Esta soy yo

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Metropolitana, Chile
Licenciada en Historia y profesora de la misma disciplina. Vivo soñando, amando y recordando. Tengo dos metas en la vida: Viajar y encontrar la plenitud. Comencé este blog en 2011, como una "catarsis", hoy, es mucho más que eso. Enjoy!

jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Querré yo vivir el "romance del siglo"?

La semana pasada, vi una película que dirigió Madonna. No tenía idea que la había dirigido ella y no me hubiese enterado, a menos que no la hubiese visto aparecer en los créditos finales. Ahí me pregunté. ¿Será la misma Madonna? ¿Like a virgin y blá blá blá? Y bueno, sí, era la misma Madonna. La película se llama “El romance del siglo” y siento que no la pude ver en mejor momento.
Saben que no soy buena reseñando pelis, pero en Netflix, antes de verla, yo leí lo siguiente:
“Una joven ama de casa de los noventa ansía tener un romance tan intenso como el de la célebre divorciada Wallis Simpson, pero la historia la lleva en otra dirección”. Viendo la película, hay varias cosas que me gustaría destacar. Los pondré a modo de "clic"

La pareja de inicios de siglo

La pareja de fines de siglo


Primer clic:
Estudié Historia y como tal, acumulo una cantidad de datos en mi cabeza que yo creo que jamás volveré a ocupar, pero algo que no manejo, o cacho relativamente poco, es sobre la historia de la monarquía, onda los comidillos. Así que nope, no tenía idea que el tío de la Reina Isabel, había abdicado por amor, ya que se enamoró de una mujer casada 2 veces antes que él. ¡Así que lo de Diana no era uno de los primeros “escándalos”O!

Segundo clic.
La historia se basa en dos escenarios temporales y físicos: La década del 30 y del 90 y entre Nueva York, Inglaterra-Francia. Creo que estos últimos paisajes, sobre todo en Cannes, Costa Azul y millones más, confirmaron mi anhelo de pisar pronto esos lugares.

Tercer clic:
La mujer de los años noventa, está realmente obsesionada con la figura de Wallis Simpsons. Su madre y su abuela, le pusieron su nombre en honor a ella. Así que digamos que ya venía “marcada”. Pero en serio, muchas veces me sentí demasiado representada, porque es como la misma admiración que yo llego a sentir por la Simone de Beauvoir y más especialmente, por su relación con Sartre.

Cuarto clic:
Hace unas semanas, me acordé de P. o sea, siempre anda obnubilando por ahí, pero el viernes ante-pasado, me puse a conversar con una amiga de él y bam bapa bum, lo sentí. Ese mismo día, llegué a la casa post-pega (estoy trabajando al fin, pero ese será tema para otro post). Me metí a IG y en una cuenta dedicaban una imagen y reseña a la feminista Kate Millet. Y una de sus frases más conocidas fue un puñal. Ella solía señalar que “El amor ha sido el opio de las mujeres”. Yo siento que ya había expresado algo similar, antes Simone, en el capítulo que le dedica a “La enamorada”, en “El segundo sexo”.
Y si po, no es que amar sea malo. El problema es cuando no ha sido entre dos seres que se les permite desenvolverse en las mismas condiciones.

Quinto clic:
En una escena, había un personaje que le decía a la mujer de los ’90, que dejara de creer en los cuentos de hadas. Y sí, yo me enamoré aún más de este tipo en cuestión, cuando supe de la relación entre Sartre-Beauvoir y entre Arendt-Heidegger. Y no po, ahora puedo verlo más claro, aunque no por ello, es menos doloroso/frustrante. Esto es la realidad, y yo simplemente soy Aída y el simplemente es P. Además, tal vez, nunca hubiese tenido ni la más mínima intención de participar en el “juego”.
Demasiado adolescente todo, lo sé. Pero me aferré tantos años a eso, que en serio, me cuesta soltarlo. Mi amiga en cuestión, lo ha visto de manera más personal (já, hasta ebrio) y sé que lo que me dice de él (onda que ni siquiera intenté retomar un contacto con el personaje en cuestión) lo dice desde la vereda de la protección. Pero, por otro lado, ese mismo día le señalé que necesitaba cerrar el ciclo, verlo, vernos.
¿Qué quiero con eso? ¿Subir mis expectativas hasta las nubes y defraudarme una vez más? Amiga en cuestión me dijo que a ella no le costaría nada crear una reunión entre varios, donde estuviéramos ambos. Pero le dije que yo le avisaría cuando me sintiera preparada.
Tal vez, Aída, nunca lo estará. Quizás también mi destino deba dar un giro en este ámbito. Tal como la Wallis de fines del siglo XX.

¡Cariños!


jueves, 24 de agosto de 2017

Hoy, son DIEZ años

Hace diez años atrás, tenía dieciocho.
Hace diez años atrás, estaba en el Preuniversitario.
Hace diez años atrás, hacía la cimarra en la clase de matemáticas del Preu.
Hace diez años atrás, me creía hippie/lana/morral e iba todos los días a "vitrinear" a la Feria Artesanal del Santa Lucía.
Hace diez años atrás, fue la primera vez que me sentí sola.
Hace diez años atrás, me comí todo lo que pasó por delante mío.
Hace diez años atrás, me hice la primera cuenta de Gmail.
Hace diez años atrás, seguía "enamorada" del Profe de Historia del colegio.
Hace diez años atrás, supe lo que era decepcionarse de alguien.
Hace diez años atrás, me senté frente al computador portátil y me atreví a apretar ¡Publicar!
Algo así fueron mis comienzos XD
Sí, un día como hoy, se cumplen 10 años desde que tomé la decisión de escribir sobre mi vida, en esta red social. Recuerdo que una amiga de la época me dijo que los diarios de vida virtuales, eran bastante choros y que uno podía escribir lo que quisiera. Como en ese tiempo, estaba sola, busqué cobijo acá (en la plataforma, este blog es de 2011), en el anonimato y creo que fue una buena decisión. 

La pena que me da, es que el mercado y las fashion bloggers, como que viciaron este mundo. Y ahora hay como una recesión de escritura. Hecho que ha ocurrido antes. Ojalá ocurra un nuevo revival bloggero, sin marcas de por medio. Solo amor al arte de contar tus experiencias, no en compras, no con productos, si no con los aconteceres y reflexiones del día a día.

Esa es mi humilde opinión, diez años después.
Por mi parte, sigo por acá, no tanto como antes, pero siempre buscando cobijo en las letras y en sus comentarios, obvio. Les haría un mega-hiper sorteo para celebrar esto, pero nadie auspicia a esta devota humanista. Jajaja, a cambio, siempre podremos conversar =). 

