Esta soy yo

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Metropolitana, Chile
Licenciada en Historia y profesora de la misma disciplina. Vivo soñando, amando y recordando. Tengo dos metas en la vida: Viajar y encontrar la plenitud. Comencé este blog en 2011, como una "catarsis", hoy, es mucho más que eso. Enjoy!

sábado, 21 de octubre de 2017

Drama queen

Una vez, mi papá en una conversación random que tuvimos, me dijo:

"Sabes Aída, cuál es tu gran problema? Es que te tomas muy en serio, lo que te dicen los demás".

Y fue una puñalada, porque tenía toda la razón. Ay papito mío, si supieras que aquello, aún lo recuerdo muy vívido en mi mente...

El problema es que ayer, después de mucha dosis de alcohol, otro personaje me dijo algo parecido:

"Sabes Aída, cuál es tu problema? Es que eres muy sensible, muy compleja"

Me dieron ganas de empujar a personaje en cuestión y decirle "Y es justa esa cuestión la que te atrae, cierto?" Pero odio los comentarios egolatras, así que preferí tragarme mi comentario y utilizar una herramienta pedagógica: "Desarrolla más la idea".

Personaje en cuestión, señala tras beber un sorbo de su vaso: "Eso po. Te gusta el drama, lo complejo, eres muy difícil. Me estás intentando cambiar y yo soy como soy".

Otro puñal y este fue tal vez más fuerte, porque no estaba lúcida. Segundos después, tomé aire y le dije "No te estoy intentando cambiar, solo te estoy señalando que hay algunas cosas que me dices, que me hacen daño"

Nos dijimos muchas cosas entre medio, fuimos muy sinceros, tal vez, demasiado. Pero esa debería haber sido la base desde el comienzo, sea cual sea, el rumbo que tome la unión en nuestras vidas. Sin embargo, no me dolió la sinceridad del comentario. Fue el hecho de que, una vez más, me sentí culpable, si... apareció doña culpa en todo su esplendor.

La principal culpa fue darme cuenta que siempre he tenido la absurda idea de que uno le puede decir lo que quiera a los hombres y no les dolerá. Y la estoy cagando po. ¿De donde mierda saqué esa idea?  Y si... siempre que tengo confianza con ellos, les digo cosas que tal vez, les puedan caer mal. Y se sienten po. Lo bueno, es que personaje en cuestión, tuvo el coraje y me lo dijo. Con alcohol entre medio, pero a la cara.

Después, me dio pena. Porque si... soy dramática. Y sí, hechos de mi vida me han hecho acentuar ese aspecto del que no me siento orgullosa. Pero después, mientras venía de vuelta a mi casa, me acordé incluso de anécdotas que ocurrieron cuando iba en octavo básico.

Recuerdo que con una amiga querida, inventábamos muchas cosas. Ella era super buena para el dibujo y yo, era buena para tramar cosas en mi cabeza, crear una especie de mini guiones. El resultado fue que unimos los dos talentos y... ¡creamos una mini-serie! Adivinen qué tipo de género.

D
R
A
M
A

Recuerdo que llevé al colegio un cuaderno en blanco y en los tiempos "libres" (o cuando queríamos sacar la vuelta: holi ciencias) creábamos. Yo contaba historias, ella las dibujaba. El problema es que la mini-serie tenía un nombre. Sí, se llamaba "El drama de Aída".Sé que tengo ese cuaderno en algún lugar. pero ¿será recomendable verlo?

Para no dejar inconclusa la anécdota de anoche, les cuento que activé mi coraza y le dije a personaje en cuestión: "Ya si, soy una drama queen, así que tienes dos opciones: Me quieres y te quedas, o me odias y te vas"

¿Qué decisión tomará? Solo el destino y sus misteriosas tramas, lo sabe...

miércoles, 11 de octubre de 2017

Reflexiones varias

1    1- Pucha que admiro a las personas proactivas. Pasó que ayer, llegó un artículo nuevo a la pega y había que atornillarle unas rejillas. Pasamos 74938383 personas. Hasta que llegó un compañero, fue a dejar sus cosas a su puesto, retornó al artículo en cuestión, leyó el manual y manos a la obra. Yo no dejé de mirarlo, ensimismada. Es que, pucha, yo leo un manual y me desmayo del colapso. En mi casa, hasta para poner un tornillo hay que llamar a un maestro. Y no, no me siento orgullosa de eso.

