Esta soy yo

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Metropolitana, Chile
Licenciada en Historia y profesora de la misma disciplina. Vivo soñando, amando y recordando. Tengo dos metas en la vida: Viajar y encontrar la plenitud. Comencé este blog en 2011, como una "catarsis", hoy, es mucho más que eso. Enjoy!

lunes, 12 de febrero de 2018

Ni cagando podremos ser amigos en el corto plazo

Llegué al lugar que es el punto de conexión de ambos.
Desde el viernes en la madrugada en el que te vi besándola que temía a esta hora y este día.
Me han dicho en todos los idiomas que me dejes de gustar. Y lo intento, pero esta fuerza es más poderosa que yo.
Según mi mamá, alguien que te gusta, no  te puede dejar de gustar, yo llevo cinco meses intentando que eso pase y parece que Lucy tiene razón.
Odié tu poco tino de llevarla.
Odié que haya tenido la confianza de hacerme bromas, cuando no me tinca establecer ningún tipo de lazo con ella. Y yo creo que si uno le tira tallas a alguien, mínimo tiene que haber un grado de confianza. ¿O estoy equivocada?
Odié que tengamos tanto en común, porque eso quiere decir que me parezco a ella. Solo que ella, tiene algo que yo nunca podré tener. Al menos no en este tiempo, no en esta vida.

Ahora llegué, me senté y le comenté a una colega:
A: "B. has tenido algún amor imposible?"
B: "Si, ahora mismo Aída"
Y me mandó el link de una canción, que yo tomé como un regalo: "Misread" de King of convenience.
Y es mi tema, es mi lema, porque yo ando malinterpretando todo.
Y que grado de responsabilidad implica asumir esto.
Sé que soy la única "culpable" de hacer crecer una idealización que no te compromete en nada.
Pero hace unos años, decidí dejar la culpa atrás.
Por tanto, transformaré esto que siento en algo más positivo: golpe de realidad.
Es hora de dejar de interpretar y soñar despierta. Esta es la realidad y esto es lo que hay, me guste o no.
Es una paja sufrir por esto, más en estos días que se acerca un nuevo aniversario de la partida de mi primer hombre favorito.
Mejor me despido de todo, de todo esto con unas líneas de un poema precioso de Alejandra Pizarnik:

"Siniestro delirio de amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza".


Prometo callar por un tiempo esto. Callarlo en sociedad y acallarlo en mi corazón. Este vendría siendo el intento mil por apagar esto, ojalá este resulte. Deseenme suerte.

viernes, 9 de febrero de 2018

Seremos los mejores amigos

Anoche tome una decisión.
Lo quiero demasiado como para perderlo, por unas cuantas hormonas.
Seremos los mejores amigos.
Cariño hay, confianza también.
Seremos los mejores amigos.

sábado, 3 de febrero de 2018

¿Estaré viviendo "Solo un sueño"?

Hace días que tengo ganas de escribir, hay unos ratitos en la pega, que para concentrarme, necesito hacer otras cosas, pero estos días ni mucho ánimo de eso he tenido. Debo estar cansada. Quizás a pesar de todo necesito escapar unos días de la ciudad y resetearme. Un amigo el otro día me dijo: "Anda donde el jefe y pídele mínimo 8 días de vacaciones". A lo que respondí "Pero si solo tengo 4 acumulados desde el 2017" y él me dijo "No importa. Pídele 8". 

Obvio que se deben imaginar quien es mi amigo. En los últimos días, he tenido que acostumbrarme cada día más a esa idea de llamarlo "amigo". Y si resulta que confundí todo y solamente lo he querido de esa forma? Estas dos últimas semanas, nos hemos tirado muchas indirectas. Pero tengo dos amigas que insisten en decirme que yo malinterpreto las cosas,  y loco ¿Como tan perdida? Me niego a creer que solo he construido una ilusión. 

