Ay este tema, ayayai. Se me ocurrió escribir de las despedidas, por dos razones. La primera es porque me encariñe demasiado con la otra Examinadora de P.S.U que me asignaron en mi sala y con la que trabajo mi mamá, pucha que eran lindas personas. Y la segunda razón, es debido a que he tenido tiempo suficiente para pensar, meditar y volver a darle una vuelta a este temazo no resuelto en mi vida. Y usted se preguntará, ¿Por qué tiene más tiempo, si la semana pasada se estaba quejando porque NO tenía? Ah sí, es que el celular se volvió a echar a perder (lunes a las 6am) y solo ayer pude ir a dejarlo al servicio técnico. Por lo que sin, Whatsapp, Twitter, Instagram ni Facebook, he podido hacer varias cosas del ítem pendientes y me he aburrido como ostra en la Bibliovega.
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| ¡Adiós! |
Yo evito las despedidas. Así, simple y directo. Me duelen, me parten el alma. Y lo más probable es que las evito como "mecanismo de defensa", porque se que si lo hago, ipso facto lloraré. Y obvio, como la mayoría de las cosas no resueltas en la vida, esto tiene un origen y hoy antes de llegar a la Biblio, lo recordé. Estaba yo en primero básico y era una de las primeras veces que mi prima Claudia, venía a quedarse con nosotros en las vacaciones de invierno. Fue bacan. Yo les he contado que con mi prima teníamos una importante diferencia de edad, pero nos llevábamos demasiado bien, por lo que cuando se fue de vuelta a Rengo con su familia, yo lloré sin mentir 3 días. Recuerdo que mi mamá no sabía como consolarme. Creo que me dijo que para las Fiestas Patrias la vería de nuevo, pero ¿Cómo hacer comprender a un niño de 6 años que esperes 2 meses para volver a ver a esa prima y amiga del alma? Yo me acordaba y lloraba. Cuando fue la vida quien me quito a mi prima favorita, tenía 19 años y lamentablemente ya no podía hacer ese tipo de "berrinches". Tuve que enfocarme 100% en mis estudios y por esas casualidades de la vida, fui la mejor alumna de mi generación ese año, cosa un tanto opuesta al año anterior, jajaja.
Por eso, voy más allá y pienso que tampoco me he podido despedir de las dos personas que han partido de mi vida. Ambos, al ser muertes inesperadas, no me dejaron tiempo para decirles "Adiós, siempre te amaré" Sin embargo ¿Habría servido de algo? ¿Se puede despedir realmente a esa prima querida, a tu papá mejor amigo? Yo creo tajantemente que no. Pienso que uno debe aferrar a las personas que amas a la vida. Por eso cada vez que pienso en esas personas que están luchando con su familiar/amigo con enfermedades terminales, se me erizan los pelos y me tapo la cara. La muerte es terrible, simplemente terrible. Ah sí, 20 días antes que mi papá muriera yo me leí un libro de mi autora favorita, donde trataba este temazo, por medio de la muerte de la mamá, quien padeció una larga agonía de cáncer, pero que igualmente murió de forma solitaria en una fría cama de Hospital. Cuando a Simone le avisaron, ella solo pensó como consuelo "¿Por qué dar tanta importancia a un instante, si ya no habrá memoria?" (Una muerte muy dulce - Simone de Beauvoir) Ese libro tiene unas frases reflexivas demasiado bacanes que tratan la muerte, ojala algún día pueda compartirlas.
Y en el aspecto amoroso, el despedirse también es una tortura. ¿Cómo olvidar el quiebre de una relación amorosa? ¿El último día que hablaron? Me imagino que es más terrible aún si una de las dos partes, todavía sigue muy enamorada. Insisto, atroz es despedirse. Y si lo llevo a mi escenario más cercarno, de los últimos 5 años, les puedo decir que despedirse tras un momento tan bonito como el que en un momento determinado estoy (si, estoy no estamos) viviendo es angustioso, por decirlo menos. Recuerdo una vez en 2009, una de las primeras veces que hablábamos ene rato, yo en lo único que pensaba era "Aída aprovecha, este momento se acabará" y veía la hora, y pasaban y pasaban los minutos y felizmente no llegaba el momento. Creo que fue tanta mi desesperación que yo misma lo termine. Y obvio, el disfrute fue solo a medias. Mejor ni recuerdo la última vez.