      2-  Todo el que me conoce en vivo, sabe que soy super piti. Onda puedo leer sin problema, la letra times 5, pero anda a hacerme parar una micro, hasta que no está encima mío, no veo el letrero. Por eso, mi mejor amiga, es la aplicación del transantiago que te dice en cuanto rato más pasan las cromis, ahí voy calculando XD. Bueno, después de 28 años postergándolo, ayer fui al oftalmólogo. Tengo astigmatismo severo y deberé ir acostumbrando al cerebro a un campo visual mayor. ¿Qué me habré perdido señor Jebús? ¿Habrá estado mi príncipe azul, ahí delante de mis ojos y yo sin verlo? Jajajajaja.

3   3- Tengo otro compañero en la pega, que viene de otro país. Pucha que le hace bien a Chile, esa diversidad de culturas. He aprendido tantas palabras y costumbres nuevas. Y ambos nos reímos de los modismos del otro país que no entendemos.

4    4- Creo que, en toda mi historia de vida, nunca me había tocado compartir con tantos hombres. Y son bacanes. ¡Me he sacado tantos prejuicios chiquill@s!

5    5- Tengo que aprender a ahorrar. O sea, siempre he sido super ordenada, con mis platas. Hago listas de lo que me puedo comprar por mes y la vaina, pero quiero asumir un proyecto grande. Sí, viajar.


 
Yo, antes de escribir esto 
Esto reflexiono en este gélido día de octubre.


  • Cariños.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Catarsis de un día para olvidar

El jueves pasado, salí a tomar once con mis amigas del Preu (una de ellas, es mi jefa directa, pero en serio, la estimo mucho). Y en una de mis voladas filosóficas que me dan a veces, dije “Lo que más aprendí en mi sesión final con la psicóloga, es lo que me dijo al despedirnos: “Van a seguir pasando cosas malas, no te puedo asegurar lo contrario, pero todo va a depender con la actitud que te tomes las cosas”. Al otro día, a la hora de almuerzo, empezamos a hablar de autos en mi pega nueva y ahí conté a grandes rasgos lo del accidente, donde murió mi papá. Hace tiempo que no me tocaba contarlo, pero como en este último mes he conocido mucha gente, me vi en la necesidad de contar, más que mal, quiera o no, es parte de mi historia.

Y siempre que lo hablo, temo que sea una especie de caja de Pandora que desate todas las maldades del mundo. Y ayer, pasó. No directamente conmigo, pero pasó.

Entro a mi pega a las 7.30am, por tanto, salgo a las 6.20 de mi casa. Pensé que sería más duro todo esto, pero nah, uno se acostumbra a todo. La cosa es que ayer, salí 4 minutos más tarde de mi casa y, por tanto, tuve que tomar la micro siguiente, que iba más llena y ya, asumí, total yo misma tomé la decisión de quedarme 5 minutos “regaloneando”.

Iba en el tercer paradero y de repente, la micro se pegó un frenazo. Nada anormal, a esa hora ¡Andan tan apurados todos, que en serio, siempre hay frenazos! Pero ese de ayer, no movió solo a los que no iban afirmados. ¡Movió a toda la micro! Después vino un sonido del terror. Un auto pasó volando y se volcó. Mucho polvo. Mucho sonido. Mucha perdida de dimensión de tiempo-espacio.

Afortunadamente el conductor de la micro, reaccionó antes y frenó, porque si no, tal vez, el auto habría impactado directamente, donde iba parada. Y yo que pensaba que las micros, al ser más imponentes, eran más seguras. Pffff.

