Esta soy yo

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Metropolitana, Chile
Licenciada en Historia y profesora de la misma disciplina. Vivo soñando, amando y recordando. Tengo dos metas en la vida: Viajar y encontrar la plenitud. Comencé este blog en 2011, como una "catarsis", hoy, es mucho más que eso. Enjoy!

jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Querré yo vivir el "romance del siglo"?

La semana pasada, vi una película que dirigió Madonna. No tenía idea que la había dirigido ella y no me hubiese enterado, a menos que no la hubiese visto aparecer en los créditos finales. Ahí me pregunté. ¿Será la misma Madonna? ¿Like a virgin y blá blá blá? Y bueno, sí, era la misma Madonna. La película se llama “El romance del siglo” y siento que no la pude ver en mejor momento.
Saben que no soy buena reseñando pelis, pero en Netflix, antes de verla, yo leí lo siguiente:
“Una joven ama de casa de los noventa ansía tener un romance tan intenso como el de la célebre divorciada Wallis Simpson, pero la historia la lleva en otra dirección”. Viendo la película, hay varias cosas que me gustaría destacar. Los pondré a modo de "clic"

La pareja de inicios de siglo

La pareja de fines de siglo


Primer clic:
Estudié Historia y como tal, acumulo una cantidad de datos en mi cabeza que yo creo que jamás volveré a ocupar, pero algo que no manejo, o cacho relativamente poco, es sobre la historia de la monarquía, onda los comidillos. Así que nope, no tenía idea que el tío de la Reina Isabel, había abdicado por amor, ya que se enamoró de una mujer casada 2 veces antes que él. ¡Así que lo de Diana no era uno de los primeros “escándalos”O!

Segundo clic.
La historia se basa en dos escenarios temporales y físicos: La década del 30 y del 90 y entre Nueva York, Inglaterra-Francia. Creo que estos últimos paisajes, sobre todo en Cannes, Costa Azul y millones más, confirmaron mi anhelo de pisar pronto esos lugares.

Tercer clic:
La mujer de los años noventa, está realmente obsesionada con la figura de Wallis Simpsons. Su madre y su abuela, le pusieron su nombre en honor a ella. Así que digamos que ya venía “marcada”. Pero en serio, muchas veces me sentí demasiado representada, porque es como la misma admiración que yo llego a sentir por la Simone de Beauvoir y más especialmente, por su relación con Sartre.

Cuarto clic:
Hace unas semanas, me acordé de P. o sea, siempre anda obnubilando por ahí, pero el viernes ante-pasado, me puse a conversar con una amiga de él y bam bapa bum, lo sentí. Ese mismo día, llegué a la casa post-pega (estoy trabajando al fin, pero ese será tema para otro post). Me metí a IG y en una cuenta dedicaban una imagen y reseña a la feminista Kate Millet. Y una de sus frases más conocidas fue un puñal. Ella solía señalar que “El amor ha sido el opio de las mujeres”. Yo siento que ya había expresado algo similar, antes Simone, en el capítulo que le dedica a “La enamorada”, en “El segundo sexo”.
Y si po, no es que amar sea malo. El problema es cuando no ha sido entre dos seres que se les permite desenvolverse en las mismas condiciones.

Quinto clic:
En una escena, había un personaje que le decía a la mujer de los ’90, que dejara de creer en los cuentos de hadas. Y sí, yo me enamoré aún más de este tipo en cuestión, cuando supe de la relación entre Sartre-Beauvoir y entre Arendt-Heidegger. Y no po, ahora puedo verlo más claro, aunque no por ello, es menos doloroso/frustrante. Esto es la realidad, y yo simplemente soy Aída y el simplemente es P. Además, tal vez, nunca hubiese tenido ni la más mínima intención de participar en el “juego”.
Demasiado adolescente todo, lo sé. Pero me aferré tantos años a eso, que en serio, me cuesta soltarlo. Mi amiga en cuestión, lo ha visto de manera más personal (já, hasta ebrio) y sé que lo que me dice de él (onda que ni siquiera intenté retomar un contacto con el personaje en cuestión) lo dice desde la vereda de la protección. Pero, por otro lado, ese mismo día le señalé que necesitaba cerrar el ciclo, verlo, vernos.
¿Qué quiero con eso? ¿Subir mis expectativas hasta las nubes y defraudarme una vez más? Amiga en cuestión me dijo que a ella no le costaría nada crear una reunión entre varios, donde estuviéramos ambos. Pero le dije que yo le avisaría cuando me sintiera preparada.
Tal vez, Aída, nunca lo estará. Quizás también mi destino deba dar un giro en este ámbito. Tal como la Wallis de fines del siglo XX.