¡Cariños!

lunes, 24 de julio de 2017

¡No más visitas - por un tiempo- por favor!

Aviso al tiro que este post, es un tipo de descarga-reflexión. Jajajaja, o sea, casi siempre mis post tienen esa tónica, pero esta creo que se verá aún más acentuada. Dejando por expuesto esto, procedo a profundizar.

Resulta que una tía materna, estuvo por cerca de dos semanas en mi casa. Y me agotó. Que mala onda dirán ustedes, pero es que de verdad, no hay como estar cómoda en tu casa, sin presiones, sin tener que estar poniendo buena cara todo el día y tratando de hacer sentir bien a una persona, solo porque es visita. Recuerdo que una vez, un compañero de la Universidad (no daré nombres, porque a esta altura ya no sé quién pasa por aquí, misteriosamente, ups) me dijo que él prefería pasar todo el día en la Biblioteca de la Universidad, porque no quería llegar a su casa y tener que enfrentar a su familia que venía del sur. Era algo así como mediados de enero, estábamos en período de tesis, pero aún así, según mi yo de ese entonces, nada justificaba que no quisiera estar en su casa compartiendo con sus tíos y prim@s. 

Cuantas ganas me dan de mandarle un mensaje hoy por hoy y decirle: ¡Cuanto te entiendo! Es que haber, partamos. Mi tía, no es una persona dócil y que se adapte fácilmente, no no no, algunos de sus comentarios que me tenían mega-chata eran:

1- "Nosotros en la casa compramos esa marca y es mucho mejor"

2- "Nosotros en la casa almorzamos a tal y cual hora y es mucho mejor"

3- "No me gusta como cocinas los fideos, deberías dejarlos más rato"

4- "La quinoa parece fideos cabello"

5- "Yo en la casa, limpio todos los días la cocina, tú, deberías hacer lo mismo"

No hubo día que no quisiera decirle: "Perfecto, pero esta no es tu casa". Pero me mordí la lengua, solo para no generar la tercera guerra mundial. Ya, pero en serio, qué agote. Se que son comentarios de una persona mayor de 75 años, que no va a cambiar, que tiene sus estructuras y miles de etc's más, pero el problema es que mi tía, es de "alta demanda", no las dejas conforme con nada, nada es perfecto y siempre, por más que pongas todo de tu parte, habrá un "pero". Y eso me frustra. 

Tengo claro que hasta aquí, vamos en modo #puropelambre, pero, de verdad que para una próxima visita larga, me gustaría considerar lo siguiente:

1- No me podré poner mi ropa de "indigente" para andar en la casa.
2- No podré salir a lugares que quiera, a la hora que se me plazca.
3- No podré preparar la minuta, solo considerando mis gustos y los de mi mamá.
4- Tendré que acostumbrarme a hacer panoramas que la otra persona también quiera, aunque eso no me guste a mi. 

Y sí, suena individualista. Sé que lo es. Pero en el último tiempo, he recorrido un laaaaaaargo camino para darme cuenta que cosas me hacen bien y cuales no y definitivamente compartir mi tiempo/espacio con gente que no logra ceder un poco, es algo que prefiero evitar. 

Más encima, el viernes se fue mi tía y el sábado, vino mi primo a pasar la noche acá, porque queríamos ver una película juntos en Netflix. No sé si fue porque aún no recargaba energías, tras las dos semanas de la visita anterior, pero a pesar, de que este primo en cuestión es mi regalón, igual me incomodó, tener que estar congraciandolo en todo y no pudiendo ser yo misma, como en el día a día. ¿Seré yo el problema? ¿Seguiré agotada?  ¿Les pasa a ustedes?

Super  fino el humor, pero reals, no?

Dos cosas quiero dejar en claro, antes de terminar esta entrada:

a) Me encanta que vengan visitas "temporales". A comer algo rico, a tomar tecito, a almorzar junt@s,  que alteren mi modo de vida, es lo que me incomoda. A todo esto, tengo una prima, que odia todo tipo de visitas, excepto en los cumpleaños/navidades, etc... porque sabe que ahí le llevaras regalos e incluso algunas veces pide cooperaciones para dichas celebraciones (cumpleaños de los hij@s y propio) ¿Patudo, no?

b) Juro que no soy un grinch, pero necesitaba este desahogo.

¡Cariños!

lunes, 17 de julio de 2017

(ex) Señorita "intelectual"

Yo quería ser intelectual, con todos los estereotipos que venían acompañados. Excepto los lentes. Nunca me ha gustado como se ven en mi cara redonda los lentes ópticos, ni por muy estilosos que sean. Ya, pero en serio, yo soñaba con ser un ratón de biblioteca, que me invitaran a Seminarios/Conferencias y estar sentada en un podio, donde tod@s hicieran como que me escuchaban, o sea, en pocas palabras, creerme la muy muy, por pertenecer a la "Academia". Eso, claro, hasta que me "bajé del pony". 

¿Cómo me bajé del pony? A porrazos po. Descubriendo que con un mísero título universitario, no era nadie. Que habían 97893979 tras de mí, con el mismo título y quizás, hasta mejores ideas. Me dolió, claro, porque mi círculo, me había acostumbrado a los comentarios de "tú eres la más seca", "tú, tienes buenas ideas", etc, etc, etc. Eso obvio, contribuía a mejorar mi ego alicaído, pero cuando me enfrenté a la "bienvenida realidad", me di cuenta que eso valía callampa, para el mundillo laboral. 

Tiempo después, hasta me di cuenta que no solo valía nada en el aspecto laboral, si no, en la vida misma. Onda yo prefiero relacionarme con gente que quizás no tiene los mejores títulos, ni ha asistido a los mejores seminarios y sabe 5 lenguas (incluida una ya muerta). No. Prefiero escuchar las historias de gente que ha sabido enfrentar diversos tipos de adversidades o ha dado alguna lucha en algún aspecto de su vida. Para mi, ahí radica la inteligencia que necesita este siglo. Lo demás, está en Google. 

Ahora, como en todo, me gusta el equilibrio. También odio un poco a la gente que se jacta de no leer nada (tengo un primo que es profesor y me lo dijo innumerables veces) y que siente que igual se puede desenvolver perfectamente en la vida (con miles de horrores errores ortográficos de por medio, pero blah). Aún me sigue gustando mucho más la gente con la que puedo compartir gustos literarios, pero una cosa, no quita la otra. 