Hablando de ilusiones. Acabo de terminar de ver "Revolutionary Road" o "Solo un sueño" como se tradujo en el año 2008, cuando se estrenó en Chile. Me gustó harto el film. En algunas partes lo encontré medio predecible, pero lo más heavy es que como me está pasando últimamente, me dejó media angustiada y con ganas de desahogarme escribiendo. Igual encuentro que pagar netflix sale más barato que la consulta de la última psiquiatra que estaba viendo y a la que no pienso ir más (de esto último he tenido ganas de escribir, pero digamos que la propuesta que me hizo aún me duele mucho y no quiero compartirla aún, pero ya lo haré). 

Yo, ahora mismo. 

"Solo un sueño", es una historia romántica, pero dramática. Más que dramática, yo diría bastante existencialista, porque cuestiona todo eso que uno deja de ser y hacer, cuando comienza a construir una familia. Ambientada en los años cincuenta y protagonizada por los guapos Kate Winslet y Leo Dicaprio, siento que lo que exhibe, no está tan alejado de la realidad del siglo XXI. Más allá que la trama, demuestra que es la mujer la que postergó su sueño, siento que uno siempre que está en pareja, deja de lado algo. Que lata que eso sea, eso si "lo que tú esperabas de la vida". 

Hace pocos días, veníamos con una amiga-colega, pensando como sería nuestra vida, si las fantasías amorosas se nos hicieran realidad. Digamos que la historia que tramó ella, era harto más realizable que la mía. La mía, no incluía ovnis, ni duendes ni hadas, pero sí, solo lo que yo espero cumplir. ¿Está muy mal eso? ¿Está mal, ser así de egoísta?  

Mi sueño incluye: 
1. Vivir una temporada en París.
2. Tener un hijo, vestido con la camiseta de fútbol que le guste al papá. 
3. Tener un perro y ser onda "felices los 4".

Según mi amiga, al pretender cumplir eso, estaría matando al ser con quien me gustaría vivir mi sueño, porque:

1. Odia todo lo fifí de París.
2. No quiere tener hijos. 
3. El perro puede ser, pero le gustan más los gatos. 

Si, soy bastante idealista. Si, cuando la realidad me aburre y/o me agobia, prefiero soñar despierta y no tanto y me invento mi mundo feliz. Pero cuando he tenido que afrontar la realidad, lo hago, no salgo huyendo como lo hace la mayoría de la gente. ¿Fue mi burbuja una especie de auto-defensa y estoy temiendo vivir? 

A veces me imagino como sería mi vida, si de verdad llegase a ocurrir algo con alguien como él. Tendría que cambiar tantas cosas, partiendo de cosas tan simples como depilarme y tomar anticonceptivos, hasta harto más complejas, como enfrentar el tener que convivir con alguien: comprar más calendarios, como dice una hermosa canción de "Los prisioneros". 

Me estoy volviendo loca de esta cosa que estoy sintiendo. Me estoy volviendo loca, porque sé que ese día a día que compartimos juntos, puede tener un final y la situación me aterra. Me estoy volviendo loca, porque estoy empezando a sentir cosas que nunca había "necesitado" sentir antes. Me estoy volviendo loca, porque a pesar de que lo que siento es muy intenso, no es real. No me puedo aferrar al futuro, tengo que aprender a vivir el ahora y no buscar el "tiempo después" como solución. ¿Será esa la respuesta que he estado buscando todo este tiempo? 

Al igual que la protagonista, sé que siempre busco una solución "allá afuera". En el caso de ella, era irse a París con su familia, y tal vez, la solución está aquí adentro y me está costando trabajo asumirla. Más que trabajo, sé el esfuerzo energético que requiere y tal vez, de eso estoy huyendo. 

Estas últimas semanas, personaje en cuestión, me demostró su cariño, de varias formas:
1. Se preocupó por mi, una vez que estuve enferma.
2. Trató de subirme el ánimo contándome chistes fomes, un día que estuve triste.
3. Me elogió, diciéndome que era primera vez que le rogaba a alguien de mi género. 