¡Cariños!


jueves, 24 de agosto de 2017

Hoy, son DIEZ años

Hace diez años atrás, tenía dieciocho.
Hace diez años atrás, estaba en el Preuniversitario.
Hace diez años atrás, hacía la cimarra en la clase de matemáticas del Preu.
Hace diez años atrás, me creía hippie/lana/morral e iba todos los días a "vitrinear" a la Feria Artesanal del Santa Lucía.
Hace diez años atrás, fue la primera vez que me sentí sola.
Hace diez años atrás, me comí todo lo que pasó por delante mío.
Hace diez años atrás, me hice la primera cuenta de Gmail.
Hace diez años atrás, seguía "enamorada" del Profe de Historia del colegio.
Hace diez años atrás, supe lo que era decepcionarse de alguien.
Hace diez años atrás, me senté frente al computador portátil y me atreví a apretar ¡Publicar!
Algo así fueron mis comienzos XD
Sí, un día como hoy, se cumplen 10 años desde que tomé la decisión de escribir sobre mi vida, en esta red social. Recuerdo que una amiga de la época me dijo que los diarios de vida virtuales, eran bastante choros y que uno podía escribir lo que quisiera. Como en ese tiempo, estaba sola, busqué cobijo acá (en la plataforma, este blog es de 2011), en el anonimato y creo que fue una buena decisión. 

La pena que me da, es que el mercado y las fashion bloggers, como que viciaron este mundo. Y ahora hay como una recesión de escritura. Hecho que ha ocurrido antes. Ojalá ocurra un nuevo revival bloggero, sin marcas de por medio. Solo amor al arte de contar tus experiencias, no en compras, no con productos, si no con los aconteceres y reflexiones del día a día.

Esa es mi humilde opinión, diez años después.
Por mi parte, sigo por acá, no tanto como antes, pero siempre buscando cobijo en las letras y en sus comentarios, obvio. Les haría un mega-hiper sorteo para celebrar esto, pero nadie auspicia a esta devota humanista. Jajaja, a cambio, siempre podremos conversar =). 

¡Cariños!

lunes, 24 de julio de 2017

¡No más visitas - por un tiempo- por favor!

Aviso al tiro que este post, es un tipo de descarga-reflexión. Jajajaja, o sea, casi siempre mis post tienen esa tónica, pero esta creo que se verá aún más acentuada. Dejando por expuesto esto, procedo a profundizar.

Resulta que una tía materna, estuvo por cerca de dos semanas en mi casa. Y me agotó. Que mala onda dirán ustedes, pero es que de verdad, no hay como estar cómoda en tu casa, sin presiones, sin tener que estar poniendo buena cara todo el día y tratando de hacer sentir bien a una persona, solo porque es visita. Recuerdo que una vez, un compañero de la Universidad (no daré nombres, porque a esta altura ya no sé quién pasa por aquí, misteriosamente, ups) me dijo que él prefería pasar todo el día en la Biblioteca de la Universidad, porque no quería llegar a su casa y tener que enfrentar a su familia que venía del sur. Era algo así como mediados de enero, estábamos en período de tesis, pero aún así, según mi yo de ese entonces, nada justificaba que no quisiera estar en su casa compartiendo con sus tíos y prim@s. 