Hablando de lectura... Yo antes de verdad que no leía nada más que fuera de Historia o Filosofía. Sentía que lo demás era una soberana perdida de tiempo. De hecho, lecturas de ficción casi no sabía que existían, jajajaja. Pero desde que me desligué de esa "atadura intelectual", he disfrutado el tiempo leyendo estos típicos libros que nacen de blog's, como esa famosa saga de "Los juegos del hambre" al que llegué por recomendación de mi adolescente primo. 

Hace algunas semanas, íbamos en el auto de una de mis jefas y yo me puse hablar de que odiaba mi pelo si no lo alisaba. Pasamos todas las lindas cuadras de Santa María de Manquehue (já) hablando de mi cabellera, todas me daban consejos capilares, todas mayores que yo. Todas, excepto dos. Una, por tímida y la otra, porque en serio, se jura. Y ahí me acordé que ella una vez, cuando veníamos en la cromi, me comentó que quería irse al extranjero, hacer un magíster en inglés y blá blá blá. Yo no digo que no hay que tener aspiraciones, pero pienso que tienen que ser "aterrizadas". Ya, pero "personaje en cuestión", salió recién el año pasado de pre-grado, y obvio que aún no se pega el alcachofazo. Ya bueno, tampoco quiero hacer honor al deporte nacional del chaqueteo, pero lo que me llamó un poco la atención, fue su cara de desagrado (eso de mirar por encima del hombro) porque que atroz gaia' que estuviéramos hablando de algo tan frívolo como el pelo. 

Hace poco, empecé a asumirme como frívola y un poco vanidosa. O sea, no soy de maquillarme en exceso y la mayoría de las veces salgo camino al gym, a cara lavada, pero me encantan, los accesorios, los esmaltes de uñas y todo lo que brille, incluso fui más allá y dije que amaba el rosado, para desatar la furia de algunas feministas que no entienden el trasfondo del concepto. Y saben? Caché que no todo tiene que ser totalitario, blanco o negro, como lo que comentaba en la entrada anterior. Que disfruto de igual forma, leer la filosofía de la Beauvoir, como pintarme las uñas con rosa pastel. Y no pasa nada. 

Aquí Bob, muy intelectual. 

¿Adonde quiero ir con toda esta reflexión? 
1- Mi parte docente quiere expresarles que uno de tod@s, aprende. 
2- No porque diga que soy menos intelectual, he dejado de ser prejuiciosa en algunos casos. Es que cuando hacía la ayudantía tuve re-malas experiencias relacionándome con parvularias y con educadoras diferenciales. Y he comentado con otros profes y a todos nos pasa lo mismo, o sea, no es un simple pre-juicio. 
3- Es bacan poder escoger en una diversidad de temas y no encasillarme solo con uno. 
4- Ya, si igual en la Universidad después de leer a tipos inentendibles como Hegel, leía LUN. 
5- En serio, me veo patética con lentes. Y necesito un par, porque piti. 
6- Me voy a dedicar un tema, a lo Rumpy: "Cambia esa cara de seria, esa cara de intelectual, de enciclopedia, que te voy a inyectar con la bacteria, para que des vuelta como máquina de feria. Señorita intelectual yo se que tiene el área abdominal, que va a explotar como fiesta patronal, que va a explotar como palestino". Jajaja, típico que escuchaba esta canción de Calle 13, cuando iba en Cuarto Medio (cuando obvio que ya me creía la muy muy, porque era una de las pocas nerds que amaba la Historia) y se la dedicaba mentalmente a una compañera de ese entonces, nunca pensé que cegada, también me cabía como anillo al dedo a mi. Ya no, wiiiiiiii. 

Cuéntenme que opinan ustedes.

¡Cariños!

jueves, 29 de junio de 2017

El TOC en mi vida

Hoy terminé la segunda terapia psicológica que he tomado en mi vida. En total, he conocido 4 psicólogos, pero solo dos han quedado para siempre guardados en mi corazón y memoria. Uno es Pablo, con quien trate mi duelo, tras la muerte de papá (y con el apoyo de la Universidad) y la otra es María José, con quién tuve que iniciar una terapia, por allá de por julio de 2016, porque estaba presentando marcados signos de TOC (sí, Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Tod@s alguna vez bromeamos con el TOC, cierto? Que somos obsesionados con ordenar nuestras cosas, que a veces "sin querer" ordenamos por color nuestros libros, que no pisamos la línea cuando vamos caminando por la calle, etc. La lata, es que a mi me "alteraba" mucho mi vida. Había tenido numerosos episodios de TOC, onda desde mi niñez, pero nunca pude ver, como afectaba esto en otras áreas de mi vida. Me pasaba que tres ideas me eran recurrentes:

1. Pisar las hojas en el otoño (y devolverme si no lo hacía)
2. Revisar 2047239287292 veces las llaves de gas de la cocina antes de dormirme.
3. Pisar las colillas de cigarro (al igual que con las hojas, me devolvía si no lo hacía).

Esas ideas recurrentes, se manifestaban y mi acción, era hacerlo, porque si no lo hacía, mi mente me traicionaba y me decía "que iba a pasar algo malo". Viví con mucho miedo años. Onda me acostumbré a esa sensación de que todo iba a salir mal y si onda lo estaba pasando bien en un momento, siempre había una voz que me susurraba "esto se va a desmoronar de un momento a otro".

¿Cómo podía avanzar así? ¿Cómo iba a poder planear cosas hacia el futuro si esa maldita voz interna no me dejaba en paz? Suena como si estuviera de patio, pero la verdad, es que el TOC es harto más común de lo que creemos. Hay personas que lo canalizan de distinta manera eso sí. Creo que nunca conté por aquí - y con nadie - porque mi psiquiatra me derivó con una psicóloga, pero bueno, esta fue la razón. 

Y por Dios que me conocí. Creo que callé tantas veces a la Aída interna, fui atando tantos cabos, tantos miedos y me fui aferrando a ellos. Onda yo lo vislumbro como un miedo, un nudo bien apretado. Nudos que me fueron atrapando hasta dejarme inmovilizada (como cuando tuve ese episodio de trastorno de ansiedad generalizado, por allá por enero de 2016). No quería ver lo que me ocurría a mi internamente y todo para mi era visto como una amenaza:

1- No quería querer, porque me podían hacer daño.
2- No me quería "enamorar" porque según la drama queen que llevo adentro, siempre me harían sufrir.
3- No quería enfrentarme a un desafío nuevo, porque podía fracasar.
4- No quería hacer clases, porque tenía miedo de hacerlo mal.
5- No quería salir, porque siempre esperaba que alguien me dijera algo hiriente. 