Según yo, eso es amor en todas sus letras. Según mi amiga, él me quiere y mucho, pero no de la forma que yo anhelo que fuera. Que paja es esto de interpretar las cosas. ¿Qué será de cierto eso de que los hombres no buscan segundas intenciones en sus actos/discursos? 
Termino la entrada diciendo, lo mismo que he dicho muchas veces en el último tiempo: "Pucha que era rico no sentir". 

Obvio que eso último, ni yo me lo creo.

jueves, 18 de enero de 2018

Historias de vida: rechazo amoroso, autosaboteo y demases

Estoy en el trabajo. Llegué hace una hora y aún no puedo concentrarme en nada más que lo que terminé por descubrir anoche. 

Estoy sola en mi casa. Mi mamá tuvo que viajar de manera inesperada a ese pueblucho que odio más que antes, pero que debo reconocer como el origen de mis raíces. Llego del trabajo, tomo un poco de limonada. Me como un muffin de damasco y me duermo. No despierto hasta las 22.00 horas. No he cenado, no he escogido la comida para hoy y mucho menos he preparado la ropa. Asumo que me costará dormirme a la hora que sé que me debo acostar, para llegar lúcida aquí. 

Son las 23.45pm. Decido ir a acostarme. Prendo el ventilador. Conecto los audífonos a la tablet y me dispongo a ponerle play a una película que había marcado la tarde anterior en mi lista de netflix. Me había llamado la atención el título: "Abzurdah" y porque la chica que salía en la portada me parecía conocida. Claro, era la China Suárez. La trama basada en una historia real, retrata el drama de una adolescente que a causa de un amor no correspondido, toma conducta auto-destructivas, tales como, anorexia y otros. Todo bien hasta ahí. O todo mal. Depende la perspectiva. 

Me gustó harto, porque me recordó harto la época del chateo intenso, de messenger, fotolog, pelotillehue y tantos otros. Si, yo chatee harto. Como era introvertida, por esa vía podía "conocer" harta gente. Recuerdo cuando cursaba Primero Medio, con una compañera y amiga de aquel entonces, conocimos a un grupo de chiquillos de un colegio de hombres y claro, nosotras representantes del colegio de monjas en cuestión. O sea, ninguno de los dos grupos, sabía comportarse con el otro género (en el día a día me refiero). 

Mi amiga conoció al grupo en cuestión primero. De hecho como que "anduvo" con el que después "anduvo" conmigo. Pero el grupo tenía de todo: el carretero, el enamoradizo, el intelectual y el más ostracista. Adivinen quién le llamó la atención a esta señorita que escribe. 

Obvio po. El ostracista. ¿Qué es ser ostracista? El que es más aislado. Me enganché de una manera atroz con él. En esa época conocí la música punk (yo, la misma que vivía y moría por ella baila sola y la oreja de van gogh) el ska y tantos otros géneros. Yo creo que me "enamoré", con la intensidad que uno se enamora en la adolescencia. Era bacan, porque pasábamos horas conversando. Con decir que me conectaba tipo 20.00 horas y me desconectaba a las 07 de la mañana del día siguiente. Compartíamos música, historias, dilemas. Después nos dio con mandarnos audios. Un día que mi amiga se vino a quedar a mi casa, nos atrevimos a llamarlo. Una vez, me dedicó una canción de A77aque y me cantó una canción de Víctor Jara. 

Todo parecía perfecto. Compartíamos el mismo signo, la misma postura de vida. Teníamos incluso edades parecidas (solo tenía dos años más que yo). Ocho meses después que comenzó todo "en serio", llegó el momento de conocernos.Escogimos el día de mi cumpleaños número 15. Habíamos compartido muchas cosas, excepto fotos, así que todo quedaba a la imaginación. 