Cuantas ganas me dan de mandarle un mensaje hoy por hoy y decirle: ¡Cuanto te entiendo! Es que haber, partamos. Mi tía, no es una persona dócil y que se adapte fácilmente, no no no, algunos de sus comentarios que me tenían mega-chata eran:

1- "Nosotros en la casa compramos esa marca y es mucho mejor"

2- "Nosotros en la casa almorzamos a tal y cual hora y es mucho mejor"

3- "No me gusta como cocinas los fideos, deberías dejarlos más rato"

4- "La quinoa parece fideos cabello"

5- "Yo en la casa, limpio todos los días la cocina, tú, deberías hacer lo mismo"

No hubo día que no quisiera decirle: "Perfecto, pero esta no es tu casa". Pero me mordí la lengua, solo para no generar la tercera guerra mundial. Ya, pero en serio, qué agote. Se que son comentarios de una persona mayor de 75 años, que no va a cambiar, que tiene sus estructuras y miles de etc's más, pero el problema es que mi tía, es de "alta demanda", no las dejas conforme con nada, nada es perfecto y siempre, por más que pongas todo de tu parte, habrá un "pero". Y eso me frustra. 

Tengo claro que hasta aquí, vamos en modo #puropelambre, pero, de verdad que para una próxima visita larga, me gustaría considerar lo siguiente:

1- No me podré poner mi ropa de "indigente" para andar en la casa.
2- No podré salir a lugares que quiera, a la hora que se me plazca.
3- No podré preparar la minuta, solo considerando mis gustos y los de mi mamá.
4- Tendré que acostumbrarme a hacer panoramas que la otra persona también quiera, aunque eso no me guste a mi. 

Y sí, suena individualista. Sé que lo es. Pero en el último tiempo, he recorrido un laaaaaaargo camino para darme cuenta que cosas me hacen bien y cuales no y definitivamente compartir mi tiempo/espacio con gente que no logra ceder un poco, es algo que prefiero evitar. 

Más encima, el viernes se fue mi tía y el sábado, vino mi primo a pasar la noche acá, porque queríamos ver una película juntos en Netflix. No sé si fue porque aún no recargaba energías, tras las dos semanas de la visita anterior, pero a pesar, de que este primo en cuestión es mi regalón, igual me incomodó, tener que estar congraciandolo en todo y no pudiendo ser yo misma, como en el día a día. ¿Seré yo el problema? ¿Seguiré agotada?  ¿Les pasa a ustedes?

Super  fino el humor, pero reals, no?

Dos cosas quiero dejar en claro, antes de terminar esta entrada:

a) Me encanta que vengan visitas "temporales". A comer algo rico, a tomar tecito, a almorzar junt@s,  que alteren mi modo de vida, es lo que me incomoda. A todo esto, tengo una prima, que odia todo tipo de visitas, excepto en los cumpleaños/navidades, etc... porque sabe que ahí le llevaras regalos e incluso algunas veces pide cooperaciones para dichas celebraciones (cumpleaños de los hij@s y propio) ¿Patudo, no?

b) Juro que no soy un grinch, pero necesitaba este desahogo.

¡Cariños!

lunes, 17 de julio de 2017

(ex) Señorita "intelectual"

Yo quería ser intelectual, con todos los estereotipos que venían acompañados. Excepto los lentes. Nunca me ha gustado como se ven en mi cara redonda los lentes ópticos, ni por muy estilosos que sean. Ya, pero en serio, yo soñaba con ser un ratón de biblioteca, que me invitaran a Seminarios/Conferencias y estar sentada en un podio, donde tod@s hicieran como que me escuchaban, o sea, en pocas palabras, creerme la muy muy, por pertenecer a la "Academia". Eso, claro, hasta que me "bajé del pony". 

¿Cómo me bajé del pony? A porrazos po. Descubriendo que con un mísero título universitario, no era nadie. Que habían 97893979 tras de mí, con el mismo título y quizás, hasta mejores ideas. Me dolió, claro, porque mi círculo, me había acostumbrado a los comentarios de "tú eres la más seca", "tú, tienes buenas ideas", etc, etc, etc. Eso obvio, contribuía a mejorar mi ego alicaído, pero cuando me enfrenté a la "bienvenida realidad", me di cuenta que eso valía callampa, para el mundillo laboral. 

