Esta soy yo

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Metropolitana, Chile
Licenciada en Historia y profesora de la misma disciplina. Vivo soñando, amando y recordando. Tengo dos metas en la vida: Viajar y encontrar la plenitud. Comencé este blog en 2011, como una "catarsis", hoy, es mucho más que eso. Enjoy!

lunes, 5 de marzo de 2018

Outlander

"Naaaaah, si yo nunca voy a caer con esa adicción a las series que tiene casi toda mi generación y más allá". Eso lo pensé, dije y escribí, innumerables veces, pero nunca digan nunca, porque aquí me ven, escribiendo por primera vez en el blog de la serie que se transformó en una de mis favoritas.

Como comenté en una ocasión, la única serie que había visto - y no completa, porque la primera temporada la encuentro medio somnífera- era SATC, siempre me identifiqué con sus historias, con algunas características de sus personajes y añoré conocer cada rincón que mostraban de NY. También el que me conoce sabe que yo soy más "team Francia" que Reino Unido, pero esta serie, ambientada en dos épocas que me matan: Siglo XVIII (previo a la Revolución) y Post-Segunda Mundial, me cautivó completamente.

¿Cómo llegué a outlander?
- La primera vez que escuché de ella, fue cuando en mi cumpleaños de 2016, mi amiga Camila inclusive se dio el tiempo de descargarmela de internet. El problema es que había que ponerle los subtítulos y sinceramente, me dio paja "aprender" a hacerlo.
- La segunda vez, fue la Ale que emocionada me decía que era un serie de época y que estaba muy bien hecha.

Ambas concordaron en una frase que me hizo mucho sentido mientras la veía: "Es que me recuerda mucho a ti".  Y claro, si la serie tiene todo lo que me gusta:

1. Historia.
2. Historia en dos épocas que me gustan, sobre todo, post Segunda Guerra Mundial.
3. Amor "imposible"
4. Viaje en el tiempo.


Jamie a pesar de ser un verdadero guerrero escoces, es tremendamente tierno con Claire. Una amalgama perfecta <3.

La serie trata básicamente como Claire, una enfermera quien trabajó arduamente en la Segunda Guerra Mundial, trata de rearmar su matrimonio, en una especie de "segunda luna de miel" con su marido, historiador que había trabajado para el comando de inteligencia en la Guerra. Estos ingleses, decidieron pasar su descanso en Escocia, y nunca se imaginarían que sería aquel hecho el que los separaría definitivamente, pues Claire, al acercarse en la noche de luna llena a las piedras de Craig Na Dun, es transportada 200 años antes, mientras estaba en pleno desarrollo la revuelta de los clanes, por restituir al trono al príncipe Carlos Estuardo.

Los primeros capítulos me conquistaron, porque uno sentía la desesperación de Claire, por intentar volver al siglo XX. Aunque hay algunas situaciones que inclusive se tornan medio cómicas, como cuando una de las sirvientas del castillo, descubre que Claire, lleva sostén y no corset. Sin embargo, desde el momento que Jamie y su grupo deciden orientar a esta "forastera" (de ahí el nombre de la serie) y llevarla al castillo de los Mackenzie, se siente la química entre ambos personajes. Ese hombre por Dios ¡desborda testosterona, desde la mirada! Nunca me habían llamado la atención los colorines, pero es que ohmygosh, ese hombre y ese cuerpazo.

Mío, mío, quiero tu amor solo míooo!
Ya, pero dejando de lado la cosificación de Jamie, jajajaja, la serie tiene mucha Historia, mucha acción - más que mal está ambientada en una guerra- lo que más me gustó fue esa fantasía de viajar en el tiempo. Me pasa que desde que vi Tic-tac en el año noventa y siete, que me llama mucho la atención eso de pasar de una época a otra. ¿Será por eso que me gusta la Historia? Jajajaja.