Nos juntamos en un lugar concurrido (era chica, pero no era tan pava). Fuimos al cine (a ver una película malísima) y todo se derrumbó desde el primer momento que nos vimos. No se si fue el miedo o la inseguridad, ya que ambos eramos "socialmente torpes". Desilusionada totalmente, me fui a la Iglesia donde me esperarían mis amigas, para posteriormente celebrar mi cumpleaños. Eso era otra cosa: hice todo esto escondida de mis padres. Al ver a mis amigas, me desplomé y me puse a llorar. Todo muy drama queen, ven?

Llegó el lunes y susodicho adolescente no me hablaba. Me inventé mi propia versión de los hechos. No le gusté, me encontró gorda y fea. O sea, Aída... ¿Quién mierda te va a querer a ti? 
Y si, fue la primera y última vez que me atreví a cruzar el charco y ¿Qué recibí? Un rechazo. Todo esto lo recordé anoche. No se si lo había bloqueado o qué... pero me di cuenta de algo terrible.

Desde ahí en adelante, me he "enamorado" de puros tipos como los que les comentaba ayer. Medio inalcanzables (por físico o edad) y los que son el prototipo de guapos y que por lo general, ya tienen pareja. Y claro, es un mecanismo de defensa. Porque para esto soy tan cobarde que asumo que no es que no me escojan por mi físico, si no, porque ya tienen otra persona a su lado. 

Desde ahí, fui desarrollando conductas auto-destructivas, igual como la chica de la película. Mi rollo no era dejar de comer, si no, todo lo contrario: comer en exceso.  Una especie de auto-saboteo, para parecer lo menos atractiva posible. Un año después de todo esto que les cuento aquí, un weon loco me siguió camino al gimnasio. O sea, mal creí que los hombres "hacían daño" había que huir de ellos. 

El año que recién paso, pude abrirme a la posibilidad de querer retomar mi vida amorosa y ¿Qué he conseguido? Nuevamente auto-sabotearme. Me frustro al no conseguir lo que creo merecer y parte de mi inseguridad, me lleva a convencerme constantemente de que soy muy poca cosa para que alguien se fije en mi. Entonces mejor me refugio en la comida. Ella no me juzga, ella me calma y me comprende. Y lo más importante: no me rechaza. 

Pero claro, eso por algunos minutos tras saborearla. Después viene la culpa. La frustración de no poder controlarme y por todo eso que pasamos las personas que tenemos trastornos alimenticios. Y lo que más quisiera en este momento, es hacerme bolita en mi cama y tratar de asumir - y revertir- todo esto que descubrí, pero bueno, ya no soy la adolescente que podía hacer aquello, así que mejor me voy a trabajar... 

¡Cariños!

miércoles, 17 de enero de 2018

El rechazo

Me parece absurda la pregunta en sí misma. Pero lo siento. Me pasa que siento que es como mendigar cariño tan solo por sentirse aceptada.
Siempre critiqué a una tía que le importaban mucho “el qué dirán”. Y no fue hasta el año pasado que no fui consciente de que a mí me había pasado a lo largo de 27 años de vida (que tenía entonces) lo mismo.

Ayer mientras estaba en la ducha ¿Alguien más analiza cuestiones existenciales en ese glorioso momento? Me empecé a preguntar: ¿Por qué siempre he temido decirle a los otros lo que siento? Y la respuesta vino inmediatamente: Por el temor absurdo de sentirme rechazada.

Que yo recuerde, nunca he vivido la experiencia de sentirme rechazada. Entonces se basa en puros miedos infundados. Y ahora estaba leyendo y a la vez recordando porqué ocurre esto y ¡eureka! Va en directa relación con la baja autoestima.

Me pasa que cuando me gusta alguien, siempre repito un patrón mental:
1- Hombre con aires de indiferencia.
2- Hombre con los mismos aires de grandeza (ego).
3- Hombre con traumas sociales.
4- Hombre con un sesgo de misoginia.

