Hoy, desde mi rincón de la Bibliovega, seré super melancólica y nostálgica.
Me acaba de llamar mi amigo con el que estamos trabajando en el Fondart y me dice "Oye, el P. (amorío de esta loca que escribe) me dice que tenemos que decidir a cuál de los 2 señala en el proyecto". Evidentemente no podíamos ser los 2. De hecho, hace una semana nos citó para decirnos que nuestros nombres no quedarían en el proyecto, pero que igualmente recibiríamos una remuneración por el trabajo.
Yo me conformé, pues sus argumentos eran válidos.
Igual decidir entre ambos es una lata, pero opté por señalarle que él quedara inscrito, yo me resto en el nombre y me quedo con lo que realmente me importa: estar unida al menos un año laboralmente con mi profe. Ah sí, si no nos ganamos el Fondo, igualmente hay universidades y e instituciones como la A. francesa que apoyaran económicamente el proyecto.
No les niego que esto igualmente atenta contra mi ego, pero el ego no me sirve para nada, así que chao no más. Eso último me lo señaló la pastora en los días que estuve en Los Andes y encontré tanta razón en lo que decía. ¿Será que estoy pagando por la promesa que no cumplí? En mi estadía pachamamica de Melipeuco, prometí a la orilla del río que lo olvidaría. Y no lo he logrado. En realidad sí... lo estaba logrando, hasta que hace justo un mes aparece la propuesta de mi amigo y ni tonta ni perezosa, acepté.
Me siento tan estúpida por escribir algo así, aquí lo siento :(, necesitaba este espacio de desahogo...
Como ven hoy no hay ni había tema especifico, como en las entradas anteriores. Igualmente pensaba y pensaba en que contar. Todo esto ocurre en una semana que he andado suuuuper triste. Ando super inestable y tengo identificado claramente a qué se debe. Mañana es mi titulación de la pedagogía. Y si consideramos que hace un año, todo fue un desastre, espero que no sea así mañana aunque como vamos, pfff... créanme que mis expectativas, altas no son. Sin embargo, a diferencia del año pasado, me duele caleta que mi papá no este aquí. Hasta tal punto que he pensado llamar al borracho asesino que lo mató y desahogarme.
No tengo ganas de nada hoy :'(. Probablemente esta entrada en unos días, meses o años más me arrepentiré de haberla escrito, hoy solo quiero un abrazo y una sonrisa, nada más.
Saludos!
P.S.: Escribí esto antes de llamar y contarle a mi mamá. Me desahogué, lloré y todo esta en calma. Estoy segura que tomé una buenísima decisión y me siento orgullosa de ello. Larga vida a los consejos y apapachos de mi mami.





