¿Y las despedidas laborales? Es prácticamente imposible que en tu trabajo no establezcas ningún tipo de relación interpersonal (si lo haz logrado, cuéntame el dato) y es tan triste cuando debes partir, ya sea porque tu misma tomaste la decisión o porque tomaron la decisión por ti y te echaron (o en mi caso, se acabó la práctica). En la profesión docente, es super díficil no encariñarse con ciertos alumnos/as. Yo hice la practica
en dos colegios. En el primero, la profesora me dio la posibilidad de despedirme, onda me dijo "Aída, ¿Quieres decir algo antes que terminemos la clase?" y yo me aterré ene y le dije: "No, nada", cuando lo que más quería en la vida era decirles: "Gracias por la oportunidad que me dieron, siempre recordaré que mi primera clase de Historia, la dicté ante ustedes", pero habría llorado, sé que sí. Y hace justo un año, se acabó mi práctica en el segundo colegio. En esa oportunidad, la profesora ni siquiera me dio la posibilidad de hacerlo, pero si pienso que ahí si que me encariñe con varios alumnos/as, mejor ni pensar lo que habría sucedido. Una de ellas, en una de las últimas clases lloro en mis hombros, porque había tenido un atado con alguien, ayyy chiquitita. Y en la última experiencia en aula que tuve, en Los Andes, yo estaba decidida a despedirme y explicarles a los niños el motivo de mi renuncia, pero la directora me prohibió hacerlo, para evitar malos entendidos antes de las vacaciones de invierno. Ay, pero hay dos niños (Oscar y Javiera) que siempre llevaré en mi corazón, pompom.
Y el viernes de la semana pasada, tomé una decisión que venía meditando hace algún tiempo. A fines de enero, dejaré de trabajar en la Bibliovega. Decidí avisar desde ya, para que el equipo tenga tiempo suficiente de encontrar mi reemplazante y porque yo misma, tengo que cerrar un ciclo aquí. Por ahora, no les contaré las verdaderas razones que me hacen renunciar, solo puedo contarles que estoy tratando de aprovechar al máximo lo bonito de esta experiencia.
Y puede que por esa misma razón, la experiencia de la P.S.U. este año haya sido distinta. Cuando uno es examinadora, trabaja con un par. Yo siempre pedía que ese par, no fuera una mujer. Y por esas casualidades los dos años anteriores, solo había trabajado con hombres y sentía que había sido una buena experiencia. Onda, solo trabajo y su palabrita de vez en cuando. Pero este año, fue distinto. Me toco trabajar con una profesora del Colegio. La Juanita era profesora de lenguaje y era un amor. En serio, un amor. Si bien, durante el desarrollo de la prueba, por razones obvias uno no puede conversar, si lo haces antes del ingreso de los alumnos/as a la sala (mientras preparas material), o bien, el día del reconocimiento de salas. Me contó sus penas, sus alegrías... yo por mi parte hice lo mismo y el martes antes de la prueba de matemática, sus ojos se pusieron vidriosos y los míos también y comenzó a decirme: "Aída, nunca me había tocado una co-examinadora con la que empatizara tanto... además eres tan jovencita, pero tan llena de sabiduría. Puede que sea por tu historia de vida, pero me encanta que a pesar de todo lo que te ha tocado sufrir, puedas ser capaz aún de sonreír. En la tarde te pediré tu teléfono, para que no perdamos el contacto" Ay, si lo escribo y lloro (siempre me emociono cuando alguien me dice algo así) Yo por mi parte le dije que también admiraba que ella después de tantos episodios de violencia psicológica, tuviera aún la capacidad de amar y ser resiliente.., y no tomarse con amargura la vida. Terminé de decir eso, ambas con los ojos llorosos y sonó la campana. Teníamos que llamar a los alumnos y comenzaba una nueva jornada laboral.
Y si se preguntan... no me despedí de la Juanita, ni tampoco se llevó mi número de teléfono, ni correo. Quizás fue para mejor, así ambas siempre nos recordaremos por esas lindas horas que vivimos juntas. El hecho de que nos haya tocado en la misma sala, no es casualidad. Porque nada es casual en esta vida. Quizás tampoco es casualidad que justo la Juanita haya tenido que salir a comprar unos materiales para sus hijos cuando comenzaron a entregar los cheques y por ende, después de eso, no la vi más. Ay, Juanita, me enseñaste tanto en estos días.
También hice buenas migas, con la co-examinadora de mi mamá. Ella tenía 21 años y estudiaba arquitectura. Trabajo como examinadora, porque está juntando dinero para su intercambio estudiantil en Alemania. Compartimos muchas risas, tallas y almuerzos. Aunque con ella, puedo seguir en contacto, porque nos agregamos a facebook. Bacan que me busco y me agrego. Si no en este momento, también la extrañaría a ella. :(
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| ¿Esta imagen es de una película no? ¿Cuál? (Me siento super ignorante por no ubicarla, por eso mejor pregunto jajaja) |
Ando super sensible, chiquillas. Ni idea porqué. Quizás es porque se acerca fin de año... nadie lo sabe.
¿A ustedes les cuesta despedirse?
Cariños!