Yo viajaría feliz a tantas épocas, pero este tipo de series, me ayuda a "aterrizar" mi sueño, puesto que no todo es color de rosa y con los conocimientos que llevas de un siglo a otro, podrías ser inclusive acusada de "bruja". Otra cosa que amé de la serie, es que no solo Jamie es tratado como un héroe, pues ella también. Amaba esa protección que le daba Jamie, pero a la vez, amaba que Claire. a pesar de los momentos dramáticos que le tocó vivir, siempre se mostraba muy fuerte y poderosa, sobre todo, en su conocimiento histórico y medicinal. Esto se ve reflejado, sobre todo en la segunda temporada, cuando los dos deben comandar al clan Fraser, ambos son enfocados en primer plano, algo que lleno de emoción a mi corazón feminista. 

Notese la cara de rudeza de ambos y a la misma "altura".

Y ya, por último, amé la paciencia que Jamie le tenía a Claire, fue el único que confió desde el principio en su historia casi mágica y se notaba que confiaba mucho en las decisiones que tomaba ella. Fue tan lindo eso de  que juntos se propusieran "cambiar la historia". 

Me falta ver la tercera temporada aún, pero esperaré que la suban a Netflix. Seguiré fantaseando con qué es lo que ocurrirá con ambos. ¿Volverán a encontrarse? ¿Se habrá vuelto a casar Jamie? ¿Irá a saber realmente que su hija es igual a él? 

¡Cariños!

jueves, 1 de marzo de 2018

Seis meses


Hoy cumplo medio año aquí, aún recuerdo ese primer día. Hacía mucho frío, llegué muy temprano y tenía millones de incertidumbres por delante:

¿Me iré a acostumbrar a levantarme todos los días a las 5:45 am?
¿Será simpática la gente?
¿Podré hacer lo que me exija mi función?
¿Podré crear cosas choris y divertidas como me mostró una vez B. en su casa?
Y la respuesta a todas esas preguntas, fueron “si”.


En estos 6 meses:

  • He conocido gente bacana.
  • He aprendido a responsabilizarme con mis gastos
  • He podido ir a lugares lindos que antes no podía costear.
  • Si bien estoy cansada, aún me levanto con una cara feliz, para venir a trabajar.
  • Encontré amigos aquí, no solo simplemente colegas. 
Y esta aventura, lamentablemente tiene fecha de término.


Hablé la semana pasada con mi jefe, porque necesitaba saber si después del reemplazo tendría posibilidades de seguir y me dijo: "Aída, tu desempeño ha sido excelente, pero lamentablemente en el día de hoy, no tengo nada para ofrecerte en lo concreto".

Salí de su oficina y lloré. Si, como niña. Sentí que todo esto tenía un fin, lo hablé con mis amigos, con cada uno y cada uno me dijo esto muchas cosas lindas, pero la conclusión más reiterada fue:

  • "Aída, no somos nosotros los que te integramos, fuiste tú la que puso de su alegría a nuestro grupo". 
Y ahí, cambié el chip. Y dije "No permitiré que esto me hunda, si pude crear este grupo de amigos aquí, quizás también pueda hacerlo en otra parte". Y en realidad mi mayor miedo es perderlos y no verlos nunca más. Miedo fundado en mis anteriores relaciones amistosas, pero antes, tenía otra actitud, de eso no hay duda. 

Pensaba tomarme mis vacaciones en mayo, si es que continuaba después del 30 de abril acá. Pero ese mismo día, mientras la pena me inundaba, dije "No Aída, tienes dinero junto, puedes permitirte un viaje en los 5 días que tienes de vacaciones". Y Dios mediante, en alrededor de 10 días más, partiré a mi ciudad favorita conocida: Buenos Aires. Lo haré sola, porque quiero saber hasta donde soy capaz de llegar conmigo misma. Si, podría haber elegido un destino distinto, incluso de la misma Argentina (Córdoba, te pensé) pero, preferí saldar la deuda que mantengo con Palermo. 

Bob y Patricio, felices por mi viaje. 