¿Por qué fijarme en ello si ideológicamente lucho por lo contrario?
Aún no tengo respuesta para ello, pero hay tres opciones:
1- Soy masoquista.
2- Soy ingenua.
3- Definitivamente soy estúpida.

Como comenté en una entrada interior, me fui creyendo la idea de que, por ser gorda, nunca nadie se fijaría en mí y me fui olvidando de destacar mis virtudes tanto físicas como emocionales. Hay veces que le gente me dice “me encanta que seas así” y yo sinceramente no me había dado cuenta, porque gracias a Dios no lo hacía de manera intencional. Quizás ese deba ser uno de mis propósitos 2018, aprender a quererme, conocerme, determinar mis gustos y desde ahí escoger al indicado. 

En el último tiempo he aprendido a encajar, a tratar de mostrarme lo más transparente posible. Pero aún le temo al rechazo, sobre todo del género masculino, pero esto es pura falta de experiencia. ¿Y si me atrevo a cruzar el charco?

¡Cariños!

viernes, 29 de diciembre de 2017

¡Adiosines 2017, te espero 2018 :)!

Y ya se nos va el 2017… ¿Cómo termina mi año? BACAN. Este año, asumí un proyecto hermoso: el frasquito de la felicidad. Todos los años me decía “ya, este año lo hago” y onda anotaba en un cuaderno 4 cosas y luego lo olvidaba. Pero este año, decidí ocupar un frasquito de vidrio e ir anotando en papelitos verdes, todo lo que me hacía feliz. Quiero leerlos en la noche del 31. Confieso que le tenía “miedo” a este año, por la absurda idea de creer que los años impares me hacían sufrir y porque se conmemoraban diez años en que empecé a pasarlo mal. Pero ahí estuvo 2017, dándome su mejor chance. Te quiero, te querré y te recordaré por siempre dosmildiecisiete.
¡Un gran salto!


Lo bueno:
Ø  Al fin, pero al fiiiiiiiiiiiiiiiiiin, logré la tan anhelada estabilidad económica.
Ø  Amo lo que hago. Mi pega no es algo muy común, y la verdad, es que nunca se me pasó por la mente que podría ejercer como profe en una oficina y que, además, me pagaran lo justo.
Ø  Al fin estoy siendo más segura de sí misma. Ya no le temo a la exposición, a hacer el ridículo (jajaja) o interactuar con el sexo opuesto (sí, esto era un temazo en mi vida).
Ø  Al estar más feliz, he rabiado menos, así que cumplí con uno de mis propósitos que me hice al finalizar el año anterior.

Lo malo:
Ø  Ya lo he contado aquí, pero recuperar parte del peso inicial que me costó tanto bajar, no es algo de lo que me sienta orgullosa. Sé que es parte del proceso, pero ya estoy con ayuda más allá de la nutricionista.
Ø  La muerte de mi prima en enero, no auguraba nada positivo para este año. Fue algo que me voló la cabeza, fueron días muy oscuros tras su muerte. Después de eso me fui de vacaciones a la casa de unos tíos y ahí, empezó a retornar mi ansiedad descontrolada.

Lo que me atreví:
Ø  A demostrar mis sentimientos, sin temor a sentirme rechazada. Esto lo hice con mi género, mis amigas y cercanas, pero estoy segura que el próximo año, podré hacerlo con el sexo masculino. Pasito a pasito, como diría la canción que nos súper rayó este año.

Lo que no hice:
Ø  Ir a dar el examen del curso de conducir.
Pero en mi defensa, puedo decir que ¡volví a practicar!


Lo superado:
Ø  Por allá por mayo, me di cuenta que yo era capaz de dar buenas entrevistas de trabajo. Tan solo tenía que confiar en mis capacidades. En ese mes, fui a una entrevista por reemplazo post-natal en un colegio de Lo Espejo y me dijeron que me quedaba con el puesto ¡inmediatamente! PERO, me quedaba a dos horas y media de la casa en micro-metro-micro (y a 25 minutos en auto, pffff). La cosa es que un día, me topaba con mi pega en el Preuniversitario y no estaba dispuesta a dejar este último. Por lo que me dijeron que consultarían si podían cambiar mi horario y la verdad, después nunca me llamaron, jajajajaja.
Ø  Lo anterior me permitió conocerme, como que me entrené harto, para dar una buena entrevista en mi pega actual. Mi pega actual también es un reemplazo, pero es en un lugar, donde tuve que pasar por 3 filtros y, aun así, me escogieron.