Tiempo después, hasta me di cuenta que no solo valía nada en el aspecto laboral, si no, en la vida misma. Onda yo prefiero relacionarme con gente que quizás no tiene los mejores títulos, ni ha asistido a los mejores seminarios y sabe 5 lenguas (incluida una ya muerta). No. Prefiero escuchar las historias de gente que ha sabido enfrentar diversos tipos de adversidades o ha dado alguna lucha en algún aspecto de su vida. Para mi, ahí radica la inteligencia que necesita este siglo. Lo demás, está en Google. 

Ahora, como en todo, me gusta el equilibrio. También odio un poco a la gente que se jacta de no leer nada (tengo un primo que es profesor y me lo dijo innumerables veces) y que siente que igual se puede desenvolver perfectamente en la vida (con miles de horrores errores ortográficos de por medio, pero blah). Aún me sigue gustando mucho más la gente con la que puedo compartir gustos literarios, pero una cosa, no quita la otra. 

Hablando de lectura... Yo antes de verdad que no leía nada más que fuera de Historia o Filosofía. Sentía que lo demás era una soberana perdida de tiempo. De hecho, lecturas de ficción casi no sabía que existían, jajajaja. Pero desde que me desligué de esa "atadura intelectual", he disfrutado el tiempo leyendo estos típicos libros que nacen de blog's, como esa famosa saga de "Los juegos del hambre" al que llegué por recomendación de mi adolescente primo. 

Hace algunas semanas, íbamos en el auto de una de mis jefas y yo me puse hablar de que odiaba mi pelo si no lo alisaba. Pasamos todas las lindas cuadras de Santa María de Manquehue (já) hablando de mi cabellera, todas me daban consejos capilares, todas mayores que yo. Todas, excepto dos. Una, por tímida y la otra, porque en serio, se jura. Y ahí me acordé que ella una vez, cuando veníamos en la cromi, me comentó que quería irse al extranjero, hacer un magíster en inglés y blá blá blá. Yo no digo que no hay que tener aspiraciones, pero pienso que tienen que ser "aterrizadas". Ya, pero "personaje en cuestión", salió recién el año pasado de pre-grado, y obvio que aún no se pega el alcachofazo. Ya bueno, tampoco quiero hacer honor al deporte nacional del chaqueteo, pero lo que me llamó un poco la atención, fue su cara de desagrado (eso de mirar por encima del hombro) porque que atroz gaia' que estuviéramos hablando de algo tan frívolo como el pelo. 

Hace poco, empecé a asumirme como frívola y un poco vanidosa. O sea, no soy de maquillarme en exceso y la mayoría de las veces salgo camino al gym, a cara lavada, pero me encantan, los accesorios, los esmaltes de uñas y todo lo que brille, incluso fui más allá y dije que amaba el rosado, para desatar la furia de algunas feministas que no entienden el trasfondo del concepto. Y saben? Caché que no todo tiene que ser totalitario, blanco o negro, como lo que comentaba en la entrada anterior. Que disfruto de igual forma, leer la filosofía de la Beauvoir, como pintarme las uñas con rosa pastel. Y no pasa nada. 

Aquí Bob, muy intelectual. 