Esas son mis noticias, tuve que cerrar por dos semanas el blog, había gente curiosa merodeando por ahí. 
¡Cariños!

lunes, 12 de febrero de 2018

Ni cagando podremos ser amigos en el corto plazo

Llegué al lugar que es el punto de conexión de ambos.
Desde el viernes en la madrugada en el que te vi besándola que temía a esta hora y este día.
Me han dicho en todos los idiomas que me dejes de gustar. Y lo intento, pero esta fuerza es más poderosa que yo.
Según mi mamá, alguien que te gusta, no  te puede dejar de gustar, yo llevo cinco meses intentando que eso pase y parece que Lucy tiene razón.
Odié tu poco tino de llevarla.
Odié que haya tenido la confianza de hacerme bromas, cuando no me tinca establecer ningún tipo de lazo con ella. Y yo creo que si uno le tira tallas a alguien, mínimo tiene que haber un grado de confianza. ¿O estoy equivocada?
Odié que tengamos tanto en común, porque eso quiere decir que me parezco a ella. Solo que ella, tiene algo que yo nunca podré tener. Al menos no en este tiempo, no en esta vida.

Ahora llegué, me senté y le comenté a una colega:
A: "B. has tenido algún amor imposible?"
B: "Si, ahora mismo Aída"
Y me mandó el link de una canción, que yo tomé como un regalo: "Misread" de King of convenience.
Y es mi tema, es mi lema, porque yo ando malinterpretando todo.
Y que grado de responsabilidad implica asumir esto.
Sé que soy la única "culpable" de hacer crecer una idealización que no te compromete en nada.
Pero hace unos años, decidí dejar la culpa atrás.
Por tanto, transformaré esto que siento en algo más positivo: golpe de realidad.
Es hora de dejar de interpretar y soñar despierta. Esta es la realidad y esto es lo que hay, me guste o no.
Es una paja sufrir por esto, más en estos días que se acerca un nuevo aniversario de la partida de mi primer hombre favorito.
Mejor me despido de todo, de todo esto con unas líneas de un poema precioso de Alejandra Pizarnik:

"Siniestro delirio de amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza".


Prometo callar por un tiempo esto. Callarlo en sociedad y acallarlo en mi corazón. Este vendría siendo el intento mil por apagar esto, ojalá este resulte. Deseenme suerte.

viernes, 9 de febrero de 2018

Seremos los mejores amigos

Anoche tome una decisión.
Lo quiero demasiado como para perderlo, por unas cuantas hormonas.
Seremos los mejores amigos.
Cariño hay, confianza también.
Seremos los mejores amigos.

sábado, 3 de febrero de 2018

¿Estaré viviendo "Solo un sueño"?

Hace días que tengo ganas de escribir, hay unos ratitos en la pega, que para concentrarme, necesito hacer otras cosas, pero estos días ni mucho ánimo de eso he tenido. Debo estar cansada. Quizás a pesar de todo necesito escapar unos días de la ciudad y resetearme. Un amigo el otro día me dijo: "Anda donde el jefe y pídele mínimo 8 días de vacaciones". A lo que respondí "Pero si solo tengo 4 acumulados desde el 2017" y él me dijo "No importa. Pídele 8". 

Obvio que se deben imaginar quien es mi amigo. En los últimos días, he tenido que acostumbrarme cada día más a esa idea de llamarlo "amigo". Y si resulta que confundí todo y solamente lo he querido de esa forma? Estas dos últimas semanas, nos hemos tirado muchas indirectas. Pero tengo dos amigas que insisten en decirme que yo malinterpreto las cosas,  y loco ¿Como tan perdida? Me niego a creer que solo he construido una ilusión. 

Hablando de ilusiones. Acabo de terminar de ver "Revolutionary Road" o "Solo un sueño" como se tradujo en el año 2008, cuando se estrenó en Chile. Me gustó harto el film. En algunas partes lo encontré medio predecible, pero lo más heavy es que como me está pasando últimamente, me dejó media angustiada y con ganas de desahogarme escribiendo. Igual encuentro que pagar netflix sale más barato que la consulta de la última psiquiatra que estaba viendo y a la que no pienso ir más (de esto último he tenido ganas de escribir, pero digamos que la propuesta que me hizo aún me duele mucho y no quiero compartirla aún, pero ya lo haré). 