El resultado de todo eso, es que por años me encerré en mi misma y tuve que cargar con mis pensamientos negativos constantemente. Y no porque yo lo quisiera onda intencionadamente, si no porque esa era la forma que tenía mi mente de "cobijarse". Y obvio que todo ello, no me permitía avanzar. Así como cuando me tenía que devolver a pisar las hojas y las colillas, mi cerebro me hacía tomar atención de que había "algo" que tenía que dejar simplemente fluir.

¿Y como dejar fluir? Aceptando que hay cosas que yo no las controlo y que no puedo planificar todo en la vida, porque en ella, no hay nada más alejado que la "perfección". Y ahí entendí que había que ir soltando. 

- Soltar miedos.
- Soltar penas.
- Soltar frustraciones.
- Soltar amores frustrados.
- Soltar amistades frustradas.
- Soltar daños (de otros y los que me hice yo misma).
- Soltar duelos.

Y así fue como en estos doce meses, solté, me liberé, lloré, me emocioné, pero me permití ser yo misma. Le conté a María José, cosas que nunca le había confesado a nadie (y hay cosas que sé que solo quedaran entre ella y yo, porque no creo que vuelva a repetirlas más) y me fue re-construyendo. Yo prefiero decir que fui "re-naciendo". 

¿Y que aprendí?
Varias cosas, pero la más valiosa es que debo dejar de mirar las cosas en términos binarios. Es decir, no todo es negro, así como tampoco todo es blanco. Hay puntos "intermedios" y según yo, ahí radica ese estado de plenitud que todos buscamos. Cuesta y pucha que cuesta ver esos "otros colores", cuando uno está angustiado y/o agobiado, pero siempre se puede (si estas sano claro o en camino a). Y fue así como he ido re-escribiendo mi historia. Ya no con tanto drama en exceso, si no entendiendo que la vida siempre nos pondrá dificultades, siempre sentiré miedo, pero es la actitud y las herramientas que tengo a mano, las que me permitirán salir de allí con más valentía. 

Lo bueno, es que este término de terapia, fue programado. Por allá por abril, la María José me dijo que así como había aprendido a soltar tantas cosas, también debía "soltar" ese espacio. Y sentí miedo. Le dije que no fuera de sopetón. Y cada día que iba a las sesiones (dos por mes) siempre le expresaba que ese espacio me permitía estar tranquila. Pero la M. J, uso tres simbolismos que me ayudaron a comprender que ya podía seguir sola mi camino:

1- Comprendí que ya no era la mujer que se quería quedar "eternamente en la banca", para no defraudarse. Quería acción, jugar en la cancha.

2- Me empezó a pasar lo mismo que pasa, cuando te das cuenta que ya es hora de sacarle las rueditas a la bicicleta. Cuando uno está aprendiendo a andar en bici, eso es un tremendo paso, cierto?  Pero a veces, ya ni siquiera necesitábamos de las rueditas, solo las usábamos porque seguían estando allí.

3- De a poooooooco, fui comprendiendo que no siempre tenía que mirar con los lentes que solo me permitían ver en tonos grises. Habían más colores allá afuera que simplemente las circunstancias me impedían ver.

Cuando me despedí hoy de M.J. me dijo que ella había aprendido un montón con mi historia. Que ella supo que tenía que dejarme partir, porque sabía que tenía muchas herramientas para continuar. Y que pensar constantemente, era algo que tenía que valorar, porque esa introspección, si bien en mi caso, fue negativa muchas veces, ahora es momento de extraer de ella beneficios y vivir, disfrutar y salir a la cancha de una vez por todas.

¿Y el TOC? El TOC tiene un área que se trata con medicamentos (aún sigo con ellos) y un área emocional (que la origina y que se trata con terapia). Esa parte fue la que traté con María José y a medida que iba "soltando", pude ir apagando esas voces molestosas que no me permitían avanzar. 

Esto sí que es algo hiper-personal, pero no podía dejar de registrar "brevemente" este período, aquí, en el espacio que ha "retratado" a esa Aída que ha ido creciendo con este blog. 

Cariños. 

lunes, 12 de junio de 2017

¡¡Es nuestro cumple feliz!!

Son seis, 6 años.

No quiero repetir lo que siempre escribo en estas fechas. Pero me es inevitable acordarme como estaba emocionalmente, cuando escribía esas primeras entradas por aquí.
Este año cumplo, diez años blogueando, pero ha sido este blog, el que me abrió un montón de puertas, miles de emociones, tantas amistades que han surgido desde aquí y que no puedo más que agradecer <3.
Saben que comparto cumpleaños con el blog. Y este año al fin, pero al fin, me siento en paz. Y eso me llena de dicha. Cuando sople las velitas, no se me ocurrió nada por lo que pedir. Nada más que amor, porque sé que es ello lo que mueve el mundo, aunque suene muy cliché y antes me haya negado tantas veces a verlo. Ese aprendizaje me dejaron los 27 y espero que la vida me deje aprovecharlo al máximo, este nuevo año que comienzo: en mi vida y aquí, en este espacio que nunca ha tenido grandes aspiraciones, pero me ha dado muchas, muchas satisfacciones <3.
Cariños y agradezco infinitamente a quienes vuelven por aquí. Y no... aún no piso París.

domingo, 4 de junio de 2017

Esas brechas generacionales

El jueves, fui a "carretear" (fuimos a un pub) con mis colegas del Preu y por primera vez en mi vida, era una de las más mayorcitas. O sea, en el Preu igual hay profes que tienen más 50, pero a esa junta, por una decisión media extraña (tirana, jaja) solo fuimos integrados, los autodenominados sub-30. Yo onda, no estaba de acuerdo, porque me suelo llevar mejor con la gente más grande que yo, pero igual fue rico buena onda compartir con los más loleins. Igual, este último tiempo me he enfrentado harto a esto de compartir con gente más joven que yo y he extraído las siguientes ideas: 

1- Jóvenes y hormonas: ¿Qué onda las hormonas de la juventud divino tesoro? ¿Era yo igual a los 16/17 años? A veces me pasa que estoy suuuuuuuuper embalada explicando aconteceres mundiales de hace chorromil' años y veo que dos de mis estudiantes, están besuqueándose (no así terrible) pero me da risa y ganas de ir a buscar un bidón con agua y tirárselos, jajajajaja, nah, broma. En los dos cursos que tengo a cargo, hay como tres parejas de pololos y siempre se hacen cariño. Y hay una parte de mi que dice "Aaaaaaaawwww" y la otra dice "Paren con la cuestión po". Nunca les he dicho nada, porque de verdad que me gana la parte que es más tierna en mi. Además yo estudié en colegios de puras mujeres y yo estaba "enamorada" del Profe y sí, mi sueño igual era traspasar la "distancia zonal" a nivel "íntimo", como dirían los amigos sociólogos, jajajaja. Pero eso nunca fue. 