¿Adonde quiero ir con toda esta reflexión? 
1- Mi parte docente quiere expresarles que uno de tod@s, aprende. 
2- No porque diga que soy menos intelectual, he dejado de ser prejuiciosa en algunos casos. Es que cuando hacía la ayudantía tuve re-malas experiencias relacionándome con parvularias y con educadoras diferenciales. Y he comentado con otros profes y a todos nos pasa lo mismo, o sea, no es un simple pre-juicio. 
3- Es bacan poder escoger en una diversidad de temas y no encasillarme solo con uno. 
4- Ya, si igual en la Universidad después de leer a tipos inentendibles como Hegel, leía LUN. 
5- En serio, me veo patética con lentes. Y necesito un par, porque piti. 
6- Me voy a dedicar un tema, a lo Rumpy: "Cambia esa cara de seria, esa cara de intelectual, de enciclopedia, que te voy a inyectar con la bacteria, para que des vuelta como máquina de feria. Señorita intelectual yo se que tiene el área abdominal, que va a explotar como fiesta patronal, que va a explotar como palestino". Jajaja, típico que escuchaba esta canción de Calle 13, cuando iba en Cuarto Medio (cuando obvio que ya me creía la muy muy, porque era una de las pocas nerds que amaba la Historia) y se la dedicaba mentalmente a una compañera de ese entonces, nunca pensé que cegada, también me cabía como anillo al dedo a mi. Ya no, wiiiiiiii. 

Cuéntenme que opinan ustedes.

¡Cariños!

jueves, 29 de junio de 2017

El TOC en mi vida

Hoy terminé la segunda terapia psicológica que he tomado en mi vida. En total, he conocido 4 psicólogos, pero solo dos han quedado para siempre guardados en mi corazón y memoria. Uno es Pablo, con quien trate mi duelo, tras la muerte de papá (y con el apoyo de la Universidad) y la otra es María José, con quién tuve que iniciar una terapia, por allá de por julio de 2016, porque estaba presentando marcados signos de TOC (sí, Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Tod@s alguna vez bromeamos con el TOC, cierto? Que somos obsesionados con ordenar nuestras cosas, que a veces "sin querer" ordenamos por color nuestros libros, que no pisamos la línea cuando vamos caminando por la calle, etc. La lata, es que a mi me "alteraba" mucho mi vida. Había tenido numerosos episodios de TOC, onda desde mi niñez, pero nunca pude ver, como afectaba esto en otras áreas de mi vida. Me pasaba que tres ideas me eran recurrentes:

1. Pisar las hojas en el otoño (y devolverme si no lo hacía)
2. Revisar 2047239287292 veces las llaves de gas de la cocina antes de dormirme.
3. Pisar las colillas de cigarro (al igual que con las hojas, me devolvía si no lo hacía).

Esas ideas recurrentes, se manifestaban y mi acción, era hacerlo, porque si no lo hacía, mi mente me traicionaba y me decía "que iba a pasar algo malo". Viví con mucho miedo años. Onda me acostumbré a esa sensación de que todo iba a salir mal y si onda lo estaba pasando bien en un momento, siempre había una voz que me susurraba "esto se va a desmoronar de un momento a otro".

¿Cómo podía avanzar así? ¿Cómo iba a poder planear cosas hacia el futuro si esa maldita voz interna no me dejaba en paz? Suena como si estuviera de patio, pero la verdad, es que el TOC es harto más común de lo que creemos. Hay personas que lo canalizan de distinta manera eso sí. Creo que nunca conté por aquí - y con nadie - porque mi psiquiatra me derivó con una psicóloga, pero bueno, esta fue la razón. 

Y por Dios que me conocí. Creo que callé tantas veces a la Aída interna, fui atando tantos cabos, tantos miedos y me fui aferrando a ellos. Onda yo lo vislumbro como un miedo, un nudo bien apretado. Nudos que me fueron atrapando hasta dejarme inmovilizada (como cuando tuve ese episodio de trastorno de ansiedad generalizado, por allá por enero de 2016). No quería ver lo que me ocurría a mi internamente y todo para mi era visto como una amenaza:

1- No quería querer, porque me podían hacer daño.
2- No me quería "enamorar" porque según la drama queen que llevo adentro, siempre me harían sufrir.
3- No quería enfrentarme a un desafío nuevo, porque podía fracasar.
4- No quería hacer clases, porque tenía miedo de hacerlo mal.
5- No quería salir, porque siempre esperaba que alguien me dijera algo hiriente. 