Después de eso, recuerdo que un tipo muy flaite, en serio, muy flaite, le dice al conductor “Aweonao, abre la puerta para ir a ayudar”. Yo solo pensaba ¿Ayudar a qué? si la persona debe estar muerta. Nos bajamos todos, sacaron a la persona del auto y en ese momento, me puse a tiritar y sollozar. Le dije a una señora que yo había vivido un accidente, donde había muerto mi padre, nos abrazamos y me dijo “yo nunca había vivido algo así, estoy tiritando”. Le dije “Si no podemos ayudar, mejor vayámonos”. Y ahí empezó mi cuestionamiento. ¿Me puedo retirar del lugar?

Hice parar otra micro y el muy desgraciado no paró. De ahí, de pura impotencia, pena, miedo, llamé a mi mamá llorando y se pasó mil rollos. Le dije que no me había pasado nada a mí, pero que había abierto muchas heridas internas. Es que, lo del duelo, cada día hierve menos la herida, pero lo del impacto de un accidente, quizás me persiga siempre.

Mientras miraba a la mujer que iba en el auto, que afortunadamente recobró el conocimiento a los pocos minutos y de ahí fue una sucesión de gritos desesperados, yo solo pensaba “estar en la otra parte del escenario, también es super difícil”.

Agradecí, una vez más, me doy cuenta que si bien, nos han tratado de individualizar completamente como sociedad, aún quedan resabios de humanidad y apoyo comunitario, ello además de que hay gente que reacciona bien. Yo solo recuerdo que gritaba “llamen al SAMU”. Cuando la señora despertó, se puso a gritar y llorar muy fuerte, en ese momento pensé tal vez iba alguien más adentro. Le pregunté al señor que se metió al auto a sacarla, me dijo “no lo sé, parece que no”. Ahí dije “Pero por algo llora de esa forma”. Y de repente veo que intenta mover sus pies. Fue del terror.

Superhéroes los hombres que se metieron dentro. Yo creo que ahí actúan por puro instinto de salvar la especie, porque en términos racionales, ese auto se podría haber incendiado (es lo que más me quedó en la parte teórica, cuando hice el curso de conducir) o podría haber vuelto a su eje y las personas que estaban ayudando, podrían haber salido dañadas. Todo eso recuerdo que gritábamos con la señora que nos abrazamos.

Al final, tomé la siguiente micro, de la que no nos quiso parar. Mi ayuda ahí no servía de nada y personalmente a mí, me hacía mucho daño. Esta mañana volví a pasar por el lugar del accidente (le tenía un poco de pánico a ese momento) y me pasó lo mismo que me pasó una vez que volví al accidente que protagonizamos con mi familia en 2011. ¿Aquí, en este espacio diminuto pasó todo?
Y si, ojalá nunca quien me lee, tenga que pasar por algo así, ser protagonista o “espectador” de un accidente, porque en ambas ocasiones, uno se siente pequeñito y el lugar se transforma en algo muy abrumador y el tiempo, se relativiza completamente.

No he dejado de pensar en la señora protagonista del accidente, pero me conforma saber que en su camino, haya encontrado gente de tan buen corazón, que la auxilió sin pedir nada a cambio. Esa es la humanidad, en la que hay que volver a confiar.

Cariños. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Querré yo vivir el "romance del siglo"?

La semana pasada, vi una película que dirigió Madonna. No tenía idea que la había dirigido ella y no me hubiese enterado, a menos que no la hubiese visto aparecer en los créditos finales. Ahí me pregunté. ¿Será la misma Madonna? ¿Like a virgin y blá blá blá? Y bueno, sí, era la misma Madonna. La película se llama “El romance del siglo” y siento que no la pude ver en mejor momento.
Saben que no soy buena reseñando pelis, pero en Netflix, antes de verla, yo leí lo siguiente:
“Una joven ama de casa de los noventa ansía tener un romance tan intenso como el de la célebre divorciada Wallis Simpson, pero la historia la lleva en otra dirección”. Viendo la película, hay varias cosas que me gustaría destacar. Los pondré a modo de "clic"

