pulsera que le compré a un artesano de San Isidro, según él, joyero de la Pampita, jajaja. A esta le llamaba "camino de la felicidad" <3. 


Comenzamos con la "Mafaldamanía": Esta figurita tenía el llavero que perdí en mayo del 2014, esta vez solo al encontré en imán. 

Pero encontré este y me enamoró aún más :D. 

En la feria de San Telmo, me compré estas medias, con estampado de la Maffi ¿Como resistirse, ah?

Imán que me identifico taaanto. A mi me gusta la sopa, pero encontré que este reclamo se puede aplicar a otros aspectos de la vida. 



Estuche que le regalé a una prima que ama a la Mafalda. 


Esmaltes locales, muy buenos y con mucho glitter <3 

Relleno de bon o bon. Aún no lo pruebo, jaja. 

Un tote de la Mafalda. La vez anterior, me compré uno negro que ya tendré que jubilarlo, pero me ha salido muy bueno. 

Imán organizador semanal, que me encantó. 

Mini calendarios. Uno es para regalo. 

Obvio que me tenía que comprar otro negro y que dijera varias veces Baires, porque O SEA, Aída y Baires se aman <3. 

Y tampoco me vendría sin una infusión de la patagonia argentina comprada en el carrefour amigo.  Tampoco lo he probado, jajaja.


Y aquí acaba el primer compendio. Aún me faltan los siguientes 4 días en Uruguay, espero poder continuar el próximo lunes, eso sí mi maldito pc me acompaña. ¿Pueden creer que me he demorado más de 6 horas en subir las imágenes, porque el maldito se me pega cada 5 minutos? Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah. En fin, mejor miro las fotos y así vuelvo a mi estado zen de relajo.

¡¡¡Abrazos!!!

lunes, 2 de febrero de 2015

Lo que viene: ¡Vacaciones!

Cuando me planteé el desafío de primavera, había un ítem que decía "planificar un viaje". Y bueno, lo cumplí. Nuestra opción con la mami, siempre fue tomar un tour, para andar más acompañadas, por lo que durante todo octubre, me dedique a buscar a diferentes destinos de Sudamérica, para este verano volver a retomar los viajes en avión, que por cierto, ¡me fascinan! 

Hasta el 15 de octubre, ninguna agencia tenía listos los planes de verano 2015. Nuestra idea en un principio, era visitar y conocer, alguna ciudad brasileña... pero después fuimos descartando, porque los precios de tours, en esta época se triplican... y en verdad, por la cantidad de dinero absurdo que cobraban, era mejor que fuéramos a París, jajajaja. 

Paso el tiempo y estábamos sin un destino fijo... eso hasta que un día en la tv estaban dando "Mamma mía" y me bajaron unas ganas locas, de visitar las famosas islas griegas de Skopelos, así que fuimos a LAN y compramos un tour para allá. Muajajaja, pucha que es lindo soñar. No, mentira.. pero me sirvió verla, para retomar las ganas de seguir buscando en la fauna de agencias turísticas, lo que ofrecía el mercado. Mi amiga Cami, me había recomendado en varias oportunidades, la agencia con la que viajaremos, por lo que ya contaba con un jumbito.

Todos los que me conocen y de hecho, en este mismo blog he escrito numerosas veces que yo profeso un amor sincero y profundo por Buenos Aires. Ciudad que conocí en el verano del 2010 y que año tras año, soñaba con volver. De hecho, desde que en mayo, perdí mi llavero regalón de la Mafalda, esto ya era un anhelo, jajajaja.Y bueno, el sábado, si todo resulta bien, la "Ciudad de la Furia", me verá volver.

Compramos un tour que se llama "Capitales de la Plata" y recorreremos en 7 días, Buenos Aires, Río de la Plata, Colonia, Montevideo, Piriápolis y Punta del Este. Y obviamente, a mi regreso, les contaré mis aventuras viajeras. Ni les cuento, lo emocionada que me tiene, regresar a una de mis ciudades favoritas y a la vez, conocer la tierra de Pepe y de Jorge. Además, desde que era niña, escuchaba a mi papá decir que él había conocido Uruguay en un día y quiero saber que tan cierta es esta frase, jajajaja.

Como estos últimos días, he andado en la cabeza en otra parte, temo que se me olvide algo importante. Por lo que desde hoy, ya comencé con mis clásicas listas... así que si me quieren ayudar recordando un imprescindible, se los agradecería enormemente.

Guatita al sol. :D      
¡Cariños!