El resultado de todo eso, es que por años me encerré en mi misma y tuve que cargar con mis pensamientos negativos constantemente. Y no porque yo lo quisiera onda intencionadamente, si no porque esa era la forma que tenía mi mente de "cobijarse". Y obvio que todo ello, no me permitía avanzar. Así como cuando me tenía que devolver a pisar las hojas y las colillas, mi cerebro me hacía tomar atención de que había "algo" que tenía que dejar simplemente fluir.

¿Y como dejar fluir? Aceptando que hay cosas que yo no las controlo y que no puedo planificar todo en la vida, porque en ella, no hay nada más alejado que la "perfección". Y ahí entendí que había que ir soltando. 

- Soltar miedos.
- Soltar penas.
- Soltar frustraciones.
- Soltar amores frustrados.
- Soltar amistades frustradas.
- Soltar daños (de otros y los que me hice yo misma).
- Soltar duelos.

Y así fue como en estos doce meses, solté, me liberé, lloré, me emocioné, pero me permití ser yo misma. Le conté a María José, cosas que nunca le había confesado a nadie (y hay cosas que sé que solo quedaran entre ella y yo, porque no creo que vuelva a repetirlas más) y me fue re-construyendo. Yo prefiero decir que fui "re-naciendo". 

¿Y que aprendí?
Varias cosas, pero la más valiosa es que debo dejar de mirar las cosas en términos binarios. Es decir, no todo es negro, así como tampoco todo es blanco. Hay puntos "intermedios" y según yo, ahí radica ese estado de plenitud que todos buscamos. Cuesta y pucha que cuesta ver esos "otros colores", cuando uno está angustiado y/o agobiado, pero siempre se puede (si estas sano claro o en camino a). Y fue así como he ido re-escribiendo mi historia. Ya no con tanto drama en exceso, si no entendiendo que la vida siempre nos pondrá dificultades, siempre sentiré miedo, pero es la actitud y las herramientas que tengo a mano, las que me permitirán salir de allí con más valentía. 

Lo bueno, es que este término de terapia, fue programado. Por allá por abril, la María José me dijo que así como había aprendido a soltar tantas cosas, también debía "soltar" ese espacio. Y sentí miedo. Le dije que no fuera de sopetón. Y cada día que iba a las sesiones (dos por mes) siempre le expresaba que ese espacio me permitía estar tranquila. Pero la M. J, uso tres simbolismos que me ayudaron a comprender que ya podía seguir sola mi camino:

1- Comprendí que ya no era la mujer que se quería quedar "eternamente en la banca", para no defraudarse. Quería acción, jugar en la cancha.

2- Me empezó a pasar lo mismo que pasa, cuando te das cuenta que ya es hora de sacarle las rueditas a la bicicleta. Cuando uno está aprendiendo a andar en bici, eso es un tremendo paso, cierto?  Pero a veces, ya ni siquiera necesitábamos de las rueditas, solo las usábamos porque seguían estando allí.

3- De a poooooooco, fui comprendiendo que no siempre tenía que mirar con los lentes que solo me permitían ver en tonos grises. Habían más colores allá afuera que simplemente las circunstancias me impedían ver.

Cuando me despedí hoy de M.J. me dijo que ella había aprendido un montón con mi historia. Que ella supo que tenía que dejarme partir, porque sabía que tenía muchas herramientas para continuar. Y que pensar constantemente, era algo que tenía que valorar, porque esa introspección, si bien en mi caso, fue negativa muchas veces, ahora es momento de extraer de ella beneficios y vivir, disfrutar y salir a la cancha de una vez por todas.

¿Y el TOC? El TOC tiene un área que se trata con medicamentos (aún sigo con ellos) y un área emocional (que la origina y que se trata con terapia). Esa parte fue la que traté con María José y a medida que iba "soltando", pude ir apagando esas voces molestosas que no me permitían avanzar. 

Esto sí que es algo hiper-personal, pero no podía dejar de registrar "brevemente" este período, aquí, en el espacio que ha "retratado" a esa Aída que ha ido creciendo con este blog. 

Cariños. 

lunes, 12 de junio de 2017

¡¡Es nuestro cumple feliz!!