Yo, ahora mismo. 

"Solo un sueño", es una historia romántica, pero dramática. Más que dramática, yo diría bastante existencialista, porque cuestiona todo eso que uno deja de ser y hacer, cuando comienza a construir una familia. Ambientada en los años cincuenta y protagonizada por los guapos Kate Winslet y Leo Dicaprio, siento que lo que exhibe, no está tan alejado de la realidad del siglo XXI. Más allá que la trama, demuestra que es la mujer la que postergó su sueño, siento que uno siempre que está en pareja, deja de lado algo. Que lata que eso sea, eso si "lo que tú esperabas de la vida". 

Hace pocos días, veníamos con una amiga-colega, pensando como sería nuestra vida, si las fantasías amorosas se nos hicieran realidad. Digamos que la historia que tramó ella, era harto más realizable que la mía. La mía, no incluía ovnis, ni duendes ni hadas, pero sí, solo lo que yo espero cumplir. ¿Está muy mal eso? ¿Está mal, ser así de egoísta?  

Mi sueño incluye: 
1. Vivir una temporada en París.
2. Tener un hijo, vestido con la camiseta de fútbol que le guste al papá. 
3. Tener un perro y ser onda "felices los 4".

Según mi amiga, al pretender cumplir eso, estaría matando al ser con quien me gustaría vivir mi sueño, porque:

1. Odia todo lo fifí de París.
2. No quiere tener hijos. 
3. El perro puede ser, pero le gustan más los gatos. 

Si, soy bastante idealista. Si, cuando la realidad me aburre y/o me agobia, prefiero soñar despierta y no tanto y me invento mi mundo feliz. Pero cuando he tenido que afrontar la realidad, lo hago, no salgo huyendo como lo hace la mayoría de la gente. ¿Fue mi burbuja una especie de auto-defensa y estoy temiendo vivir? 

A veces me imagino como sería mi vida, si de verdad llegase a ocurrir algo con alguien como él. Tendría que cambiar tantas cosas, partiendo de cosas tan simples como depilarme y tomar anticonceptivos, hasta harto más complejas, como enfrentar el tener que convivir con alguien: comprar más calendarios, como dice una hermosa canción de "Los prisioneros". 

Me estoy volviendo loca de esta cosa que estoy sintiendo. Me estoy volviendo loca, porque sé que ese día a día que compartimos juntos, puede tener un final y la situación me aterra. Me estoy volviendo loca, porque estoy empezando a sentir cosas que nunca había "necesitado" sentir antes. Me estoy volviendo loca, porque a pesar de que lo que siento es muy intenso, no es real. No me puedo aferrar al futuro, tengo que aprender a vivir el ahora y no buscar el "tiempo después" como solución. ¿Será esa la respuesta que he estado buscando todo este tiempo? 

Al igual que la protagonista, sé que siempre busco una solución "allá afuera". En el caso de ella, era irse a París con su familia, y tal vez, la solución está aquí adentro y me está costando trabajo asumirla. Más que trabajo, sé el esfuerzo energético que requiere y tal vez, de eso estoy huyendo. 

Estas últimas semanas, personaje en cuestión, me demostró su cariño, de varias formas:
1. Se preocupó por mi, una vez que estuve enferma.
2. Trató de subirme el ánimo contándome chistes fomes, un día que estuve triste.
3. Me elogió, diciéndome que era primera vez que le rogaba a alguien de mi género. 

Según yo, eso es amor en todas sus letras. Según mi amiga, él me quiere y mucho, pero no de la forma que yo anhelo que fuera. Que paja es esto de interpretar las cosas. ¿Qué será de cierto eso de que los hombres no buscan segundas intenciones en sus actos/discursos? 
Termino la entrada diciendo, lo mismo que he dicho muchas veces en el último tiempo: "Pucha que era rico no sentir". 

Obvio que eso último, ni yo me lo creo.

jueves, 18 de enero de 2018

Historias de vida: rechazo amoroso, autosaboteo y demases

Estoy en el trabajo. Llegué hace una hora y aún no puedo concentrarme en nada más que lo que terminé por descubrir anoche. 