La pareja de inicios de siglo

La pareja de fines de siglo


Primer clic:
Estudié Historia y como tal, acumulo una cantidad de datos en mi cabeza que yo creo que jamás volveré a ocupar, pero algo que no manejo, o cacho relativamente poco, es sobre la historia de la monarquía, onda los comidillos. Así que nope, no tenía idea que el tío de la Reina Isabel, había abdicado por amor, ya que se enamoró de una mujer casada 2 veces antes que él. ¡Así que lo de Diana no era uno de los primeros “escándalos”O!

Segundo clic.
La historia se basa en dos escenarios temporales y físicos: La década del 30 y del 90 y entre Nueva York, Inglaterra-Francia. Creo que estos últimos paisajes, sobre todo en Cannes, Costa Azul y millones más, confirmaron mi anhelo de pisar pronto esos lugares.

Tercer clic:
La mujer de los años noventa, está realmente obsesionada con la figura de Wallis Simpsons. Su madre y su abuela, le pusieron su nombre en honor a ella. Así que digamos que ya venía “marcada”. Pero en serio, muchas veces me sentí demasiado representada, porque es como la misma admiración que yo llego a sentir por la Simone de Beauvoir y más especialmente, por su relación con Sartre.

Cuarto clic:
Hace unas semanas, me acordé de P. o sea, siempre anda obnubilando por ahí, pero el viernes ante-pasado, me puse a conversar con una amiga de él y bam bapa bum, lo sentí. Ese mismo día, llegué a la casa post-pega (estoy trabajando al fin, pero ese será tema para otro post). Me metí a IG y en una cuenta dedicaban una imagen y reseña a la feminista Kate Millet. Y una de sus frases más conocidas fue un puñal. Ella solía señalar que “El amor ha sido el opio de las mujeres”. Yo siento que ya había expresado algo similar, antes Simone, en el capítulo que le dedica a “La enamorada”, en “El segundo sexo”.
Y si po, no es que amar sea malo. El problema es cuando no ha sido entre dos seres que se les permite desenvolverse en las mismas condiciones.

Quinto clic:
En una escena, había un personaje que le decía a la mujer de los ’90, que dejara de creer en los cuentos de hadas. Y sí, yo me enamoré aún más de este tipo en cuestión, cuando supe de la relación entre Sartre-Beauvoir y entre Arendt-Heidegger. Y no po, ahora puedo verlo más claro, aunque no por ello, es menos doloroso/frustrante. Esto es la realidad, y yo simplemente soy Aída y el simplemente es P. Además, tal vez, nunca hubiese tenido ni la más mínima intención de participar en el “juego”.
Demasiado adolescente todo, lo sé. Pero me aferré tantos años a eso, que en serio, me cuesta soltarlo. Mi amiga en cuestión, lo ha visto de manera más personal (já, hasta ebrio) y sé que lo que me dice de él (onda que ni siquiera intenté retomar un contacto con el personaje en cuestión) lo dice desde la vereda de la protección. Pero, por otro lado, ese mismo día le señalé que necesitaba cerrar el ciclo, verlo, vernos.
¿Qué quiero con eso? ¿Subir mis expectativas hasta las nubes y defraudarme una vez más? Amiga en cuestión me dijo que a ella no le costaría nada crear una reunión entre varios, donde estuviéramos ambos. Pero le dije que yo le avisaría cuando me sintiera preparada.
Tal vez, Aída, nunca lo estará. Quizás también mi destino deba dar un giro en este ámbito. Tal como la Wallis de fines del siglo XX.