Son seis, 6 años.

No quiero repetir lo que siempre escribo en estas fechas. Pero me es inevitable acordarme como estaba emocionalmente, cuando escribía esas primeras entradas por aquí.
Este año cumplo, diez años blogueando, pero ha sido este blog, el que me abrió un montón de puertas, miles de emociones, tantas amistades que han surgido desde aquí y que no puedo más que agradecer <3.
Saben que comparto cumpleaños con el blog. Y este año al fin, pero al fin, me siento en paz. Y eso me llena de dicha. Cuando sople las velitas, no se me ocurrió nada por lo que pedir. Nada más que amor, porque sé que es ello lo que mueve el mundo, aunque suene muy cliché y antes me haya negado tantas veces a verlo. Ese aprendizaje me dejaron los 27 y espero que la vida me deje aprovecharlo al máximo, este nuevo año que comienzo: en mi vida y aquí, en este espacio que nunca ha tenido grandes aspiraciones, pero me ha dado muchas, muchas satisfacciones <3.
Cariños y agradezco infinitamente a quienes vuelven por aquí. Y no... aún no piso París.

domingo, 4 de junio de 2017

Esas brechas generacionales

El jueves, fui a "carretear" (fuimos a un pub) con mis colegas del Preu y por primera vez en mi vida, era una de las más mayorcitas. O sea, en el Preu igual hay profes que tienen más 50, pero a esa junta, por una decisión media extraña (tirana, jaja) solo fuimos integrados, los autodenominados sub-30. Yo onda, no estaba de acuerdo, porque me suelo llevar mejor con la gente más grande que yo, pero igual fue rico buena onda compartir con los más loleins. Igual, este último tiempo me he enfrentado harto a esto de compartir con gente más joven que yo y he extraído las siguientes ideas: 

1- Jóvenes y hormonas: ¿Qué onda las hormonas de la juventud divino tesoro? ¿Era yo igual a los 16/17 años? A veces me pasa que estoy suuuuuuuuper embalada explicando aconteceres mundiales de hace chorromil' años y veo que dos de mis estudiantes, están besuqueándose (no así terrible) pero me da risa y ganas de ir a buscar un bidón con agua y tirárselos, jajajajaja, nah, broma. En los dos cursos que tengo a cargo, hay como tres parejas de pololos y siempre se hacen cariño. Y hay una parte de mi que dice "Aaaaaaaawwww" y la otra dice "Paren con la cuestión po". Nunca les he dicho nada, porque de verdad que me gana la parte que es más tierna en mi. Además yo estudié en colegios de puras mujeres y yo estaba "enamorada" del Profe y sí, mi sueño igual era traspasar la "distancia zonal" a nivel "íntimo", como dirían los amigos sociólogos, jajajaja. Pero eso nunca fue. 

2- Cuarto básico/cuarto medio: Suena medio raro esta diferencia, pero en el Preu, desde el año pasado que hay un profe que antes hacía física y ahora matemáticas que representa como 30 años y tiene solo 21 (estudia ingeniería en la Chile). El Martín es un cerebrito, pero no de esos pedantes. Es caballero (el otro día tomamos el Uber juntos, y me abrió la puerta y que onda morí de amors reals), es muy educado y es terriblemente simpático. La cosa es que de verdad el año pasado cuando supe su edad, se me rompió el corazón. Y empecé a putear para mis adentros. Y ese día, en la junta (el jueves), la Coordinadora que tiene un año más que yo (o sea, este año cumple 29) va y le pregunta "Martín y tú que edad tienes?" (se notaba de aquí a Chimbarongo que la tenía vuelta loquita) y el Martín muy prisco le dice "tengo 21" y ahí vi como la cara de la "chicoca" en cuestión se derrumbó. Y yo, sin una gota de alcohol en mis venas (todos estaban medios curadillos) le dije "Jajajajajaja, esa debe haber sido la misma cara que puse el año pasado cuando el Martín dijo su edad". Bueno, pero lo más impactante fue cuando le pregunté al Martín en qué curso estaba en el 2006 y me dijo "Estaba en cuarto básico". Y nosotras con la Coordinadora del Preu, estábamos saliendo de Cuarto Medio (ella parece que ya estaba en primer año de U' por lo que entendí). Na' que hacerle, somos muy ancianas para establecer un lazo íntimo con el Martín. Aunque hay algo que ese día la Ana dijo y tenía mucha razón. "Y si Madonna pudo, por qué nosotras, no?" Yo, paso y te dejo el camino libre gallita, jajajajaja. 