Estoy sola en mi casa. Mi mamá tuvo que viajar de manera inesperada a ese pueblucho que odio más que antes, pero que debo reconocer como el origen de mis raíces. Llego del trabajo, tomo un poco de limonada. Me como un muffin de damasco y me duermo. No despierto hasta las 22.00 horas. No he cenado, no he escogido la comida para hoy y mucho menos he preparado la ropa. Asumo que me costará dormirme a la hora que sé que me debo acostar, para llegar lúcida aquí. 

Son las 23.45pm. Decido ir a acostarme. Prendo el ventilador. Conecto los audífonos a la tablet y me dispongo a ponerle play a una película que había marcado la tarde anterior en mi lista de netflix. Me había llamado la atención el título: "Abzurdah" y porque la chica que salía en la portada me parecía conocida. Claro, era la China Suárez. La trama basada en una historia real, retrata el drama de una adolescente que a causa de un amor no correspondido, toma conducta auto-destructivas, tales como, anorexia y otros. Todo bien hasta ahí. O todo mal. Depende la perspectiva. 

Me gustó harto, porque me recordó harto la época del chateo intenso, de messenger, fotolog, pelotillehue y tantos otros. Si, yo chatee harto. Como era introvertida, por esa vía podía "conocer" harta gente. Recuerdo cuando cursaba Primero Medio, con una compañera y amiga de aquel entonces, conocimos a un grupo de chiquillos de un colegio de hombres y claro, nosotras representantes del colegio de monjas en cuestión. O sea, ninguno de los dos grupos, sabía comportarse con el otro género (en el día a día me refiero). 

Mi amiga conoció al grupo en cuestión primero. De hecho como que "anduvo" con el que después "anduvo" conmigo. Pero el grupo tenía de todo: el carretero, el enamoradizo, el intelectual y el más ostracista. Adivinen quién le llamó la atención a esta señorita que escribe. 

Obvio po. El ostracista. ¿Qué es ser ostracista? El que es más aislado. Me enganché de una manera atroz con él. En esa época conocí la música punk (yo, la misma que vivía y moría por ella baila sola y la oreja de van gogh) el ska y tantos otros géneros. Yo creo que me "enamoré", con la intensidad que uno se enamora en la adolescencia. Era bacan, porque pasábamos horas conversando. Con decir que me conectaba tipo 20.00 horas y me desconectaba a las 07 de la mañana del día siguiente. Compartíamos música, historias, dilemas. Después nos dio con mandarnos audios. Un día que mi amiga se vino a quedar a mi casa, nos atrevimos a llamarlo. Una vez, me dedicó una canción de A77aque y me cantó una canción de Víctor Jara. 

Todo parecía perfecto. Compartíamos el mismo signo, la misma postura de vida. Teníamos incluso edades parecidas (solo tenía dos años más que yo). Ocho meses después que comenzó todo "en serio", llegó el momento de conocernos.Escogimos el día de mi cumpleaños número 15. Habíamos compartido muchas cosas, excepto fotos, así que todo quedaba a la imaginación. 

Nos juntamos en un lugar concurrido (era chica, pero no era tan pava). Fuimos al cine (a ver una película malísima) y todo se derrumbó desde el primer momento que nos vimos. No se si fue el miedo o la inseguridad, ya que ambos eramos "socialmente torpes". Desilusionada totalmente, me fui a la Iglesia donde me esperarían mis amigas, para posteriormente celebrar mi cumpleaños. Eso era otra cosa: hice todo esto escondida de mis padres. Al ver a mis amigas, me desplomé y me puse a llorar. Todo muy drama queen, ven?

Llegó el lunes y susodicho adolescente no me hablaba. Me inventé mi propia versión de los hechos. No le gusté, me encontró gorda y fea. O sea, Aída... ¿Quién mierda te va a querer a ti? 
Y si, fue la primera y última vez que me atreví a cruzar el charco y ¿Qué recibí? Un rechazo. Todo esto lo recordé anoche. No se si lo había bloqueado o qué... pero me di cuenta de algo terrible.