¡Cariños!


jueves, 24 de agosto de 2017

Hoy, son DIEZ años

Hace diez años atrás, tenía dieciocho.
Hace diez años atrás, estaba en el Preuniversitario.
Hace diez años atrás, hacía la cimarra en la clase de matemáticas del Preu.
Hace diez años atrás, me creía hippie/lana/morral e iba todos los días a "vitrinear" a la Feria Artesanal del Santa Lucía.
Hace diez años atrás, fue la primera vez que me sentí sola.
Hace diez años atrás, me comí todo lo que pasó por delante mío.
Hace diez años atrás, me hice la primera cuenta de Gmail.
Hace diez años atrás, seguía "enamorada" del Profe de Historia del colegio.
Hace diez años atrás, supe lo que era decepcionarse de alguien.
Hace diez años atrás, me senté frente al computador portátil y me atreví a apretar ¡Publicar!
Algo así fueron mis comienzos XD
Sí, un día como hoy, se cumplen 10 años desde que tomé la decisión de escribir sobre mi vida, en esta red social. Recuerdo que una amiga de la época me dijo que los diarios de vida virtuales, eran bastante choros y que uno podía escribir lo que quisiera. Como en ese tiempo, estaba sola, busqué cobijo acá (en la plataforma, este blog es de 2011), en el anonimato y creo que fue una buena decisión. 

La pena que me da, es que el mercado y las fashion bloggers, como que viciaron este mundo. Y ahora hay como una recesión de escritura. Hecho que ha ocurrido antes. Ojalá ocurra un nuevo revival bloggero, sin marcas de por medio. Solo amor al arte de contar tus experiencias, no en compras, no con productos, si no con los aconteceres y reflexiones del día a día.

Esa es mi humilde opinión, diez años después.
Por mi parte, sigo por acá, no tanto como antes, pero siempre buscando cobijo en las letras y en sus comentarios, obvio. Les haría un mega-hiper sorteo para celebrar esto, pero nadie auspicia a esta devota humanista. Jajaja, a cambio, siempre podremos conversar =). 

¡Cariños!

lunes, 24 de julio de 2017

¡No más visitas - por un tiempo- por favor!

Aviso al tiro que este post, es un tipo de descarga-reflexión. Jajajaja, o sea, casi siempre mis post tienen esa tónica, pero esta creo que se verá aún más acentuada. Dejando por expuesto esto, procedo a profundizar.

Resulta que una tía materna, estuvo por cerca de dos semanas en mi casa. Y me agotó. Que mala onda dirán ustedes, pero es que de verdad, no hay como estar cómoda en tu casa, sin presiones, sin tener que estar poniendo buena cara todo el día y tratando de hacer sentir bien a una persona, solo porque es visita. Recuerdo que una vez, un compañero de la Universidad (no daré nombres, porque a esta altura ya no sé quién pasa por aquí, misteriosamente, ups) me dijo que él prefería pasar todo el día en la Biblioteca de la Universidad, porque no quería llegar a su casa y tener que enfrentar a su familia que venía del sur. Era algo así como mediados de enero, estábamos en período de tesis, pero aún así, según mi yo de ese entonces, nada justificaba que no quisiera estar en su casa compartiendo con sus tíos y prim@s. 

Cuantas ganas me dan de mandarle un mensaje hoy por hoy y decirle: ¡Cuanto te entiendo! Es que haber, partamos. Mi tía, no es una persona dócil y que se adapte fácilmente, no no no, algunos de sus comentarios que me tenían mega-chata eran:

1- "Nosotros en la casa compramos esa marca y es mucho mejor"

2- "Nosotros en la casa almorzamos a tal y cual hora y es mucho mejor"

3- "No me gusta como cocinas los fideos, deberías dejarlos más rato"

4- "La quinoa parece fideos cabello"

5- "Yo en la casa, limpio todos los días la cocina, tú, deberías hacer lo mismo"

No hubo día que no quisiera decirle: "Perfecto, pero esta no es tu casa". Pero me mordí la lengua, solo para no generar la tercera guerra mundial. Ya, pero en serio, qué agote. Se que son comentarios de una persona mayor de 75 años, que no va a cambiar, que tiene sus estructuras y miles de etc's más, pero el problema es que mi tía, es de "alta demanda", no las dejas conforme con nada, nada es perfecto y siempre, por más que pongas todo de tu parte, habrá un "pero". Y eso me frustra. 