3- ¿Alcohol? Nah, prefiero un tecito: Como ahora existe zomato, obvio que cada vez que voy a un lugar nuevo, miro antes la carta. Y el miércoles en la noche miraba y miraba y no me tincaba ninguna cuestión. De mona, lo único que quiero probar en alcohol es el aperol spritz y más que nada para tomarle una foto pal instagram (jajajaja a quién no le pasado, no?) y ahí no lo vendían (buuuuuuu). La cosa es que me pasaron la carta en el pub y dije "Puta la huea' en serio que muero por un té". Y ahí tenía a dos de mis compañeros, haciéndose los muy "cools" porque bebían mucho alcohol (me carga la gente que se juran los muy muy, porque beben "harto") y yo, me armé de valor y dije "Quiero un jugo de maracuyá". Y vi, como sus ojos se transformaron, porque no podían creer que onda, no fuera a beber alcohol. Pero en serio, si hubiese podido, habría sido mil veces más feliz, con un tecito con sabor extravagante, que con el juguito con exceso de hielo a las 10 de la noche. 

4-  Tengo frío, te vislumbro cama: Nada que hacerle. Desde que cambié parte de mis hábitos alimenticios, me da sueño temprano. A las once, comienzo a ver mi cama. Después -en este tiempo- empiezo a pensar en el calientacamas y ahí es cuando tomo la decisión de venirme. Igual si lo estoy pasando chancho lo más probable es que deje pasar un rato más. Pero siempre he cachado que empiezo a bostezar a las once, ni un minuto más, ni un minuto menos. ¿Crecí señor Jebús?.

Hay varias cosas que quiero aclarar para que no hayan malos entendidos.

a) Al comienzo dije "Por primera vez en mi vida, era la más mayorcita". Uno, porque siempre insisto, me he relacionado más con gente con más años que yo y dos, porque en mi familia, soy la más joven a nivel de primos. Onda, mis primos me llevan por 10 o 15 años. Siempre era la "mascota" de las reuniones familiares, hasta que esa generación comenzó a "aparearse" y siempre he sido como "intermedia" entre ellos y sus hijos. No hay caso, o no encajo o me adapto. 

b) Es wena onda el Martín, en serio que si tuviera 10 años más, les juro que yo misma le tiro la roca. (estoy webeando). Pero no puedo superar que mientras yo estaba pensando en la P.S.U, él estaba recién multiplicando. 

c) Dije que me armé de valor para pedir el jugo de maracuyá, porque en serio, a mi siempre me ha tocado carretear con gente que se juran los muy muy, porque beben en exceso. Y yo antes, por mona, caía en ese juego y tomaba caleta, aunque creo que nunca me gustó tanto beber (por algo he estado algo así como tres años sin beber, ni siquiera "socialmente"). Y esta vez dije "Aída, te tendrán que querer bebiendo o no. Fin". Y fue super bacan carretear sin beber una gota de alcohol. Yo pensé que no estaría adrenalínica y estuve incluso más que antes. A lo que voy, es que antes tomaba para sentirme más segura, pero ahora, ¡al fin! ya no lo necesito. 

La verdad es que prefiero el "concepto" de "adulta menor", jajajaja.

¿Qué les pasa a ustedes cuando comparten con gente de edades distintas? Quiero que quede claro que yo no pienso que la edad sea un impedimento para establecer relaciones (de cualquier índole), esto es solo una mera reflexión.

Cariñitos.