Desde ahí en adelante, me he "enamorado" de puros tipos como los que les comentaba ayer. Medio inalcanzables (por físico o edad) y los que son el prototipo de guapos y que por lo general, ya tienen pareja. Y claro, es un mecanismo de defensa. Porque para esto soy tan cobarde que asumo que no es que no me escojan por mi físico, si no, porque ya tienen otra persona a su lado. 

Desde ahí, fui desarrollando conductas auto-destructivas, igual como la chica de la película. Mi rollo no era dejar de comer, si no, todo lo contrario: comer en exceso.  Una especie de auto-saboteo, para parecer lo menos atractiva posible. Un año después de todo esto que les cuento aquí, un weon loco me siguió camino al gimnasio. O sea, mal creí que los hombres "hacían daño" había que huir de ellos. 

El año que recién paso, pude abrirme a la posibilidad de querer retomar mi vida amorosa y ¿Qué he conseguido? Nuevamente auto-sabotearme. Me frustro al no conseguir lo que creo merecer y parte de mi inseguridad, me lleva a convencerme constantemente de que soy muy poca cosa para que alguien se fije en mi. Entonces mejor me refugio en la comida. Ella no me juzga, ella me calma y me comprende. Y lo más importante: no me rechaza. 

Pero claro, eso por algunos minutos tras saborearla. Después viene la culpa. La frustración de no poder controlarme y por todo eso que pasamos las personas que tenemos trastornos alimenticios. Y lo que más quisiera en este momento, es hacerme bolita en mi cama y tratar de asumir - y revertir- todo esto que descubrí, pero bueno, ya no soy la adolescente que podía hacer aquello, así que mejor me voy a trabajar... 

¡Cariños!

miércoles, 17 de enero de 2018

El rechazo

Me parece absurda la pregunta en sí misma. Pero lo siento. Me pasa que siento que es como mendigar cariño tan solo por sentirse aceptada.
Siempre critiqué a una tía que le importaban mucho “el qué dirán”. Y no fue hasta el año pasado que no fui consciente de que a mí me había pasado a lo largo de 27 años de vida (que tenía entonces) lo mismo.

Ayer mientras estaba en la ducha ¿Alguien más analiza cuestiones existenciales en ese glorioso momento? Me empecé a preguntar: ¿Por qué siempre he temido decirle a los otros lo que siento? Y la respuesta vino inmediatamente: Por el temor absurdo de sentirme rechazada.

Que yo recuerde, nunca he vivido la experiencia de sentirme rechazada. Entonces se basa en puros miedos infundados. Y ahora estaba leyendo y a la vez recordando porqué ocurre esto y ¡eureka! Va en directa relación con la baja autoestima.

Me pasa que cuando me gusta alguien, siempre repito un patrón mental:
1- Hombre con aires de indiferencia.
2- Hombre con los mismos aires de grandeza (ego).
3- Hombre con traumas sociales.
4- Hombre con un sesgo de misoginia.

¿Por qué fijarme en ello si ideológicamente lucho por lo contrario?
Aún no tengo respuesta para ello, pero hay tres opciones:
1- Soy masoquista.
2- Soy ingenua.
3- Definitivamente soy estúpida.

Como comenté en una entrada interior, me fui creyendo la idea de que, por ser gorda, nunca nadie se fijaría en mí y me fui olvidando de destacar mis virtudes tanto físicas como emocionales. Hay veces que le gente me dice “me encanta que seas así” y yo sinceramente no me había dado cuenta, porque gracias a Dios no lo hacía de manera intencional. Quizás ese deba ser uno de mis propósitos 2018, aprender a quererme, conocerme, determinar mis gustos y desde ahí escoger al indicado. 

En el último tiempo he aprendido a encajar, a tratar de mostrarme lo más transparente posible. Pero aún le temo al rechazo, sobre todo del género masculino, pero esto es pura falta de experiencia. ¿Y si me atrevo a cruzar el charco?

¡Cariños!