Día que me gustaría olvidar:
Ø  La noche del 26 de enero. Habíamos llegado de un concierto precioso que había dado Intillimani histórico y la Eva Ayllon en el Chimkowe. Llegué muy cansada, por lo que cené y me acosté. Cerca de las 1am, mi mamá se acerca a la pieza tiritando y me dice “Algo Paola, pasó”. Y así, decía puras palabras inconexas. Tuve que armarme de valor y averiguar que pasaba. Esa noche tuve que tomarme dos infusiones de sleepytime y aun así, no pude pegar pestaña. 

Día que quedará enmarcado:
Ø  El 3 de julio. Recibí el llamado de una ex – compañera de la Universidad que me pregunta como estaba, en que andaba y que alguien le había dicho que yo no tenía una pega muy estable (lo había leído aquí, en el blog) y que se abría una posibilidad en su pega y que ella estaba dispuesta a ayudarme. De ahí todo fue un laaaaargo proceso de entrevistas y filtros que terminó el 01 de septiembre, cuando finalmente entré a la pega.
Ø  El 13 de octubre: Ese día estaba en un concierto de Jorge Drexler y me retiré antes, porque también era el día de la fiesta de mi pega. Fue la mejor decisión, porque por primera vez, solté mis ataduras del “debe ser”, la “culpa” y me hice responsable de una decisión. Después de trasladarme de Santiago Centro a Las Condes, vino una serie de travesuras que terminó con mi humanidad, llegando a las 6.30 am a la casa. ¡Yo tenía tantas ganas de bailar!

Lo nerd y académico más destacado:
Ø  Este año leí muchísimo menos de lo que me hubiese gustado. Es una tremenda paradoja esta: tengo dinero para comprarme todos los libros que quiero y ya no tengo tiempo para leerlos. Ello sumado a que mi pega implica leer mucho, por lo que, cuando tenía tiempo para “despejarme” el cerebro me decía “Aída, ya no más”. De todas formas, mi cómputo final es de 24 libros, por lo que sí o sí, implica que leí en promedio dos libros por mes. ¿Igual merezco una estrellita, cierto?

Mis favoritos de este año fueron:

  1.          La saga de “Los Juegos del Hambre”- Suzanne Collins.  Yo soy súper “prejuiciosa” con el ítem saga. Me leí con suerte dos libros de HP y me aburrió (siiiiiii, mátenme). Por lo que cuando mi quinceañero primo, me prestó con mucho cariño el primer libro, fue como “Ya, lo leeré para no decepcionarlo”. Y loco ¡me encantó! No quedé tranquila hasta saber que mierda pasaba con Peete y Katniss. Mi favorito de los tres, fue “Sinsajo”.
    Lo reelería, obvio. 
  2.          1984- George Orwell.  Este libro lo tenía pendiente hace siglos. Ya me había leído “Rebelión en la granja” del mismo autor y me había fascinado, así que prometía. No decepcionó. Debe ser una de las mejores distopías que he leído.
    ¿Habrá otro de Orwell que me falte por leer? 
  3.       La conjura de los necios – John Kennedy Toole. Otro libro que necesitaba leer (al igual que el anterior, lo adquirí por la promoción Viva Leer que lanza copec, cada mes de marzo). Creo que hace tiempo que no me reía tanto con una lectura. Tenía tantas escenas bizarras.
    Me imagino a ese personaje y me río po.
  4.      En el café de los existencialistas – Sarah Bakewell: Esperaba este libro desde antes de su publicación, jajaja (por allá por septiembre de 2016) pero cuando lo lanzaron, estaba muy caro (más de 25 mil pesos), por lo que esperé hasta un cybermonday y me lo compré. Fue bacan leer de manera más “humana” la vida de estos personajillos franceses. O sea, yo no tenía idea de qué a la Simone le había atraído Merleau-Ponty (já Maurice) y que este último era un coqueto empedernido. Siempre es rico leer sobre tus ídolos. Además, la narración era muy amena. Uno sentía que estaba ahí, con ellos. La autora también tiene un libro sobre Montaigne, que espero leer algún día.
    Maurice-Jean Paul-Simone-Albert en portada. 
  5.       El amor dura tres años – Frédéric Beigbeder. A mediados de octubre, me di cuenta que hace un mes y medio que no leía nada “en serio” (con suerte la Revista Ya) y dije “Aída, esto tiene que parar”. Entonces llegue al Preuniversitario y conversando con la Coordinadora, me recomendó a su autor favorito. Un franchute guapísimo (porfa gente, gloogueelo) que aburrido de ser publicista se dedicó a escribir. El libro me lo compré en la FILSA de este año y me lo devoré. Era cortito (tenía que partir con algo que no me abrumara) y tenía un humor muy ácido. Ah… y te mantiene en vilo hasta la última página. Recomendado, obvio.
    ¡Necesito esa chaqueta con mi vida!


 Películas destacadas:
    Al igual que los libros, este año vi muchas menos películas, PERO, redoble de tambores por favors: ¡Me enganché con una serie! Yo la que siempre dije que no caería con ninguna, ahí estuve – y estoy- agarradisima de Outlander. Me pasó que varias personas me decían “Vi esta serie y me acordé de ti” y fue como “ya, si cuatro personas me lo dicen, debo verla”. Y la amé. Aun me quedan algunos capítulos de la segunda temporada (y si, ya sé que estrenaron la tercera este año), pero ha sido tanto, que hasta ganas de conocer Escocia me han dado (y eso que yo cero onda con el Reino Unido).

Ø  La suma aquí fue un poco más alta que los libros, fue un total de 38 films y mis favoritas fueron:

-          “Gilda: no me arrepiento de este amor”. Fue la primera película que vi este año (por allá por el 3 de enero). Yo me había enterado de su existencia, mientras estaba en rodaje. Pasaban y pasaban los meses y en Chile no la estrenaban. La busqué en cuanta página pirata conocía y nada. Hasta que me enteré que la estaban proyectando en el Hoyts que tengo más cerca. La película me dejó tan prendida que, a la vuelta a casa, nos vinimos coreando sus hits en el auto. Un jumbito para la representación de la guapa de la Oreiro. Digno de Gilda.
¡Son iguales!


-          “Nuestros amantes”: Ustedes saben que soy romanticona. Pero esta película me voló la cabeza. Es tan atípica. No es la clásica película melosa de amor. Es de una lucha por atreverse a probar cosas distintas y me cambió el switch, absolutamente.
¿Un felices los 4? Jajaja 


-          “Their finest” (Su mejor obra): Esta película me destrozó el corazón, pero me sirvió mucho verla. Porque tiene unas frases que llenan el alma, sobre todo con lo referente a las pérdidas y las despedidas. Está ambientada en Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial. La del Keep Calm y esos horrores.
Liiiinda, la vería de nuevo. 


-          También vi las 50 sombras, jajajajaja… y ay, ya, mantuvo el morbo encendido en mí. Pero esa película de porno no tiene nada. Es una cuestión de amor descabellado y NADA MÁS. Pero me gustó, más que nada por el lujo XD.
Un top secret: yo viví esta escena en la primera reunión que tuve con alguien, aquí en mi pega. Solo esta escena eso sí. Misma cara de pava de Anastasia. 