2- Cuarto básico/cuarto medio: Suena medio raro esta diferencia, pero en el Preu, desde el año pasado que hay un profe que antes hacía física y ahora matemáticas que representa como 30 años y tiene solo 21 (estudia ingeniería en la Chile). El Martín es un cerebrito, pero no de esos pedantes. Es caballero (el otro día tomamos el Uber juntos, y me abrió la puerta y que onda morí de amors reals), es muy educado y es terriblemente simpático. La cosa es que de verdad el año pasado cuando supe su edad, se me rompió el corazón. Y empecé a putear para mis adentros. Y ese día, en la junta (el jueves), la Coordinadora que tiene un año más que yo (o sea, este año cumple 29) va y le pregunta "Martín y tú que edad tienes?" (se notaba de aquí a Chimbarongo que la tenía vuelta loquita) y el Martín muy prisco le dice "tengo 21" y ahí vi como la cara de la "chicoca" en cuestión se derrumbó. Y yo, sin una gota de alcohol en mis venas (todos estaban medios curadillos) le dije "Jajajajajaja, esa debe haber sido la misma cara que puse el año pasado cuando el Martín dijo su edad". Bueno, pero lo más impactante fue cuando le pregunté al Martín en qué curso estaba en el 2006 y me dijo "Estaba en cuarto básico". Y nosotras con la Coordinadora del Preu, estábamos saliendo de Cuarto Medio (ella parece que ya estaba en primer año de U' por lo que entendí). Na' que hacerle, somos muy ancianas para establecer un lazo íntimo con el Martín. Aunque hay algo que ese día la Ana dijo y tenía mucha razón. "Y si Madonna pudo, por qué nosotras, no?" Yo, paso y te dejo el camino libre gallita, jajajajaja. 

3- ¿Alcohol? Nah, prefiero un tecito: Como ahora existe zomato, obvio que cada vez que voy a un lugar nuevo, miro antes la carta. Y el miércoles en la noche miraba y miraba y no me tincaba ninguna cuestión. De mona, lo único que quiero probar en alcohol es el aperol spritz y más que nada para tomarle una foto pal instagram (jajajaja a quién no le pasado, no?) y ahí no lo vendían (buuuuuuu). La cosa es que me pasaron la carta en el pub y dije "Puta la huea' en serio que muero por un té". Y ahí tenía a dos de mis compañeros, haciéndose los muy "cools" porque bebían mucho alcohol (me carga la gente que se juran los muy muy, porque beben "harto") y yo, me armé de valor y dije "Quiero un jugo de maracuyá". Y vi, como sus ojos se transformaron, porque no podían creer que onda, no fuera a beber alcohol. Pero en serio, si hubiese podido, habría sido mil veces más feliz, con un tecito con sabor extravagante, que con el juguito con exceso de hielo a las 10 de la noche. 

4-  Tengo frío, te vislumbro cama: Nada que hacerle. Desde que cambié parte de mis hábitos alimenticios, me da sueño temprano. A las once, comienzo a ver mi cama. Después -en este tiempo- empiezo a pensar en el calientacamas y ahí es cuando tomo la decisión de venirme. Igual si lo estoy pasando chancho lo más probable es que deje pasar un rato más. Pero siempre he cachado que empiezo a bostezar a las once, ni un minuto más, ni un minuto menos. ¿Crecí señor Jebús?.

Hay varias cosas que quiero aclarar para que no hayan malos entendidos.

a) Al comienzo dije "Por primera vez en mi vida, era la más mayorcita". Uno, porque siempre insisto, me he relacionado más con gente con más años que yo y dos, porque en mi familia, soy la más joven a nivel de primos. Onda, mis primos me llevan por 10 o 15 años. Siempre era la "mascota" de las reuniones familiares, hasta que esa generación comenzó a "aparearse" y siempre he sido como "intermedia" entre ellos y sus hijos. No hay caso, o no encajo o me adapto. 

b) Es wena onda el Martín, en serio que si tuviera 10 años más, les juro que yo misma le tiro la roca. (estoy webeando). Pero no puedo superar que mientras yo estaba pensando en la P.S.U, él estaba recién multiplicando. 

c) Dije que me armé de valor para pedir el jugo de maracuyá, porque en serio, a mi siempre me ha tocado carretear con gente que se juran los muy muy, porque beben en exceso. Y yo antes, por mona, caía en ese juego y tomaba caleta, aunque creo que nunca me gustó tanto beber (por algo he estado algo así como tres años sin beber, ni siquiera "socialmente"). Y esta vez dije "Aída, te tendrán que querer bebiendo o no. Fin". Y fue super bacan carretear sin beber una gota de alcohol. Yo pensé que no estaría adrenalínica y estuve incluso más que antes. A lo que voy, es que antes tomaba para sentirme más segura, pero ahora, ¡al fin! ya no lo necesito. 

La verdad es que prefiero el "concepto" de "adulta menor", jajajaja.

¿Qué les pasa a ustedes cuando comparten con gente de edades distintas? Quiero que quede claro que yo no pienso que la edad sea un impedimento para establecer relaciones (de cualquier índole), esto es solo una mera reflexión.

Cariñitos.

sábado, 27 de mayo de 2017

La necesaria red de apoyo y/o contención

Escribo esto por primera vez no con una sensación de angustia y/o tristeza, si no desde la más pura "realidad". El último año, he aprendido muuuuuuuchas cosas, al fin, después de muchas idas a distintos psicólogos, encontré una terapeuta que me comprende y que me ha ayudado a atar muchos cabos sueltos que comencé a dejar tirados, desde hace ya ¡10 años! Diez años, donde abundaron, las incertidumbres, la nostalgia, pero por sobre todo el miedo. 

¿Miedo a qué? A sentir. No solo ese temor que todos sentimos por algo. Yo tenía miedo de perder. Sí, de perder, en todo el significado de la palabra, de la p a la r. Perder a mis seres queridos (sobre todo mi mamá), fracasar en la vida (chau vida exitosa), perder amistades. Y obvio que todo eso lo temía, porque ya sabía de antemano que dolía más que la chucha. Onda, por todas he pasado. Y de eso, como temía, escapaba. 