Tengo claro que hasta aquí, vamos en modo #puropelambre, pero, de verdad que para una próxima visita larga, me gustaría considerar lo siguiente:

1- No me podré poner mi ropa de "indigente" para andar en la casa.
2- No podré salir a lugares que quiera, a la hora que se me plazca.
3- No podré preparar la minuta, solo considerando mis gustos y los de mi mamá.
4- Tendré que acostumbrarme a hacer panoramas que la otra persona también quiera, aunque eso no me guste a mi. 

Y sí, suena individualista. Sé que lo es. Pero en el último tiempo, he recorrido un laaaaaaargo camino para darme cuenta que cosas me hacen bien y cuales no y definitivamente compartir mi tiempo/espacio con gente que no logra ceder un poco, es algo que prefiero evitar. 

Más encima, el viernes se fue mi tía y el sábado, vino mi primo a pasar la noche acá, porque queríamos ver una película juntos en Netflix. No sé si fue porque aún no recargaba energías, tras las dos semanas de la visita anterior, pero a pesar, de que este primo en cuestión es mi regalón, igual me incomodó, tener que estar congraciandolo en todo y no pudiendo ser yo misma, como en el día a día. ¿Seré yo el problema? ¿Seguiré agotada?  ¿Les pasa a ustedes?

Super  fino el humor, pero reals, no?

Dos cosas quiero dejar en claro, antes de terminar esta entrada:

a) Me encanta que vengan visitas "temporales". A comer algo rico, a tomar tecito, a almorzar junt@s,  que alteren mi modo de vida, es lo que me incomoda. A todo esto, tengo una prima, que odia todo tipo de visitas, excepto en los cumpleaños/navidades, etc... porque sabe que ahí le llevaras regalos e incluso algunas veces pide cooperaciones para dichas celebraciones (cumpleaños de los hij@s y propio) ¿Patudo, no?

b) Juro que no soy un grinch, pero necesitaba este desahogo.

¡Cariños!

lunes, 17 de julio de 2017

(ex) Señorita "intelectual"

Yo quería ser intelectual, con todos los estereotipos que venían acompañados. Excepto los lentes. Nunca me ha gustado como se ven en mi cara redonda los lentes ópticos, ni por muy estilosos que sean. Ya, pero en serio, yo soñaba con ser un ratón de biblioteca, que me invitaran a Seminarios/Conferencias y estar sentada en un podio, donde tod@s hicieran como que me escuchaban, o sea, en pocas palabras, creerme la muy muy, por pertenecer a la "Academia". Eso, claro, hasta que me "bajé del pony". 

¿Cómo me bajé del pony? A porrazos po. Descubriendo que con un mísero título universitario, no era nadie. Que habían 97893979 tras de mí, con el mismo título y quizás, hasta mejores ideas. Me dolió, claro, porque mi círculo, me había acostumbrado a los comentarios de "tú eres la más seca", "tú, tienes buenas ideas", etc, etc, etc. Eso obvio, contribuía a mejorar mi ego alicaído, pero cuando me enfrenté a la "bienvenida realidad", me di cuenta que eso valía callampa, para el mundillo laboral. 

Tiempo después, hasta me di cuenta que no solo valía nada en el aspecto laboral, si no, en la vida misma. Onda yo prefiero relacionarme con gente que quizás no tiene los mejores títulos, ni ha asistido a los mejores seminarios y sabe 5 lenguas (incluida una ya muerta). No. Prefiero escuchar las historias de gente que ha sabido enfrentar diversos tipos de adversidades o ha dado alguna lucha en algún aspecto de su vida. Para mi, ahí radica la inteligencia que necesita este siglo. Lo demás, está en Google. 