Manualidades:
Já, como dice un amigo: aquí “Bacheleto”, o sea, paso.
No hice ninguna cuestión. NADA. Y estas cosas sirven para relajarse, para controlar ansiedad y vainas. Debería intentarlo en 2018.

Lugares nuevos que conocí:
-          Este año fui de vacaciones a la casa de mis tíos que queda en Pucura (un lugar entre Lican Ray y Coñaripe) pero la zona me la archi-conozco. Los primeros días fueron bien tranquilos, disfruté mucho a mi Josefina, pero todo cambió cuando llegó mi prima (la mamá de Jo) y ahí puro me quise devolver a Santiago. Aun así, conocí un lugar nuevo. Junto a mi mamá, tomamos un tour hacia Huilo-Huilo y lo pasé divino, he aquí algunas fotos:
Aquí pensando "tómame luego la foto que temo caerme"


Aguas de este color turquesa que me matan


Estos bosques son bacanes. Tienen un encanto único. 


Yo y la sombra de mi fotógrafa (mi mamá). 

Puerto Fuy en su esplendor (el Lago es Pirihueico). 

Saltos de la Leona junto a la Leona de la Laida con el peor desteñido ever. Después de ver esta foto, corrí a teñirme negro el pelo, jajajaja. 

 Espero del 2018:

  1.                     Bajar de peso (me propongo bajar los kilos que recuperé)
  2.      .. Dejar el azúcar paulatinamente. Más aun las que vienen combinadas con grasa. Esa combinación es la adictiva.
  3.               Hacer un curso de fotografía o de colorista profesional.
  4.                   Hacer un viaje sola, a más de 200 km de casa.
  5.                   Volver a Buenos Aires.
  6.               Crear un proyecto de fomento lector.

¡Mis mejores deseos para ustedes en el año que se avecina, muchos abrazos y cariños!

lunes, 18 de diciembre de 2017

Antes del amanecer

Aquí estoy, como "personaje en cuestión" predijo que lo haría.
Aquí estoy, tratando de rearmar el saltimbanqui de pensamientos que no me dejan seguir.
Aquí estoy, tratando de sacarme el ego que esto presume. Prometí no volver a sentir esto jamás, pero aquí estoy.

Hoy, a las una de la mañana, no me podía dormir. Esta cuestión ha sido demasiado intensa. Si aquí en la pega he subido de peso, es por la ansiedad que me da saber que tengo que asumir un amor no correspondido. Que siempre es cruel. Y porque me confunden caleta sus acciones.

Sin embargo, la Scarlett O'hara que vive en mi, me dijo: "Mañana será otro día". Y recordé la escena vivida en las últimas horas. Ambos callados en la estación, mirándonos, tratando de que mejor el otro hablara... siendo terriblemente cómplices y sintiéndome terriblemente incómoda. En grupo funcionamos tan bien y cuando estamos solos, cada uno quiere salir arrancando del otro.

He pensado en eso, todo el puto fin de semana. Mis ganas de preguntarte ¿Qué mierda pasa? me comen por dentro. Y cuando tengo la posibilidad, quiero salir huyendo.

Para dormirme en paz anoche y venir a trabajar con la cara llena de risa, recordé una de mis escenas favoritas de "Before Sunrise". Esa cuando Céline y Jesse, entran a una tienda de discos. Ella toma uno de Kathe Bloom, ambos van a la cabina y se quedan callados. Mirándose de reojo. Sintiendo cosas inexplicables.  Y esa canción que en este momento, le dedicaría a personaje en cuestión, por completo. Aunque sea "en la justa medida".


Justo así.


Y mientras suena por doceava vez la canción en spotify, mis ganas de correr a abrazarlo me matan.
Al menos estoy más tranquila esta vez. Escribir aquí, siempre será mi refugio.
P.s.: No, no le haría la pregunta.
P.s.2: Respeto mucho su elección.
P.s. 3: Una vez más, el destino me cruza con personas que no puedo compartir, como yo quiero compartir con ellos.
Cariños.