Hoy estuve en un SAPU, junto a mi mamá, ella tenía unos malestares desde la mañana. Fue a trabajar inclusive, pero dijo que prefería ir al médico que quedarse con la incertidumbre. Nos juntamos allá mismo y entre todas las horas que pasaron, pensé muuuuuchas cosas. Entre esas, una certeza que me ha perseguido desde que murió mi papá, y digo certeza, porque mi mamá se encarga de recordarla/decirla a cada rato. "En este mundo, estamos solas". 

Y ya, yo antes pensaba que mi mamá igual exageraba un poco. Y me reía, de la boca para afuera, pero por dentro, me comía el miedo. Y hoy, en ese mismo SAPU helado, que albergó tantas de mis madrugadas quejándome el año pasado del dolor a la vesícula, estaba yo, ya sin miedo paralizante, pero con una certeza incuestionable. Estaba sola mientras atendían a mi mamá. 

Sí, sola. S-O-L-A. Ahí, con mis miedos, mis aprensiones, mis ansiedades a cuestas. Con ganas de tragarme todo lo que pudiera (eso siempre me perseguirá, insisto). Con ganas de venirme para la casa luego (hay que ser sincera, les juro que cada vez que alguien tosía, yo sentía que un virus estaba más cerca mío). Pero por sobre todo, con ganas de llamar a alguien y decir "S.O.S.". Y no, no necesito apoyo lastimero. Necesito solo que me digan "Estoy aquí, te entiendo". "¿Te llevo un tecito?" "¿Una mantita?"  "¿Te cuento una historia bonita que te distraiga?".

Y no tengo a nadie. Nadie quien me de la confianza de molestarlo con mis asuntos. Y eso sé porque ocurre. La vez anterior que me tocó enfrentarme a una situación parecida, le escribí desesperada a una amiga y en ese entonces, sí era un hecho que podría haber llegado a ser grave si hubiese sido cierto (gracias a Diosito, esa historia terminó bien). La cosa es que le escribí a dicha amiga buscando contención, porque uno de sus progenitores, había pasado por algo parecido. Onda, me refiero a que yo creía que empatía, había. 

Y bueno, no hubo. Yo pensé que mi amiga en cuestión me preguntaría horas después, como seguía con todo. Pasaron 24, 48, 72 horas. ¡Y nada! Yo sabía que mi amiga en cuestión era un tanto individualista, pero aquello, fue super decepcionante. ¿Me quería mi amiga? 

Y ahí es cuando choca lo que yo espero de la gente, con lo que la gente realmente hace por mi. Obvio que no todos estamos en el mismo tiempo, las prioridades de A-B y C, son muy distintas, pero yo creo que cuando uno quiere a alguien, se preocupa por él y como sobrevive (sí, sobrevive) a este tipo de "asuntos". Y parte de esa preocupación, implica contener. Decir, "estoy ahí", soy "tu red de apoyo". 

Cuando alguien me dice "cuenta conmigo", les juro que se gana mi corazón. Por ningún motivo, busco abusar de la generosidad de esa persona, pero saber que "están ahí", me consuela. Me reconforta y me hace sentir que estoy abrigadita, como cuando me cobijo bajo el plumón, en una fría noche de invierno. 

El problema es que muy pocas veces alguien me ha dicho eso en cuestión. ¿Estará sub-valorada hoy en día la contención? 

Ese es mi cuestionamiento hoy. Y solo quiero decirles que esta idea me viene dando vueltas hace rato y si alguna vez les he dicho en vivo/por escrito, "cuenta conmigo", no lo digo solo por cumplir, si no con la más firme convicción de que este tipo de ayuda, a las personas ansiosas como yo, nos sostiene un montón. Onda, soy imperfecta en muuuuuuuchas cosas, pero esa frase, no es solo un cliché más, dicho en un momento de premura.  *****A todo esto, me refiero a las amistades, porque: 1-no tengo herman@s (pienso que alguien que si los tiene, debe buscar ahí el primer apoyo, en este tipo de dificultades) y mis primos/tíos, viven en sus propias individualidades******

¡Cariños!

viernes, 21 de abril de 2017

Busco protección

Esa fue la certeza que descubrí tras el Censo 2017. 

Me pasa, que desde hace varias semanas vengo dándole vuelta a qué es lo que precisamente busco en una posible pareja y/o en un hombre. Nunca pensé que escribiría de algo así en el blog, menos cuando años atrás, hice una especie de apología a la soltería, pero lo hice por miedo. Sí, angustia de que nadie me mirara, porque consideraba que nunca nadie se fijaría en mi. Las últimas dos sesiones con la psicóloga, he tratado este tema y al parecer, está siendo un punto final en mi larga terapia. Según la María José, al soltar este tema, estoy aceptando que hay una parte de mi que quiero conocer y sería algo así, como la cumbre Everest de mi "Re-nacimiento". 

Fui censista y enganché atroz gaia' con el Supervisor. Fue uno de los mejores días de mi vida, porque me sentí útil, muy ciudadana y al fin, esta cabecita loca, comprendió que si dejo que un hombre pueda cruzar esa muralla/coraza que me interpuse por AÑOS, puede entrar. Que no necesito ser la tremenda mina, para sentirme escuchada por un otro y que no tengo que sentirme pésimo por sonrojarme, porque me están "pasando cosas". Menos aún, tengo que huir, ni esconder lo que me está pasando. Que puedo lograr entrar en "sincronía" con alguien y que lo digamos directamente y que todo se haya sellado, en un tremendo abrazo que nunca antes, nadie me demostró (lo más probable, porque yo misma no permitía que ello ocurriera, con ambos géneros). No se pasen rollos, lo más probable es que nunca lo vuelva a ver, porque después de 5 horas de conocernos, comentó fugazmente que tenía polola y supe que tenía que retroceder. Pero fue lindo, fue divino, fue fugaz y duró, lo que tenía que durar. Por primera vez en mi vida, yo, la que odio las despedidas, no me sentí triste por dejar "partir a alguien", si no que fui muy feliz, por lo que me entregó en ese intenso día, porque no solo me gustó él, me gusté como yo misma, era capaz de traspasar barreras sin el temor a "hacer el ridículo, por no sentirme aceptada". 

¿Por qué protección? dirán ustedes. Yo me considero feminista, pues, creo que mujeres y hombres, merecemos igualdad de derechos y oportunidades, en lo que nos propongamos como metas. Pero en la última parte, pareciera que al abrir el espectro de "feministas", se han ido interponiendo una especie de reglas, cuyo manual imaginario, habría que seguir, cual devota a una religión. Yo pienso que sí, hay que ser coherente con el proyecto macro, evitar seguir perpetuando los patrones de misoginia y machismo que hemos perpetuado por siglos, inclusive las mujeres, pero hay cosas que simplemente, no me cuadran. 