Ahora, como en todo, me gusta el equilibrio. También odio un poco a la gente que se jacta de no leer nada (tengo un primo que es profesor y me lo dijo innumerables veces) y que siente que igual se puede desenvolver perfectamente en la vida (con miles de horrores errores ortográficos de por medio, pero blah). Aún me sigue gustando mucho más la gente con la que puedo compartir gustos literarios, pero una cosa, no quita la otra. 

Hablando de lectura... Yo antes de verdad que no leía nada más que fuera de Historia o Filosofía. Sentía que lo demás era una soberana perdida de tiempo. De hecho, lecturas de ficción casi no sabía que existían, jajajaja. Pero desde que me desligué de esa "atadura intelectual", he disfrutado el tiempo leyendo estos típicos libros que nacen de blog's, como esa famosa saga de "Los juegos del hambre" al que llegué por recomendación de mi adolescente primo. 

Hace algunas semanas, íbamos en el auto de una de mis jefas y yo me puse hablar de que odiaba mi pelo si no lo alisaba. Pasamos todas las lindas cuadras de Santa María de Manquehue (já) hablando de mi cabellera, todas me daban consejos capilares, todas mayores que yo. Todas, excepto dos. Una, por tímida y la otra, porque en serio, se jura. Y ahí me acordé que ella una vez, cuando veníamos en la cromi, me comentó que quería irse al extranjero, hacer un magíster en inglés y blá blá blá. Yo no digo que no hay que tener aspiraciones, pero pienso que tienen que ser "aterrizadas". Ya, pero "personaje en cuestión", salió recién el año pasado de pre-grado, y obvio que aún no se pega el alcachofazo. Ya bueno, tampoco quiero hacer honor al deporte nacional del chaqueteo, pero lo que me llamó un poco la atención, fue su cara de desagrado (eso de mirar por encima del hombro) porque que atroz gaia' que estuviéramos hablando de algo tan frívolo como el pelo. 

Hace poco, empecé a asumirme como frívola y un poco vanidosa. O sea, no soy de maquillarme en exceso y la mayoría de las veces salgo camino al gym, a cara lavada, pero me encantan, los accesorios, los esmaltes de uñas y todo lo que brille, incluso fui más allá y dije que amaba el rosado, para desatar la furia de algunas feministas que no entienden el trasfondo del concepto. Y saben? Caché que no todo tiene que ser totalitario, blanco o negro, como lo que comentaba en la entrada anterior. Que disfruto de igual forma, leer la filosofía de la Beauvoir, como pintarme las uñas con rosa pastel. Y no pasa nada. 

Aquí Bob, muy intelectual. 

¿Adonde quiero ir con toda esta reflexión? 
1- Mi parte docente quiere expresarles que uno de tod@s, aprende. 
2- No porque diga que soy menos intelectual, he dejado de ser prejuiciosa en algunos casos. Es que cuando hacía la ayudantía tuve re-malas experiencias relacionándome con parvularias y con educadoras diferenciales. Y he comentado con otros profes y a todos nos pasa lo mismo, o sea, no es un simple pre-juicio. 
3- Es bacan poder escoger en una diversidad de temas y no encasillarme solo con uno. 
4- Ya, si igual en la Universidad después de leer a tipos inentendibles como Hegel, leía LUN. 
5- En serio, me veo patética con lentes. Y necesito un par, porque piti. 
6- Me voy a dedicar un tema, a lo Rumpy: "Cambia esa cara de seria, esa cara de intelectual, de enciclopedia, que te voy a inyectar con la bacteria, para que des vuelta como máquina de feria. Señorita intelectual yo se que tiene el área abdominal, que va a explotar como fiesta patronal, que va a explotar como palestino". Jajaja, típico que escuchaba esta canción de Calle 13, cuando iba en Cuarto Medio (cuando obvio que ya me creía la muy muy, porque era una de las pocas nerds que amaba la Historia) y se la dedicaba mentalmente a una compañera de ese entonces, nunca pensé que cegada, también me cabía como anillo al dedo a mi. Ya no, wiiiiiiii. 

Cuéntenme que opinan ustedes.

¡Cariños!