Una de ellas, es la de reconocer que de verdad, necesito sentirme segura. Que es magnifico asumir que no soy una SUPERwoman, que necesito alguien que me contenga. Y no me refiero a lo económico (eso que le llaman ser "mantenida") y mucho menos a que soy débil, como una princesita que necesita un príncipe que la venga a rescatar. NO. 

Necesito un hombre que me apañe, que si tengo miedo y/o me siento indecisa y/o ansiosa por algo, me diga que todo va a estar bien, no porque él este ahí, si no porque juntos vamos a salir de esa. 

Necesito un hombre que crea en mis sueños y con el que compartamos ciertas convicciones. 

Necesito un hombre que me escuche y me ponga atención cuando hablo. El miércoles, por primera vez sentí que a alguien le interesaba lo que estaba expresando y esto sí que fue lo máximo. 

Hace algunas semanas, fui a una charla de Humberto Maturana, que dictó en la Universidad que trabaja mi mamá. Y entre las muchas cosas que hablo del comportamiento humano, se refirió al amor y se aventuró por dar una definición. Dijo que el amor, era el placer de sentirse visto y/o observado. Que sientes que estás siendo considerado por alguien, que no pasas por la vida siendo invisible a los ojos de otro. Y eso, puedes hacerlo con alguien que conoces de por vida (onda por filiación) como por alguien que te topas por unos segundos en la calle. 

Y yo pasé años, escondiéndome. Tratando de parecer lo más invisible posible. Luchando día a día por no ser observada. Y se siente rico, estar en la otra vereda. A pesar de que estoy más expuesta, estoy dispuesta a asumir los riesgos. Y vaya, que se siente liberador decir esto...

Amé esta frase, porque claro, busco protección, jamás dominación (eso sería como llevarlo al extremo, cierto?)

¡Abrazos!

lunes, 10 de abril de 2017

Me pasa a veces


1- Me pasa que me cuesta ene disimular cuando algo me molesta o derechamente no le estoy creyendo nada a mi interlocutor. Me explico, vengo llegando de una reunión laboral que era con el equipo político-educativo de la corporación de mi comuna y sé que puse muchas caras que no son políticamente correctas. 

2- Me pasa que también sé que he estado escapando de algunas situaciones de índole "amorosa" con tal de no herir a alguien. Prometí que trataría de no sentirme "cristianamente culposa", pero es que, paso algo la semana pasada, en la que preferí no ser honesta (mentirilla blanca que le llaman) a enfrentar una situación. 

3- Me pasa que parece que me cuesta comprometerme con algo. Me da ansiedad, me agobia. 

4- Me pasa que hay personas con las que me gusta muuuuuucho compartir mi tiempo, pero a veces no las contacto seguido, para que no se aburran de mi. ¿A alguien más le pasa? Siento que igual es medio "torpe" de mi parte. 

5- Me pasa que siempre he tenido una vida muy solitaria. No me crié con herman@s. Tengo muchos prim@s, pero en su mayoría son más adultos que yo y nunca fui de muchos amig@s. Entonces eso ha conllevado que me entretengo sola y hablo sola, jajajajaja. 

6- Me pasa que sé que ahora tengo más seguridad en la vida, pero aún en muchas cosas, soy muy temerosa. Onda nivel no lo haré, para no frustrarme. Que idiotez. 

7- Me pasa que a veces tengo ene ganas de volver a escribir cotidianamente aquí, pero llego a casa y hago otras cosas y olvido mi prioridad. Ante ello, hoy preferí cruzar el umbral y apretar al fin, ¡publicar!

Abrazos.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Cosas que se aprenden compartiendo con niñ@s

Soy una convencida de que uno siempre aprende algo nuevo en la vida. Ejemplo, yo en mis últimas vacaciones, que disfruté en Pocura (lugar donde están viviendo mis padrinos desde abril de 2016) me tocó estar trece días con mi prima Jo de 7 años. Algunas veces la he nombrado aquí, porque comparto harto con su familia, pero otra cosa mariposa, fue vivir con ella. He aquí algunas cosas que aprendí en esos días y que no quiero olvidar:

1- Son concretos: Obvio que en la Universidad me enseñaron eso del pensamiento concreto y del pensamiento abstracto y claro, siempre la teoría es una y la realidad puede ser un poco distinta. Como la Jo, los primeros días andaba pegada como lapa al lado mío (su mamá, estaba acá en Santiago), a mi a veces se me olvidaba que ella no comprendía mis comentarios abstractos y ocurría un diálogo como el siguiente:

Aída: "Mamá, te acuerdas cuando en Lago Ranco compramos una pieza de queso, ñam"
Josefina: ¿Como una pieza de queso? ¿Tenía puerta y ventanas de queso? ¿Y como se la llevaron para Santiago?

Risas infinitas de nosotras las "adultas".

Escena 2: 
Tía Eliana: "Jose, anda a calentarme la cama"
Jose: (Va a buscar el secador, lo prende y "seca" las sábanas de la cama). 

Muajajajaja. 

2- Prenden como "pasto seco": Bastó que un día se me ocurriera la brillante idea de decirle que podíamos limpiar la piscina de la casa del cura (era un lugar muy grande y sí, eclesiástico) y pedírsela, para que ella jodiera todos los días con que cumpliéramos tal "proyecto". Resultado: el cura nos la prestó y fue una odisea sacarle hasta la última bacteria que quizás cuanto tiempo llevaba viviendo allí, para qué? Para que ella se bañara UN día. 

3- Son serviciales: Por algo existe el denominativo "niñ@ de los mandados". Debo reconocer que a veces abusaba de su buena voluntad y le pedía varias veces que me fuera a buscar cosas, muajajaja. Igual, yo recuerdo que conmigo, mi prima Claudia y mi mamá, hacían lo mismo. Costes de la juventud, divino tesoro.

4- Son "cochinos": Jajajajajaja pucha que suena cruel decirlo, pero fue cuatico tener que estar a cargo de ella y recordarle a cada rato que se tenía que lavar los dientes y que HABÍA que bañarse. Una vez, tuve que decirle que si no nos llegábamos a bañar después del refresco en el lago, nos quedaría todo el pipí de la gente en nuestros cuerpecitos. Como es concreta, aquello le cargo y me hizo caso. Terapia de shock le llamo yo. 

5- Hay que andar con un saco de plata: La Jose, al menos suele no hacer berrinches si no le compran algo y entiende que a veces no hay plata no más, pero es niña y como tal, se tienta con todos los estímulos de los múltiples vendedores ambulantes que abundan en los balnearios en las vacaciones. Como sería, que en unos juegos típicos de playa, era conocida como "la cliente frecuente de los juegos saltarines". Hasta unas cabritas le regalaron por haberle hecho la "América" a los "tíos" dueños del merchandising playero.

6- No son rencorosos: Obvio que a veces nos enojábamos. Yo, porque ya estaba un poco chata de que me persiguiera todo el día (soy hija única, estoy más bien acostumbrada al silencio y ella es cotorra) y ella, porque a veces yo simplemente no hacía lo que ella quería que hiciera. Sin embargo, era siempre ella la que volvía primero. Es bacan eso en la niñez, opino que los adultos deberíamos re-aprenderlo. Fin.

7- Son "pollos": Fuimos a las "termas" (odio las termas) y ella, por estar tanto rato en el agua caliente, caldo de cultivo para bacterias, obvio, se agarró un virus y al otro día, terminamos en Urgencias de un SAPU. Nunca en mi vida había estado en Urgencias en unas vacaciones. Y sí, descubrí que habían hartos papis con sus hijos. Así que parece que es otra de los "costes" de andar con niños. 

Locuras como estas, abundaron en esos días. Sí, con ula-ula y cuerda incluida. Y esta foto ¡fue tomada el primer día! Imagínense como fue después xDD.
Más allá de todo, me reí harto en las vacaciones. Sí, incluso cuando en la entrada anterior dije que no estaba pasando por mis mejores días. Y eso obvio que es por la inocencia que entregan estos pequeños. 

¡Cariños!

martes, 21 de febrero de 2017

Ocurrió hace casi un mes

Hace casi un mes, más precisamente el veintiséis del cero uno, recibí esos mensajes que te dejan helada, tiritona, con ganas de que todo lo que te están diciendo sea mentira, con anhelo de despertar y decir "Uf' que alivio, solo fue otra pesadilla más". 

Pero no, era verdad. La Paola se murió. No podría creerlo. No po', si el día anterior había puesto un mensaje hermoso en su facebook (como si eso fuese razón suficiente para no morir). Un mensaje que a esta nostálgica empedernida, quiso no creerle del todo. Agradecía a la vida ser muy feliz, llenar de buenas energías su entorno y sentirse amada. Veinticuatro horas antes de morir abruptamente escribió eso en su muro. 

Cuando vi la película de Gilda (sí, la cantante) me quedé pensando en el hecho de que pareciera que las personas que mueren así, de repente, pareciera que lo presienten. No se si será un tema energético o que cosa, pero mi papá siempre dijo cosas muy sin sentido en el momento que las dijo, pero siempre se tendía a despedir, así, con palabras bonitas como las que escribió la Paola.

No he podido dejar de pensar que los seres humanos, buscamos sentirnos queridos, amados, respetados. ¿Por qué cuando lo había logrado justo un paro al corazón se la lleva? ¿Por qué si sus hijos adolescentes habían perdido ya a su papá, ahora el destino los deja completamente huérfanos? ¿Por qué si ella volvió a creer en el amor, deja nuevamente a una persona viuda? ¿Por qué, por qué, por qué?

La Paola era mi prima, la amorosa, la suavecita, la sobrina regalona de mi papá. La que siempre me ayudó cuando necesite un consejo médico. La que siempre estuvo ahí, para decirnos simplemente "aquí estoy, cuenten conmigo". La que me apoyó desde el día 01 de mi último proyecto de vida. La que lloró la vez que me vio por primera vez tras la muerte de Claudia y la que estaba destrozada en la morgue, cuando se llevaron a mi papá, tras el accidente. La misma que yo vi por primera vez tras el estado de shock y que en estado de desvarío, le dije "Paola, dime que no es verdad lo que pasó". 
Seis años después lo repito: "Paola, porfis, dime que no es verdad lo que pasó". ¿Que cresta pasó Paola? 

Y aquí vienen mis cuestionamientos, mi pena, mi rabia, mi temor, todo revuelto como un menjunje de sentimientos que quieren salir y no pueden. La Paola se cuidaba, llevaba una vida relativamente saludable, iba al gimnasio, salía con su pololo a andar en bicicleta, porque citándola "querían llegar sanitos, para cuando fueran viejitos". Y ahí me preguntó si todo lo que he hecho ha valido la pena. Si todo el esfuerzo que he puesto en esto, tiene sentido más allá de lo estético. Pareciera que escucho la voz de la Paola diciéndome "Obvio que ha valido la pena primita chica". 

Tres días después que pasó ese terremoto grado 10 en mi familia paterna, me fui de vacaciones. Teníamos los pasajes comprados y la estadía comprometida en la casa de un tío de mi familia materna. Pero no hubo día que no me tapé la cara pensando que todo lo que había ocurrido era tan solo un mal sueño. Sin embargo, es real. He llegado a Santiago, he intentado a retomar mi vida. He ido a ver a la mamá de la Paola y he llorado. No como he querido, pero sí, he llorado. 

Pero ¿Qué consuelo hay para los hijos de la Paola? No son los primeros jóvenes que deben empezar su vida nuevamente sin padre y madre. No obstante, el mayor miedo del hijo, era perder a su madre, siempre le decía que se cuidara, que no llorara tanto por el papá muerto, que rehiciera su vida, que no quería perderla. Él, en un acto de valentía (a mi modo de ver) no concurrió a ningún tipo de despedida, dijo que quería recordar a su madre llena de vida. 

A la Paola, tras el paro, la lograron reanimar, pero se le generó un aneurisma que se la llevó completamente. Estaba saliendo de su pega y se desplomó, como un arbolito lleno de vida que dice "ya no más". Siempre he pensando que las personas buenas se van, así rapiditamente, que las secuelas de ese accidente cerebro-vascular era algo que simplemente la Paola con su dulzura, no se merecía. 

Gracias por leer hasta aquí, son ideas medio inconexas, porque fluyen desde lo más directo de mi alma y corazón. Quiero escribir de otras cosas, pero no podía saltarme este hecho que ha marcado mi vida los últimos días. Antes de despedirme, solo quiero decir que si algo he aprendido con la muerte de Paola, es que lo más bacan que le puede pasar a un ser humano, es sentirse amado. Me alegra que ella se haya llevado ese sentimiento tan noble y lo haya disfrutado hasta su última gotita de vida.

Cariños.